REVITALIZACIÓN DE PALERMO

Un barrio que se va para arriba

Dos torres de más de 60 metros, una a cargo de Viñoly, cambiarán el paisaje de Palermo.

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La torre de oficinas desalojará a la cancha de Enrique López. Foto: El País

Los ingleses acuñaron un nuevo término —gentrification— para describir el proceso de regeneración de un barrio degradado cuando comienza a recibir inversiones inmobiliarias que atraen a un nuevo público, de mayor nivel económico, y destierra a los vecinos "de toda la vida".

Los españoles rápidamente castellanizaron la palabra gentrificación, que no tardó en llegar a Montevideo. Hasta hace unos días, en la calle Tristán Narvaja se podía leer un panfleto con una proclama anarquista: "¡No a la gentrificación de Cordón!". Ese barrio y otros relativamente céntricos, como la Ciudad Vieja, el Barrio Sur o Goes, son ejemplos de zonas montevideanas que están inmersas en ese proceso de cambio a nivel económico, cultural y social; en buena medida, con respaldo de inversiones promovidas por la Agencia Nacional de Viviendas.

Pero esta crónica está centrada en el barrio Palermo, y en dos proyectos arquitectónicos —formidables torres de más de 60 metros de altura— que ofrecen privilegiadas vistas al mar (a costa de otros vecinos que perderán el privilegio visual que disfrutaron hasta ahora).

Varios residentes del Conjunto Habitacional Rambla, cuyas ventanas dan hacia la esquina de Cebollatí y Carlos María Morales, dejarán de ver en breve la histórica cancha de baby fútbol del club Enrique López, en fase de extinción.

Sitiada.

La cancha, que permanece en ese predio desde hace 30 años, está hoy rodeada de vallas metálicas y listones de madera. En ese terreno, próximo al Hotel Ibis, se va a levantar una torre de oficinas de 17 pisos, la más elevada en esa zona de la rambla.

El arquitecto uruguayo Rafael Viñoly es el autor del proyecto, que viene demorado desde el año 2006. Entonces el predio pertenecía a la empresa Ceminter Uruguay S.A., de capitales españoles, que obtuvo los permisos municipales y registró el nombre y la marca promocional del edificio: "Torre Palermo Prime Offices: Oficinas con Vista al Mundo".

La empresa también abonó a la IMM la suma de $ 9:792.000 por la excepción al sobrepasar los niveles de altura admitidos en esa zona. Cabe acotar que el proyecto original de Ceminter Uruguay no se llevó a cabo y que la empresa vendió el predio a sus actuales propietarios.

El nuevo proyecto consta de 17 pisos y dos niveles subterráneos que estarán dedicados a estacionamientos, así como varios locales comerciales y gastronómicos.

Para aprobar la obra, la IMM puso como condición que en el terreno donde está la cancha de baby futbol se deberá realizar una plaza pública, ya que parte de ese predio es municipal.

El club.

"Hace tiempo que la Junta Departamental lo aprobó, con tolerancia de altura inclusive. Ahora llegó el momento en el que los inversores decidieron comenzar la obra y eso implica que la cancha del club Enrique López, que tiene gran arraigo barrial, deberá ser reubicada", indicó el alcalde del Municipio B, Carlos Varela. Estima que el lugar será en el parque que está frente al supermercado Disco y junto a la sede de la Unión Postal de las Américas (calle Cumparsita y Barrios Amorín).

"En la actualidad hay entre 130 y 140 niños jugando en el equipo, por lo que cada fin de semana mueve entre 500 y 600 personas", dijo el representante del club, Fabricio Homero.

El club Enrique López surgió en Palermo hace 83 años. Lleva el nombre de un almacenero del barrio que en los años 30 les donó a jóvenes de la zona unas camisetas para formar un equipo de voleyball. Cuarenta años después, en 1972, apareció el deporte que iba a convertirse en la principal actividad del club: el baby fútbol.

La canchita en la que juega el equipo está frente a la rambla de Palermo desde su fundación, aunque experimentó algunos cambios de ubicación.

"Originalmente estaba donde hoy se encuentra el Hotel Ibis, pero con la construcción de ese edifico, la corrieron", explicó Fabricio Homero.

Malestar.

La presencia de máquinas, camiones y operarios tomó por sorpresa a los vecinos. "Nos enteramos cuando ya estaban trabajando en el predio con las máquinas. No tuvimos tiempo ni de reaccionar", comentó uno de los residentes del Conjunto Habitacional Rambla.

"Se ve que el poder económico pudo más", comentó uno de los vecinos indignados por la obra. El hombre, que prefirió no dar su nombre, explicó que su apartamento da hacia el mar, y que la torre de oficinas le va a tapar "toda la vista", lo cual hará que su propiedad se desvalorice. "Pasamos de tener vista al mar a no tener nada", se queja.

Otro de los residentes del complejo, sostiene que la gran mayoría de los vecinos "no está de acuerdo con la obra".

Buenos vecinos.

La futura edificación también afectará la vista de los huéspedes del Hotel Ibis, una construcción de cinco pisos de altura. Sin embargo, el hotel cree que podrá verse beneficiado por la obra.

"Al principio no nos gustó mucho la idea, porque nos va a quitar un poco de vista, más todos los ruidos que implica la construcción de un edificio", indicó el subgerente del hotel, Leandro Nuñez.

Según cuenta, mantuvieron varias reuniones con la empresa constructora y los arquitectos "por una cuestión de convivencia, sobre todo por lo que va a pasar a futuro cuando la obra comience a levantar polvo y a generar ruido", expresó.

Con la empresa constructora llegaron a un arreglo. "Nos preguntaron cuándo nos quedaba bien que comenzaran a trabajar y les pedimos que fuera luego de las 10 de la mañana, que es cuando el cliente suele salir del hotel. Y cumplieron", comentó.

De todas formas, dentro del hotel tienen música ambiental "para apaciguar un poco los ruidos de la calle. Por ahora son mínimos y no hemos recibido ninguna queja", aclaró.

En cuanto a los beneficios, Nuñez explica que el hecho de que sean oficinas, puede aumentar la clientela del hotel.

"Puede suceder que vengan personas del interior del país y mientras esperan a conseguir un hospedaje fijo, se alojen en el hotel. Lo mismo con las personas que vienen del exterior. Al estar cerca de las oficinas el hotel se posiciona como una buena opción para la estadía en el país. Yo en realidad al proyecto lo veo positivo", opinó Nuñez.

También cree que la obra traerá más seguridad a la zona. "Se ven más patrulleros en la vuelta y los vagabundos que andaban por acá ya no están más; los obreros los echaron", aseguró el subgerente del Ibis.

El club del "Ruso" Pérez y del D.T. de Maracaná.

La cancha del club Enrique López tiene una larga historia en el barrio. Es el club de Baby Fútbol más antiguo de Palermo. Allí, entre otros, dio sus primeros pasos como futbolista Juan López, quien años después iba a ser el técnico de la selección uruguaya que ganó la Copa del Mundo en 1950. También formó parte del equipo "el Ruso" Pérez, uno de los astros de la selección en el Mundial de Sudáfrica. La cancha hoy está vallada por un tema de seguridad, pero los niños podrán seguir jugando mientras aguardan por su nuevo predio, frente al supermercado Disco.

Un edificio que tendrá vista a la eternidad.

A pocas cuadras del edificio de oficinas que se va a erigir frente a la rambla, otra torre de 25 pisos se está levantando en los límites de Palermo y el Barrio Sur. Se trata del complejo "Estrella del Sur", un conjunto de tres edificios, uno de los cuales ya está habitado.

Las construcciones, realizadas por Campiglia, ocupan casi la totalidd de la manzana comprendida entre las calles Isla de Flores, Ejido, Gonzalo Ramírez y Aquiles Lanza. El único rincón que quedó sin edificar es la esquina de Ejido e Isla de flores, donde hay una antigua ferretería que sigue funcionando. Según los encargados, la empresa Campiglia les ofreció trasladar su negocio y alquilar otro local, pero ellos rechazaron la oferta y eligieron quedarse allí. "Nos ofrecieron mudarnos, pero no estamos interesados, el costo del alquiler era un disparate", indicó la arrendataria del comercio.

Una de las curiosidades de la torre de Campiglia radica en la vista. Desde los pisos altos se divisa el mar a lo lejos, y más cerca el conjunto de panteones del Cementerio Central.

De acuerdo al arquitecto y jefe de obra Diego Pomoli, a pesar de los pronósticos de algunas personas que opinaban que las viviendas no iban a tener éxito debido a su ubicación, "los apartamentos se están vendiendo bien", sostuvo.

"La duda era si la locación iba a generar resistencia, pero sucedió todo lo contrario. Pomoli explicó que la mayoría de los apartamentos tiene vista al mar y que el cementerio "está muy bien cuidado. Hay mucho verde. Se parece prácticamente a un parque".

El arquitecto agregó que tampoco es que haya mucho movimiento en el lugar.

"Desde que estoy trabajando acá, no ha habido muchos entierros, Apenas uno por semana", según señaló Pomoli.

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Uno de los edificios del complejo "Estrella del Sur" frente al Cementerio.
Foto: F. Ponzetto
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