El ex oficial de Inteligencia Tomás Casella, extraditado a Chile junto con los uniformados en actividad, Wellington Sarli y Eduardo Radaelli, afirmó que el químico chileno Eugenio Berríos jamás estuvo secuestrado y que la extradición de ellos obedece a que en Chile el caso tomó "un cariz político" y se cree que podrían tener información de la muerte de Eduardo Frei Montalva.
En una entrevista que concedió al diario El Mercurio, Casella dijo que son "completamente inocentes", dijo que en Uruguay fueron investigados 14 años "y declarados inocentes".
Casella relató que en marzo de 1992 recibió una llamada de un oficial chileno, Julio Concha, quien le dijo: "van a andar dos personas del servicio por ahí, ¿les puedo dar el teléfono por si precisan algo?".
Agregó que Berríos se hacía llamar Tulio Orellana. "De pronto la senadora Frei querría o esperaría que dijéramos si salimos con Berríos, que se pasó de copas y nos contó que con gas sarín hizo tal cosa o que mataron a fulano. Pero no es así", aseguró. También dijo que informó que su superior le dio la orden que tratara de mantenerse en contacto para ver qué estaban haciendo.
En otro tramo de la entrevista Casella sostuvo que los chilenos le preguntaron "si conocía algún lugar de veraneo". Luego recordó que Radaelli tenía una casa en Parque del Plata, lo llamó y tras saber que la casa estaba disponible se las ofreció. "Radaelli lo lleva para allá, les da las llaves, los instala, se despide y se va", recordó.
Al ser consultado sobre los episodios del día en el que se presentó en la comisaría diciendo que estaba secuestrado, señaló que había bebido whisky, "tomaba antidepresivos. Se estropeó una cañería en la casa y mientras la arreglaban, Berríos hizo cortocircuito y salió corriendo y gritando de la casa". Pero luego "Berríos no vuelve a repetir que está secuestrado. Dice que se sentía como secuestrado".
El militar retirado dijo que tiene su opinión sobre quién pudo haberlo asesinado, pero declinó comentarlo. "Había mucha gente interesada en que Berríos no viviese y dos personas interesadas en que viviese: Casella y Radaelli, porque éramos los que habíamos puesto la cara frente al jefe de la policía en Parque del Plata", concluyó.