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En busca del sueño de ser profesional

El golfista Juan Álvarez define hoy su clasificación al circuito PGA Latinoamérica.

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Álvarez está en los primeros lugares del torneo para llegar a profesional.

El 2016 despidió a Juan Álvarez ganando uno de los torneos más importantes de Uruguay: el Abierto de Montevideo. Y el 2017 lo recibió con un reto aún mayor: la Escuela Clasificatoria para el PGA_Latinoamérica. Así encaro Álvarez el torneo que se realiza en las Praderas de Luján, Buenos Aires, con la ilusión de quedar entre los primeros lugares y asegurarse la clasificación al circuito profesional.

El torneo empezó el martes, y Álvarez se encuentra en las primeras posiciones. Hoy viernes es la última jornada, y un buen desempeño le asegurará la entrada al profesionalismo. El golfista fue elegido como la imagen de la nueva campaña de Johnnie Walker, que destaca el difícil camino que tuvo que transitar para llegar hasta este lugar.

Su historia es admirable, Álvarez es un hijo de un caddie del Club de Golf del Cerro que antes de tomar sus primeras clases ya se destacaba por sus golpes, y empezó a practicar golf contra todas las adversidades. Hoy ostenta el récord histórico tanto en el Club de Golf de Punta Carretas —62 golpes— como en el Cantegril de Punta del este —64 golpes—, lo que lo convierte en uno de los golfistas más importantes del Uruguay a una edad muy temprana.

Pero también se encontró con muchos obstáculos. Por ejemplo, a principios del año pasado en su Casabó natal sufrió dos disparos en un intento de asalto que lo mantuvieron alejado del golf durante un tiempo. Para Ruben Llanes, su entrenador, el contexto en que se crío Juan y las adversidades forjaron ese carácter que lo identifica. “Los mejores jugadores sudamericanos son ex caddies o de origen humilde, y yo creo que eso influye. Algunos le dicen hambre, otros garra, y otros dicen que de chico al no tener nada querés superarte y encontrar tu camino. Y Juan lo está encontrando en el deporte”.

Llanes conoció a Juan Álvarez hace seis años en un torneo sudamericano en Buenos Aires, y de inmediato le llamó la atención. “Era un chico corajudo, que no tenía miedo, y en esto del alto rendimiento si hay algo que no hay que tener es miedo. Muy a menudo ves grandes jugadores que cuando llega el momento clave van para atrás, y él siempre iba para el frente, por más que las cosas no le salieran. Es su temperamento“, dice.

La buena relación entre ambos llevó a que hace dos años Llanes se convirtiera en su entrenador, y a partir de ahí perfeccionaron ciertos aspectos de su juego. “Lo primero que hicimos fue aumentar las horas de entrenamiento. También trabajamos mucho en su técnica y en la estrategia. Y por último trabajamos la toma de decisiones, analizando cuántas veces tomaba buenas elecciones dentro del campo y cuantas veces no”, dice.

Profesionalismo.
Después de tantos años de preparación, este año Juan se propuso pasar al profesionalismo. “Elegimos este momento porque la clasificación se juega ahora y él está bien preparado. Es el momento perfecto para pegar el salto”, dice.

Pese a que reglamentariamente Álvarez todavía es un amateur, desde hace un tiempo viene preparándose como un profesional. Todo su día está basado en el golf. Comienza temprano, entrena al menos tres horas de mañana, y después de comer vuelve a la misma rutina en la tarde, para terminar su día en el gimnasio.

LLanes dice que en este último año se han dedicado a pulir la estrategia, de modo concentrarse en cada golpe pero también prestar atención al juego a mediano y a largo plazo. Este perfeccionamiento llevó a Álvarez de ser un golfista irregular, con dos buenas vueltas por jornada a convertirse en “un jugador de cuatro vueltas”. Hoy es un golfista más completo, que sabe qué golpes le convienen y cuáles no.

El golf se entiende como un deporte muy “de cabeza” pero Llanes no lo ve como lo único importante: “Yo lo tomo con pinzas, porque por más que tengas cabeza, antes necesitas técnica y disciplina. Después una vez que ya tenés todo ordenado la cabeza para mí es un 90%. Pero hay que seguir trabajando en las otras cosas”.

Por lo tanto, hoy es un día bisagra para Juan Álvarez. De quedar entre los 30 primeros del torneo se ganará el acceso al circuito del PGA en Latinoamérica. Y como dice él, la oportunidad de llevar su bandera lo más alto posible.

Juan Álvarez junto a su entrenador Ruben Llanes.
Juan Álvarez junto a su entrenador Ruben Llanes.
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