TECNOLOGÍA

BID: internet móvil es de las peores de la región

El acceso a la red en Latinoamérica es “caro y de mala calidad”.

Uruguay es ejemplo, según el BID, en el acceso que tienen los pobres a Internet. Foto: M. Bonjour
Uruguay es ejemplo, según  BID, en acceso que tienen pobres a Internet. Foto: M. Bonjour

Lo que comenzó como un lujo, hoy es un derecho. El acceso a internet —de la mayoría de la población, a buen precio y de calidad— es clave para el desarrollo de los países, sostiene el informe La gobernanza de las telecomunicaciones que publicó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Y Uruguay parece bien encaminado, aunque el organismo internacional da algunos tirones de oreja —en especial sobre la calidad del internet de los celulares.

La velocidad con que se descarga la información de internet en los teléfonos móviles, para lo que cuesta un plan promedio, deja a Uruguay peor que el promedio de América Latina y "mucho peor" que los países más desarrollados que integran la OCDE.

Según datos de Akamai —un proveedor de servicios de contenidos digitales en la nube—, "la velocidad media de las conexiones móviles en los países de América Latina, en 2016, fue de 3,87Mbps, y en los países de la OCDE 10,84", reza el informe del BID. En Uruguay, según datos que amplió el investigador Pau Puig a solicitud de El País, fue de 0,5.

Las autoridades uruguayas desconocían este informe. Algunas de ellas, como el presidente de la Ursec, Gabriel Lombide, dijeron que aun sin conocer en profundidad los datos, lo publicado por el BID les parece falaz.

Si a la calidad del servicio se le suman el precio y la falta de acceso, dan como resultado que en la región "la cobertura es limitada, de mala calidad y cara", dijo a El País de España Juan Ketterer, jefe de la División de Conectividad, Mercado y Finanzas del BID.

Uruguay —salvo por el detalle de la calidad de la internet móvil— es un ejemplo en la región. El 88% de los uruguayos es usuario de internet, según el Perfil del Internauta Uruguayo. Y la brecha entre ricos y pobres es mínima: 15 puntos.

En América Latina, sin embargo, el 40% más pobre de la población "tiene que emplear 10% de su ingreso mensual tanto para banda ancha fija como para móvil". En los países de la OCDE las cifras son 2%, para banda ancha móvil, y 3% para banda ancha fija.

Fuera del acceso a redes de WIFI gratuitas, como las del Plan Ceibal, en Uruguay se destacan los planes de internet móvil "gratuito", esos que dan 1GB al mes sin costo. El problema es que el tipo de usos de internet no son compatibles con esa cantidad de información. Dicho de otro modo: un cuarto de los uruguayos que son usuarios de internet tienen Netflix en su celular. Mirar una película implica, en promedio, el uso de 4GB.

Otro de los puntos en los que Uruguay saca ventaja es en el porcentaje de población cubierto por redes de cuarta generación de banda ancha móvil (el famoso 4G); está a la cabeza con Chile, ambos superando el 60%, y muy cerca de la OCDE.

Sin embargo, el BID critica que "el espectro radioeléctrico asignado representa tan solo el 15% de lo recomendado" por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (el organismo de Naciones Unidas especializado en TIC) para el año 2020.

Los Estados ejercen la soberanía sobre un espacio público, que no se ve ni se puede tocar, y que es por donde circulan las frecuencias. Son como tubos invisibles que conectan un equipo (un celular, una radio, un televisor) con su radio base. Si bien ese espectro es ilimitado, no todo se puede usar. Pero la recomendación de Naciones Unidas es sí tener asignado al menos determinado espacio. ¿Por qué en Uruguay esa entrega es tan baja? Según el ingeniero Juan Grompone "puede tener que ver el monopolio de Antel; la empresa ejerce fuerza para que no se asignen otras frecuencia que favorezcan la competencia".

El apagón analógico que no fue.

El 21 de noviembre de 2015 era la fecha pautada. Ese día, en Uruguay se iban a apagar los televisores analógicos y se daría paso a la tecnología digital. Pero la falta de preparación obligó al presidente Tabaré Vázquez a decretar un postergación. Primero se pensó en abril de 2016, y tampoco se pudo. Luego se quiso abril de 2017, y tampoco. Finalmente, la propuesta quedó congelada.

Europa había fijado su límite para 2015. Para Brasil es este 2018 y para Argentina el año que viene. Sin embargo, Uruguay integra un grupo de siete países que no tienen un plan concreto —se le suma Bahamas, Barbados, Belice, Haití, Trinidad y Tobago, y Surinam. El BID insiste con que "el retraso en el apagón analógico no ha permitido la liberación de la cantidad de espectro con el que se esperaba contar para las comunicaciones móviles".

Según el ingeniero uruguayo Juan Grompone, "cada vez tiene menos importancia el apagón analógico, porque cada vez tiene menos relevancia la televisión y el cable en particular". El uso cada vez más frecuente de las computadoras y los teléfonos, incluso para ver películas, hace que no sea necesario "cambiar el televisor para que tenga un sintonizador". Y concluye: "el cambio se determina dando en los hechos".

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