ANA PAIS
En el salón central de la biblioteca del Palacio Legislativo, sobre los vitrales y el cielorraso con incrustaciones de madera de distintos tonos, hay baldes, nylon y otros implementos caseros para frenar las filtraciones de agua del techo de cobre.
Silvia Gardela, directora interina del Área de Conservación de este edificio patrimonial, ya no va a "temblar" cada vez que llueve al "ver por dónde entra el agua" esta vez.
Es que el Tribunal de Cuentas aprobó la compra de 27,8 toneladas de cobre laminado para la reparación de los techos. Y no sólo de la biblioteca, sino de una superficie de 4.400 metros cuadrados, es decir, de todo el Palacio Legislativo menos sobre las cámaras de sesiones del Senado y Diputados, que no gotean.
Cuando Gardela entró al Palacio como funcionaria, en 1981, ya se hablaba del mal estado de los techos de cobre, pero desde 1999 la recuperación se volvió inminente, contó. Con el inicio de las obras previsto para setiembre y su finalización estimada para un año después, se terminarían las medidas provisorias y los problemas que surgen cuando éstas no son suficientes.
Paredes y cielorrasos con humedades, molduras y empapelados estropeados, y lugares como las cantinas del Senado y el montacargas donde se tuvo que cortar la electricidad, todo debido a las filtraciones, explicó Gardela. Hace dos años también tuvieron que asegurar varias chapas de cobre que después del temporal del 23 de agosto de 2005 quedaron en estado "comprometido".
"Siempre lo primordial es reparar la capa que recubre el edificio, que son los techos y desagües hechos de cobre. Es un tema grave porque el agua arruina todo. En el caso del salón central de la biblioteca, por ejemplo, sería totalmente irrecuperable", dijo Gardela. Además de la madera del cielorraso con su trabajo de taracea, los pisos de este salón son de roble, material que ya no se permite usar en construcciones. Sin contar la eventual pérdida de libros de la segunda biblioteca más importante del país.
INVERSIÓN. La compra de 27,8 toneladas de cobre a China, país que distribuye en exclusividad el metal extraído en Chile, contó Gardela, fue evaluada en US$ 104.900 por la Comisión Administrativa del Poder Legislativo. Pero la obra a cargo del estudio Collet-Neri insumirá unos US$ 400.000 más en mano de obra.
Por otra parte, todo el cobre que se retire de los techos va a ser atado y numerado, para controlar posibles robos, y luego será vendido, como forma de abaratar los costos. De hecho, dijo Gardela, la crisis y la consiguiente baja del precio del cobre ayudó a concretar las tan esperadas obras.
También para evitar los robos, el material que llegará en los próximos meses estará guardado en bodegas selladas y cerradas, contó el arquitecto Francisco Collet. Junto a Diego Neri estuvieron a cargo del techo de cobre del Teatro Solís y de la iglesia de Tres Cruces, entre otras obras.
"El techo de cobre es maravilloso. Pero para que funcione bien tiene que ser puesto con mucha meticulosidad, conservando las dilataciones. Tiene muchas normas de ejecución que suponen una mano de obra especializada. Es algo para hacer con cariño", dijo Collet.
Las 35 personas que trabajaron en el Teatro Solís, por ejemplo, contaban con el asesoramiento constante de un maestro de cobre chileno. Varios, además, habían viajado a ese país a formarse.
Para el Palacio Legislativo el estudio Collet-Neri tiene previsto contratar a 15 operarios. Por tratarse de un "edificio viviente" (en uso), donde hay que tener especial cuidado con las lluvias, van a ir trabajando por sectores, contó Collet.
Según dijo el arquitecto, el cobre es ideal para el techo del Palacio por tratarse de un material "apasionante técnica y estéticamente", que "va a formar parte de la historia del país", porque dura unos 100 años. Siempre y cuando no haya fallas en su colocación, como sucedió en este edificio inaugurado en 1925.
Gardela explicó que "hay un problema de diseño. Está hecho tipo fuelle, con las chapas solapadas y apoyadas sobre tablas de (madera de) pinotea. Como esta es una zona donde siempre hay viento, el techo está continuamente moviéndose, es como un acordeón. Eso le produjo fricciones y lo desgastó. Y si se lo soldara, se partiría".
Para Collet "el cobre se fatigó porque lo colocaron con bandejas muy amplias", lo cual permitió su movimiento. Mientras que en Estados Unidos suelen usar bandejas de 35 centímetros de largo, en el Palacio tienen más de un metro, explicó el arquitecto.
La idea del proyecto es mantener la estética del techo, pero agregándole elementos de fijación actuales, como el uso de anticondensante. Aunque por un tiempo, habrá una diferencia sustancial: el color.
El característico tono verde agua del techo del Palacio es producto de la oxidación del cobre, explicó Collet. A diferencia del hierro que cuando se oxida se estropea, en el caso de este material funciona como protección.
"Se van a asustar", aseguró el arquitecto sobre la impresión que va a causar el color cobrizo al verlo. De ese tono brillante, pasará al marrón, luego al verde oscuro y finalmente al verde agua actual.
Pero las preparaciones para las obras no van a empezar hasta dentro de tres meses. "Queremos guardar el entusiasmo para cuando vayamos a ejecutar la obra", dijo Collet, aunque minutos después afirmaba que "son de los trabajos que como arquitecto te llenan el alma".
MÁS CONSERVACIÓN. El techo es condición previa para algunos arreglos que precisa el Palacio, como la pintura del segundo piso. Sin embargo, en el Área de Conservación tienen otras tantas preocupaciones más.
En realidad el emblemático Salón de los Pasos Perdidos tiene pérdidas por el techo en cada uno de los extremos. Pero como la lluvia no afecta al mármol, lo más nocivo es, en este caso, el trajinar del público.
"Ahora se han puesto de acuerdo las dos cámaras y se cortaron los eventos que no tengan que ver con la labor legislativa, porque cuando se abrió al público de forma gratuita fue un desgaste muy grande. Nosotros no estábamos a favor de eso. Se estropeaban las maderas de la sala de fiestas, porque ese suelo no es para una fiesta, un baile o un desfile de moda, donde además sirven comida y bebida. Los vitrales tampoco fueron hechos para conciertos, las vibraciones los afectan", contó Gardela.
La alfombra turca de 90 metros cuadrados del Salón de Fiestas, por ejemplo, fue enviada para que la limpien y reparen, sobre todo en los bordes. "En principio yo la hice sacar y se ponía sólo en el Día del Patrimonio. Cuando vienen los cruceros todo el mundo da la vuelta al salón y se estropea", explicó. En breve estará luciéndose de nuevo en su lugar, hasta la próxima reparación.
Las cifras
27,8 Es el peso en toneladas de cobre laminado que autorizó a comprar el Tribunal de Cuentas para la reparación del techo.
4.400 Es la cantidad de metros cuadrados de techo de cobre que se cambiarán. Sobre ambas cámaras no se precisan reparaciones.
La difícil tarea de proteger el pasado
"Globos" de luces
Salón de los Pasos Perdidos
Unos US$ 30.000 se invirtieron en la compra de los artefactos de luz rotos. A través de las embajadas buscaron en todo el mundo fábricas que pudieran hacer réplicas de los "globos" de cristal tallados a mano. Terminaron armándolos en Argentina.
Cielorraso de taracea
Sala central de la biblioteca
Para evitar las filtraciones de agua en la sala principal de la biblioteca, tuvieron que poner baldes, nylon y otros elementos en el espacio entre el techo y el cielorraso. El mismo está hecho de distintas tonalidades de madera y enmarcado por un vitral.
Reboque esgrafiado
Paredes de patios internos
Sobre el reboque, las paredes tienen distintas capas de tierra de colores talladas con un esgrafio. Son diferentes diseños que en algunas partes ya casi no se ven. Están en tratativa con el Instituto de Restauración de Italia para que los recupere.
Se construyó en 3 etapas
PLANTEOS PRELIMINARES En 1896 el Parlamento dispuso por ley que su edificio se levantaría en el predio ubicado sobre Agraciada entre Venezuela, Nicaragua y Pampas. En 1902 se hizo un llamado a concurso público internacional.
CONCURSO En abril de 1904 se aceptaron 27 trabajos de arquitectos de distintos países del mundo, entre los que figuraban propuestas de tres uruguayos, que fueron distinguidos con menciones. Hubo consenso en la comisión que estudiaba las iniciativas en que no había ningún proyecto que cumpliera a satisfacción plena las bases del concurso. También estuvieron de acuerdo en que dos proyectos sobresalían del resto: Hispania 11 y Agraciada. Finalmente fue elegido el segundo, que correspondía al arquitecto italiano Víctor Meano, quien no llegó a enterarse del resultado ya que falleció antes del fallo. Al mismo tiempo se decidió cambiar el emplazamiento para la plaza Flores.
MORETTI Cayetano Moretti, un arquitecto italiano de ideas modernas, fue contratado en 1913 para transformar al Palacio, cuya construcción estaba muy avanzada. Fue el responsable de que el edificio "neoclásico" fuera una pieza de arquitectura ecléctica y única.