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Cabrera: "Alfredo Silva nos perjudicó; quiero ser director de ASSE"

Es el secretario general y el presidente electo de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP). Pablo Cabrera tiene el trabajo de renovar la confianza en un sindicato herido por casos de corrupción. Se tiene fe.

Advierte que “un tipo” no puede “tirar todo abajo”, y lo dice en referencia a Alfredo Silva. Pese a esto, quiere seguir sus mismos pasos. Se propone ser el director de ASSE en representación de los trabajadores, aunque con una diferencia, si eso pasa estaría dispuesto a presentar su renuncia al sindicato.

—La FFSP ha recibido varios golpes en los últimos tiempos: el procesamiento y la salida de Alfredo Silva del directorio de ASSE, la filtración de una auditoría que da cuenta de pérdidas por $ 10 millones y una serie de irregularidades en la colonia de vacaciones de Punta Ballena, y unas elecciones polarizadas y turbulentas. ¿Cómo se hace para enfrentar el liderazgo de la Federación en el marco de esta realidad?

—Hay que acercarse a la gente. Cuando se deposita de nuevo la confianza, porque un porcentaje de compañeros importantes nos volvió a votar, hay que trabajar con la gente para dar las garantías de que, a pesar de los problemas, se construya más sindicato.

—La Federación ha expresado su molestia cuando en notas periodísticas se los nombra como "aliados a Alfredo Silva". ¿No son más aliados de Silva?

—"Aliados" yo creo que no es la palabra que pueda identificar ningún momento. Nosotros en 2001 construimos una agrupación. Tuvimos objetivos que nos unían hasta que Silva ocupó un lugar en el directorio de ASSE. Luego, con la compañera (Beatriz) Fajián, seguimos construyendo esta agrupación, pero teníamos nuestras diferencias con Silva. Y las diferencias se sintieron más cuando él estaba en ASSE. Y ahora todavía más.

—¿Alfredo Silva es corrupto?

—La palabra corrupción es muy dura. La Justicia no tipificó de corrupción la situación que se vivió en ASSE; yo no lo podría decir, no tengo elementos concretos.

—Pero el sindicato suspendió a Silva por seis años, es una pena bastante gruesa para alguien si se considera que tan solo cometió un error.

—No estamos hablando de un simple error, pero de plantear errores que son graves a plantear corrupción hay un abismo. Lo que nosotros decimos es que con el actuar de Silva se lesionó fuertemente la imagen del sindicato. El estatuto es específico en que la conducta del afiliado debe ser tal que aporte a la construcción del sindicato y no todo lo contrario. Él con sus actitudes llevó a lesionar fuertemente esta imagen, por lo tanto merecía una respuesta.

—Hubo un cambio de postura, porque al principio usted y otros miembros del sindicato apoyaron a Silva. La primera vez que él fue a declarar la cúpula de la FFSP fue a brindarle apoyo en la puerta del Juzgado. ¿A qué se debió esto?

—Esos son valores subjetivos sobre la postura de los dirigentes. Desde lo personal yo estaba en el Juzgado valorando a dirigentes del sindicato. Se estaban tipificando problemas grandes con la ley y yo no podía ser ajeno a eso. No podía quedarme en mi casa esperando a que se defina sin estar presente y estar en contacto con los abogados que están llevando el tema. Cuando yo me enteré de cómo resolvió la Justicia, salí a plantear la necesidad de una autocrítica fuerte.

—¿Qué tanto cree que la imagen de Silva perjudicó al sindicato?

—Sí, nos perjudicó, pero acá hay que entender que el sindicato no es una sola persona. Si no, ¿para qué estás años laburando?, ¿para que en cinco minutos un tipo te tire todo? La gente tiene memoria y sabe que no todo es Alfredo Silva, por suerte...

—Una parte de la auditoría interna que hizo la Federación en la colonia de vacaciones de Punta Ballena da cuenta, por ejemplo, de gastos por barométrica por 175.770 pesos por un lapso que va del 15 de mayo al 10 de diciembre de 2014, meses en que poca gente visita la colonia. ¿Cómo se explica esto?

—Primero, eso es un informe preliminar que puede tener vicios. Segundo, cuando uno tiene estas cifras hay que colocarlas en la dimensión del lugar, porque no es lo mismo una casa de familia que puede tener un equis costo sanitario que una colonia de vacaciones. Hay que dimensionar los gastos según la superficie para ver si es desmesurado.

—También dice que no se encontraron muchos recibos oficiales y sí varios recibos comerciales que pertenecían a la misma libreta…

—Son errores. La auditoría es para revisar. No soy contador.

—¿Pero no cree que estas sean irregularidades?

—Existen errores, pero yo insisto con un detalle: esto es un informe preliminar. Esto no debería haber sido parte de la discusión porque no hay una globalidad.

—¿Cómo es la relación con Beatriz Fajián?, porque se presentaron por listas diferentes.

—Es cordial, pero tenemos aspiraciones distintas.

—¿Usted tiene aspiraciones de ser el director de ASSE?

—Me interesa, porque por algo me preparé. Los trabajadores tenemos derecho a ocupar espacios, y acá estamos hablando de un lugar que necesita dos componentes: la cercanía con la gente y la preparación técnica. A esta altura demostré que cercanía tengo, porque fui el más votado, y tengo hecho un posgrado de gestión de servicios de salud.

—¿Si fuera director de ASSE dejaría la presidencia de la FFSP o, como Silva, intentaría tener un pie de cada lado?

—Creo que acá hay un tema sustancial, cuando uno piensa en la representación de los trabajadores en un organismo uno tiene que ser la voz de los trabajadores pero con un perfil que tiene que ver con la institucionalidad.

—¿O sea que renunciaría?

—Sí, porque eso es lo que corresponde.

—Se viene la batalla por el presupuesto. ¿Qué es lo que piensan pedir?

—Queremos un piso salarial de 24.000 pesos y que se trabaje en el fortalecimiento de los recursos humanos.

—El sindicato de Secundaria pide 30.000 pesos y Adeom, aunque luego lo negó, estaría pensando en 50.000...

—Pero hay que ser realista con la situación que vive el país, con la cantidad de recursos que tiene ASSE y de dónde salen esos recursos. Los privados pueden pedir más porque saben de la ganancia de las empresas, pero en el caso del sector público hay que tener en cuenta las realidades. Para discutir con Economía tenemos que ser serios.

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