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Caen asesinos de músico de rock

A prisión dos trabajadoras sexuales; una lo golpeó con la guitarra eléctrica en la cabeza.

Los instrumentos de Dallier posaban en el living de su casa. Foto: Diego Píriz
Los instrumentos de Dallier posaban en el living de su casa. Foto: Diego Píriz
Así quedó la casa de Dallier luego del robo y el homicidio. Foto: Diego Píriz
Así quedó la casa de Dallier luego del robo y el homicidio. Foto: Diego Píriz
Así quedó la casa de Dallier luego del robo y el homicidio. Foto: Diego Píriz
Así quedó la casa de Dallier luego del robo y el homicidio. Foto: Diego Píriz
La guitarra con la que golpearon a la víctima. Foto: Diego Píriz
La guitarra con la que golpearon a la víctima. Foto: Diego Píriz
El fallecido integró la banda en sus inicios. Foto: Facebook Julio Dallier
El fallecido integró la banda en sus inicios. Foto: Facebook Julio Dallier

Cuatro personas fueron procesadas con prisión por el homicidio de Julio Dallier, músico y fundador de la legendaria banda de rock uruguaya Psiglo.

Los detalles respecto a la saña con que fue llevado a cabo el crimen del músico de 65 años sorprendieron a los investigadores del caso, a tal punto que aseguraron que "hacía mucho tiempo no se veía algo así".

Transcurría la medianoche del pasado viernes 28 de octubre cuando dos jóvenes mujeres de 19 años llegaron al apartamento de Julio Dallier, sobre la calle Benito Blanco, en el barrio Pocitos.

Horas antes, el músico se había contactado con una de las dos chicas a través de Facebook. En ese diálogo virtual que mantuvo durante algunos minutos, el hombre le dijo a la joven que quería llevar a cabo una aventura sexual con ella y otra amiga más.

La relación entre Dallier y la joven llevaba algunos meses, pues la chica ejercía la prostitución y publicaba fotos suyas en el portal Urusexy. La página web que era administrada por Dallier y que aún sigue en línea, exhibe contactos de mujeres y transexuales que ofrecen servicios sexuales.

Escena.

Sonó el timbre del portero eléctrico del edificio. Dallier apretó el botón de acceso desde su apartamento en el octavo piso. El empresario estaba listo para una noche de sexo, rock y alcohol: vasos servidos, música en inglés y dinero para pagar el servicio que iban a ofrecer las dos mujeres.

Las chicas comenzaron a besarse entre ellas a la misma vez que se sacaban sus prendas de vestir. Dallier observaba la escena. Unos segundos después la música comenzó a sonar y para ese momento, los tres se encontraron en ropa interior, bailando en el living de la casa.

El espacio era reducido; las guitarras del músico y los equipos de sonido formaban parte del escenario principal donde se estaba llevando a cabo el show.

Las mujeres servían las rondas de bebidas alcohólicas en los vasos, y hacían que Dallier tomara bastante más que ellas. El motivo era que querían emborracharlo y adormecerlo. De hecho, dentro del vaso del empresario las mujeres pusieron una pastilla de Diazepan hecha polvo.

Ambas mantuvieron relaciones sexuales en el dormitorio principal con el sexagenario, y luego, los tres, entablaron una conversación de algunos minutos recostados sobre el sommier de dos plazas.

En determinado momento, una de las chicas alega tener un fuerte dolor de cabeza, según surge del auto de procesamiento del juez José María Gómez, al que accedió El País.

Dallier, le ofreció un analgésico a la mujer, pero esta no aceptó asegurando que era alérgica a ese tipo de fármaco. "Voy hasta la farmacia a comprar algo para el dolor de cabeza", le manifestó la joven a Dallier y a su amiga. La chica agarró las llaves del apartamento y salió.

Engaño.

En el dormitorio se quedó la invitada, la mujer que había sido contactada por su amiga para participar de la fiesta. Esta comenzó a practicarle sexo oral al empresario.

En la puerta del edificio estaba la otra chica. Allí, junto a ella, habían dos hombres. Uno de ellos de 25 años era el novio. El otro, de 24 años, el amigo.

Las dos mujeres habían acordado momentos antes de entrar al apartamento de Dallier, que después de mantener relaciones sexuales con el músico, los hombres entrarían a robarle la casa. Según dijeron las chicas ante la Justicia, era para cambiar la situación económica y salir del círculo de la prostitución.

La joven entró nuevamente con los dos muchachos al edificio, y luego al apartamento. Ella fingió haber comprado y tomado un calmante para el dolor de cabeza, se sacó la ropa nuevamente y comenzó a darle masajes eróticos a Dallier mientras que su amiga seguía practicándole sexo oral.

La puerta del apartamento había quedado entreabierta para que los hombres pudieran ingresar a cometer el robo, pero todo se les fue de las manos.

Crimen.

Los hombres irrumpieron abruptamente en la escena sexual. El novio de la prostituta le partió una botella de vidrio en la cabeza a Dallier, al tiempo que su mujer corrió hasta el living, agarró una de las guitarras eléctricas y también emprendió a golpes contra el empresario.

"Yo fui al comedor y me corté el pie con un vidrio, agarré una guitarra y le di al viejo con la guitarra en la espalda... yo le pegué un guitarrazo", indicó ante la Justicia la mujer.

La otra chica fue en búsqueda de una botella más, y también se la partió en la cabeza a la víctima. Una vez que Dallier cayó desde la cama al piso, sobre los vidrios que estaban desparramados por toda la habitación, el hombre restante comenzó a agredir al músico a patadas.

La mujer que seguía pegándole a Dallier con la guitarra en la cabeza, y en todas partes del cuerpo, lo dejó inconsciente hasta provocarle la muerte.

Según la pericia forense, los diversos golpes a la víctima le provocaron "heridas cortantes superficiales en el brazo derecho, trauma de rostro y cráneo con objeto contundente". El fallecido también tenía una de sus manos fracturadas.

Robo huida

Después de que Dallier fue asesinado, los homicidas tiraron prendas de vestir sobre él y lo taparon.

Seguidamente comenzaron a revolver todo el apartamento. Placares, cajones y hasta muebles de la cocina fueron revisados en búsqueda de dinero o algún elemento de valor.

Los cuatro delincuentes se pusieron en sus manos medias para intentar no dejar huellas en la casa.

Dentro de un bolso, iban apilando el botín: "una computadora marca Acer, una cámara fotográfica Nikon, tres teléfonos celulares, un par de lentes, bijoutería, calzado, prendas de vestir y artículos de perfumería y tocador", especifica el auto de procesamiento de la Justicia. Entre los elementos robados, también había una guitarra acústica.

Los homicidas y ladrones, salieron rápidamente del apartamento por la calle Benito Blanco rumbo a Bulevard España a las 2:42 de la madrugada del día sábado 29 de octubre. Allí fueron captados por las cámaras de seguridad que se encuentran ubicadas en el exterior de un supermercado.

Luego fueron a la casa de una de las chicas y repartieron algunas de las pertenencias, mientras que la guitarra, la cámara de fotos y la computadora quedaron en posesión de la dueña de casa.

Investigación.

El intenso trabajo de un equipo comandado por el comisario Germán Suárez y el oficial Javier Arrupé determinó rápidamente quienes fueron los asesinos de Dallier. El trabajo de investigación que consistió en rastrear los celulares que habían sido robados, y la visualización de registros fílmicos fue sustancial para que se atrapara a las dos mujeres y a los dos hombres, siendo posteriormente procesados con prisión por un delito de homicidio muy especialmente agravado.

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