PROBLEMA GRAVE

BPS regulará cuántos días de licencia médica se dan

Organismo busca achicar el déficit y trabaja en coordinación con el SMU.

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Los médicos recibirán formación para otorgar certificaciones y el mecanismo se enseñará en Facultad. Foto: Pixabay.

El Banco de Previsión Social (BPS) y el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) preparan una serie de medidas para regular las certificaciones médicas, luego de que en los últimos años se incrementaran exponencialmente las pérdidas del organismo por las licencias por enfermedad.

Mientras en 2005 éstas implicaban una pérdida para el organismo de $ 500 millones, en 2015 fueron más de $ 4.200 millones (que equivalieron a más de US$ 150 millones).

Médicos del BPS, con el apoyo del sindicato, están diseñando una tabla que establece los días de licencia que recibirá cada persona según la enfermedad que padezca. Esto, que antes dependía solo del sentido común del médico tratante, ahora estará regulado.

"Cada vez que surge el tema de cuánto gasta el BPS en certificaciones médicas, se pone en tela de juicio al colectivo médico. Esto nos preocupa y nos molesta. Queremos un reglamento, algo que esté regulado institucionalmente y que diga cuántos días se dan según cada enfermedad", dijo a El País el dirigente del SMU, Gustavo Grecco.

El sindicalista, que trabaja con el BPS en este y otros cambios para mejorar el proceso de certificaciones, precisó que "existen parámetros para certificar". Y explicó que lo que se quiere crear es "una tabla por el cual una gripe son tantos días, un esguince otros tantos, y así con todas las patologías".

La idea es que esa tabla esté diseñada para inicios de 2017 y que luego sea avalada por la Universidad de la República (UdelaR). Luego el SMU se encargaría de hacer cursos para médicos ya recibidos donde se den a conocer estos nuevos parámetros para certificar. En tanto, la Facultad de Medicina incluiría la enseñanza de estos conocimientos en un curso para los alumnos de pregrado.

"Es necesario que los médicos que están en el consultorio tengan mejores herramientas, porque muchas veces la certificación médica está sujeta a la tensión que se da al final de la consulta, cuando el paciente pregunta cuántos días se le va a dar", añadió Grecco.

Limitaciones.

Otro reclamo que hacen los médicos, y que el BPS estaría dispuesto a atender, es que se lleve a cabo un cambio en el software que tiene el organismo, debido a que con el sistema actual no se puede hacer un control real de ciertas certificaciones.

El problema radica en que hay un gran porcentaje de licencias médicas que son solo por tres días. Luego que el médico certifica, entrega la documentación al final de su jornada laboral a una oficina del prestador de salud en el que trabaja. Esta oficina tiene tres días para notificar la certificación al BPS. Por deficiencias del sistema, el Banco lo termina recibiendo recién al quinto día.

O sea que cuando llega la información sobre el trabajador los médicos del BPS no pueden controlar que en verdad la persona esté enferma y haciendo reposo, porque al cumplirse la licencia médica esta ya tuvo que reintegrarse a su trabajo.

"Se necesita un sistema que sea más eficiente en controlar al trabajador que se certifica. Se precisan mecanismos que permitan fiscalizaciones reales. Y la capacidad de control en tiempo real requiere una logística que hoy no está", advirtió Grecco.

El BPS anunció a inicios de 2016 que iba a trabajar en una actualización o directamente hacer un cambio de su software, pero aún no se concretó.

Más medidas.

Otra propuesta que hizo el SMU, y es analizada por el BPS, es que haya un plan de regreso parcial de los trabajadores, en caso de que la patología que tengan les permita trabajar menos horas. Hoy por hoy en caso de que esto pase, como no existe una certificación parcial, el trabajador termina faltando toda la jornada.

El sindicato también presentará una propuesta al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), para que se inste a las instituciones a acelerar ciertos procesos que permitan una disminución del tiempo de las certificaciones médicas.

"Lo que queremos es una articulación con el prestador de salud, para que en caso de que una patología no permita a una persona ir a trabajar ésta tenga prioridad, por ejemplo, en caso de que esté esperando por una resolución quirúrgica. Si alguien tiene que operarse puede ser que en el lapso en que espera tenga que estar certificado, y estos tiempos a veces se demoran mucho", dijo el dirigente.

Perspectiva.

Grecco sostuvo que Uruguay, en comparación con otros países, no tiene un gran porcentaje de certificaciones médicas.

"Estamos dentro del rango internacional. Mientras hay aproximadamente un millón y medio de trabajadores anotados en el BPS, las certificaciones rondan las 30.000 o 40.000. O sea que estamos hablando de menos del 5%, cuando lo aceptado internacionalmente es de un 10%", precisó.

En tanto, en cuanto a casos como el difundido tiempo atrás por El País, sobre un médico que daba certificados "truchos", es decir a pacientes sanos, Grecco señaló que "desviaciones hay en todos lados". El médico en cuestión cobraba 300 pesos por certificado y le hizo perder US$ 550 mil al BPS.

El SMU realizará el 6 de diciembre una jornada de debate sobre el tema de las certificaciones. Allí se contará con la presencia del BPS y la UdelaR. Grecco dijo que allí se espera arribar a nuevos acuerdos que permitan mejorar la situación.

Pérdidas millonarias.

El BPS cerró su balance 2015 con un déficit operativo de US$ 390 millones. Esto se debe tanto a una caída de la recaudación, como a un mayor pago de prestaciones, como ser las certificaciones médicas. El monto representa el 0,7% del PIB del año pasado y corresponde al 7% de los ingresos brutos del organismo.

En 2014 el déficit se había ubicado en US$ 28 millones, pero había tenido una recaudación extra de US$ 130 millones por devoluciones de las AFAP, producto de la ley de desafiliación.

En 2015 los ingresos del BPS cayeron un 2,3% en comparación a 2014 y medidos en base al Índice Medio de Salarios (IMS). La entrada de dinero al BPS por concepto de aportes jubilatorios se redujo 1,1% y bajó 0,6% el número de cotizantes.

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