JUSTICIA

"Me mandé una cagada", dijo camionero que mató a sindicalista y que intentó fugarse

La fiscal del relató en su dictamen que el hombre en ningún momento pidió ayuda y, al contrario, busco irse en su auto.

Silvera persiguió por 15 kilómetros a quien lo mataría en los accesos a la empresa Viana. Foto: Archivo
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Luego de dispararle a Marcelo Silvera, dirigente del Sindicato Único de Transporte de Carga y Ramas Afines (Suctra) de Rivera, el camionero que lo mató llamó a su hijo y a su sobrina y sentenció: "Me mandé una cagada".

Antes de realizar la llamada, ingresó el camión que manejaba en el momento del disparo a la zona de estacionamiento y fue hasta su auto para guardar el arma que había usado para matar al sindicalista. Antes de irse, la Policía lo detuvo.

La fiscal del caso, Bettina Ramos, aseguró que “no es menos importante relevar en el caso que una vez efectuado el disparo de arma de fuego al fallecido, viendo como su esposa lloraba ante el cuerpo tendido, arrodillada sobre él y gritando por ayuda, el imputado emprendió la marcha del camión, no solicitó ayuda, no llamó a la emergencia o a la Policía, condujo por casi cien metros y estacionó el camión en un lugar donde no se tenía visual desde la entrada, detrás de otros camiones".

"Se bajó del mismo, se dirigió hacia su vehículo estacionado a 127 metros de distancia -según mediciones de DNPC-, se tomó unos minutos para llamar a su sobrino y a su hija y decirles que fueran al lugar porque “se había mandado una cagada” y ni siquiera ahí llamó a una ambulancia o al 911”, expresó la fiscal.

El testimonio de los hechos constan en el dictamen emitido por Ramos. La profesional pidió prisión preventiva por un “homicidio muy especialmente agravado por la brutal ferocidad, en reiteración real con un delito de tenencia no autorizada de arma de fuego”, informó Subrayado.

La detención del camionero se produjo cuando, mientras manejaba su auto para irse del lugar, es interceptado por la Policía que "por precaución a que se fugara cerró previamente el portón de ingreso", expresó la fiscal.

"Rodeado por al menos cuatro funcionarios policiales, decidió bajarse y entregar el arma al Sub Crio P, lo que denota que desistió de una actitud de fuga únicamente por no avizorar otra salida. La idea de entregarse no surge de sus propias acciones, por el contrario, realizar todas esas maniobras, con un cambio de vehículo, con las distancias manejadas, hacen presumir que la intención no era la de colaborar con el procedimiento sino por el contrario a evadirse a la acción de la justicia”, explicó Ramos.

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