Diputados piden informes por fondos gastados en lunch

Bienestar animal: una ley que favoreció el despilfarro

La comparecencia de la Conahoba ante los integrantes la Comisión de Educación de Diputados, el pasado 15 de julio, terminó en algo parecido a una pelea de perros y gatos, y dio motivo a un pedido de informes al Ministerio de Educación, del que depende aquella institución.

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Una ley de 298 artículos y mucha burocracia para enfrentar un drama cotidiano.

Hubo salidas de tono y agravios a media voz. Uno de los representantes de la Conahoba se levantó y abandonó la sesión.

Como es probable que muchos lectores no sepan qué es la Conahoba, habrá que explicarlo en el siguiente párrafo.

Se trata de la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal, organismo robustamente poblado por delegados de los ministerios de Educación y Cultura (que la preside); Salud Pública; Ganadería, Agricultura y Pesca; Ministerio del Interior; Mvotma; el Congreso de Intendentes, la Universidad de la República, la Sociedad de Medicina Veterinaria y organizaciones protectoras de animales. Vale aclarar que no contaba hasta ahora con Presidente, porque el anterior —Homero Cabanas— renunció apabullado por la burocracia.

Los heterogéneos representantes de Conahoba fueron convocados a la Comisión de Educación de la Cámara de Representantes a instancias del diputado Martín Lema (PN), ante las certezas de que no se cumple con los cometidos de la Ley de Bienestar Animal (un voluminoso texto de 298 artículos aprobado en 2009 y reglamentado el año pasado).

La ley da respuesta a una inquietud ciudadana canalizada por agitados defensores de los animales y a un panorama que parece dantesco, tal como lo describió en la comisión el representante de la Sociedad de Medicina Veterinaria, Pablo Ocampo: carpinchos matados a patadas, peleas clandestinas de perros, animales sueltos que causan accidentes de tránsito —"como la chica que, andando en moto, se dio contra un perro en Caraguatá"—, y otros casos como el del perro "matado a puñaladas por su dueño", que denunció Ana Rita Colombo, defensora de los derechos de los animales.

Caja de sorpresas.

Todos los participantes de la reunión, diputados y miembros de la Conahoba, coincidieron en el dramatismo de la situación. Pero las diferencias afloraron cuando los legisladores inquirieron qué se había hecho —o, más bien, por qué no se había hecho nada— para remediar ese drama.

Los integrantes de la Comisión de Bienestar Animal se quejaron de que no cuentan con presupuesto ni inspectores para hacer frente a las denuncias que reciben. "Tenemos dos funcionarios que están siendo entrenados, y ayer ingresó el tercero ", relató la presidenta interina, Sonia Sosa. "Y tenemos, además, un vacío presupuestal", añadió.

Despilfarro.

Ahí saltó Jorge Papadópulos, director de secretaría del MEC, para revelar un dato sorprendente: el año pasado se destinó para la Conahoba una partida de $ 1.500.000, "de los cuales se ejecutaron $ 423.000. Hubo un muy bajo nivel de ejecución por parte de la Comisión".

Los primeros sorprendidos fueron los integrantes de la Conahoba, entre ellos su presidenta interina.

"Las autoridades de la comisión nunca tuvimos conocimiento de esa partida de dinero", dijo. Y Ana Rita Colombo lo corroboró: "Nosotros nos enteramos ahora de que teníamos disponibilidad de dinero".

Pero Papadópulos —que tiene su cuota parte de responsabilidad en la gestión de la Conahoba— fue más claro al explicar en qué se gastó el dinero destinado a la institución honoraria: "Se usaron $ 48.000 en un fondo fijo; $ 32.940 para la apertura de una pared, colocación de tabla de mostrador y dos tapones de luz; $ 8.000 en una limpieza del apartamento del edificio Germán Barbato, en agosto y septiembre; $ 310.000 en implantación de formularios; $ 2.114 en el arrendamiento de un dispensador de agua; $ 4.463 en calculadora y teléfonos inalámbricos; y $ 15.650 en la licitación de un lunch".

Lo del lunch hizo que varios diputados, entre quienes se encontraban Martín Lema, Graciela Bianchi y Gastón Cossia, se cruzaran miradas.

"¡Esto es el quincho de Varela!", rezongó Bianchi.

(Aquí, alguien murmuró que la diputada decía "estupideces", y el debate se acaloró).

"¡Usted no me diga que digo estupideces!", bramó Bianchi. "¡Es la presidenta interina de la comisión la que dice que nunca supieron de la plata. No se administra así el Estado!".

Y Martín Lema, también estupefacto, pidió la versión taquigráfica de la sesión. "De ese dinero que se gastó, no hay nada destinado al bienestar animal. Se supone que los recursos son para bienestar animal. Se habló de $ 15.000 para un lunch. ¿Me podría decir por qué se gastó ese dinero en un lunch?"

"No podría decir para qué", respondió Papadópulos, en medio de un cruce de diálogos e interrupciones que la versión taquigráfica, lamentablemente, no describe con el debido detalle.

Nuevo presidente es docente de filosofía


No fue, el referido al presupuesto, el único incidente que se produjo en la acalorada sesión. El otro, por desgracia, lo protagonizó también el Sr. Papadópulos (ver nota), cuando presentó ante los legisladores a quien ocupará la Presidencia de la Conahoba por el próximo período: no será un veterinario, ni un militante de los derechos de los animales, sino el señor Jaén Motta, docente de filosofía de Secundaria.

Ahí, los que intercambiaron miradas sorprendidos fueron los otros miembros de la Conahoba, que acababan de enterarse de la noticia.

El representante de la Sociedad de Medicina Veterinaria en la Conahoba, Pablo Ocampo, se levantó de la sesión y se fue, no sin antes expresar:

"No tengo nada contra el Sr. Motta, pero este no es su cargo. Yo no lo acepto como presidente de la Conahoba".

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