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Una boda con jugolín y masitas

Cinco meses fueron suficientes para que se gestara un matrimonio entre un ex prisionero de Guantánamo, refugiado en Uruguay tras su liberación, y una joven oriental convertida al Islam. Ayer, ambos fueron protagonistas de la primera de las tres bodas anunciadas.

Foto: Reuters
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El tunecino Abdul bin Mohammed Ourgy, de 49 años, se unió con la uruguaya Roma Blanco, de 24, que adoptó el nombre islámico de Samira hace poco más de 4 meses.

La ceremonia religiosa se llevó a cabo a las 15:39 horas en una casa particular ubicada en la Ciudad Vieja, sobre la calle Maciel a pocos metros de Reconquista.

Unos pocos invitados, entre ellos los familiares de la novia, y el hijo de un matrimonio anterior, fueron ingresando por la puerta de la vivienda a partir de las dos de la tarde.

Entre los invitados, estaban cuatro de los ex reclusos de Guantánamo que llegaron junto a Abdul a nuestro país a fines del año pasado.

La novia, vestida con una túnica en color marsala con apliques dorados, una hiyab (velo árabe) a tono, y acompañada por su madre, llegó a la casa donde la esperaba su novio a la entrada, vestido con campera de cuero negra, una camisa blanca y celeste y un pantalón de color gris.

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Los invitados llegaban con alegría y así lo hacían saber, con gestos y sonrisas, pero sin hacer declaraciones de ningún tipo.

La ceremonia duró menos de diez minutos. Ante el sheikh (magistrado islámico que realiza el contrato matrimonial) los novios, junto a tres testigos, leyeron el Corán y cerraron la unión matrimonial.

Al culminar la ceremonia, los esposos salieron al balcón de su casa, para saludar a los periodistas y curiosos que montaban guardia en la calle.

Luego, los novios se asomaron a la ventana de una habitación contigua al balcón y saludaron. La "aparición" duró pocos segundos.

Más tarde, Abdul se mostró por esa misma ventana con otro de los ex reclusos, el sirio Jihad Ahmad Diyab, quien le tomó la mano para exhibir el dorado anillo de compromiso del novio.

En ese momento, ya había empezado un breve ágape en el interior de la vivienda, durante el cual se sirvió jugo de frutas y masitas, ya que no se puede celebrar con alcohol.

Cada tanto, algún invitado asomaba la cabeza hacia la calle para curiosear lo que pasaba en la acera.

"No quiero que me saquen fotos", decía una de las invitadas que pretendía salir al balcón de la vivienda, donde también hizo su aparición el hijo de la novia, de 5 años de edad.

Uno de los primeros invitados en retirarse de fue el paletino Mohammed Tahamatan, otro de los ex reclusos que se iba a casar en estos días, pero no pudo hacerlo porque su prometida, Aziz, aún no disolvió un vínculo matrimonial anterior en España. El hombre se fue solo, tal y como había llegado al casamiento.

Vecinos.

La presencia de la prensa en la calle de alguna forma revolucionó a los vecinos de esa cuadra que abarca Maciel desde Reconquista hasta Buenos Aires.

Los reporteros, parados en la vereda de enfrente a la vivienda de la pareja, miraban hacia arriba aguardando la salida de alguno de los contrayentes o invitados y generaban la curiosidad de los transeúntes.

En tanto, un vecino ofrecía "la primicia por US$ 2.000", para que subieran a la azotea del edificio.

Marta, una vecina del lugar, afirmó que recién empezó a ver a la feliz pareja hace pocos días en el barrio, pero se sabe que ya habían llegado hace por lo menos dos semanas y que Abdul ya estaba viviendo ahí.

Ayer, a última hora de la noche y luego que la totalidad de los invitados se fueron de la vivienda tras los festejos por el casamiento de la pareja, se ultimaron los detalles de la mudanza de la joven, que comenzó a habitar la casa como esposa de Abdul.

Conferencia.

Cuando la ceremonia ya se había desarrollado y mientras parientes y amigos terminaban de celebrar, un portavoz familiar bajó a anunciar que no habría ningún tipo de declaraciones en la pasada jornada.

No obstante anunció que hoy, a las 11:00 de la mañana, recibirá a la prensa en su propia vivienda, en la calle Maciel.

A la salida de los invitados se intentó hablar con la pareja; sin embargo, familiares de la novia, que sirvieron de interlocutores con el matrimonio, sostuvieron que Abdul "no quería más exposición por lo que quedaba de jornada. Vengan mañana que los va a atender", dijo una joven invitada a la ceremonia.

La vida de un ex recluso y una joven de 24 años.

A sus 24 años, la uruguaya Roma Blanco se convirtió al Islam con el nombre Samira. De esto hace ya cinco meses, poco después de haber conocido a quien ayer se transformó en su esposo. La joven tiene ascendencia musulmana, según informaron allegados a la familia. Su abuelo profesaba esa religión e incluso su madre se convirtió al Islam, hace ya varios años. En tanto, Abdul bin Mohammed Ourgy, nacido en Túnez, el 25 de julio de 1965, proviene de una familia humilde. Su padre era vendedor de ropa usada en Tunisia. Abdul lo ayudaba de niño, pero más tarde decidió probar mejor suerte en Italia. No tuvo tal suerte, y comenzó a traficar drogas. En los años 90 fue detenido y en 1997, ya libre, se trasladó a Afganistán. Cinco años después fue detenido en una redada, en la frontera entre Afganistán y Pakistán, y trasladado a Guantánamo. Sin embargo, lo declararon apto para ser liberado y en 2014 el gobierno uruguayo aceptó recibirlo, junto a otros cinco prisioneros, a petición de EE.UU.

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