COMUNICADO

Banderas de Líber: en el FA la "ética" se "subordina al compañerismo"

"Sendic no es cualquiera, es el vicepresidente. Mintió reiteradamente y sabe que su permanencia le está haciendo daño al proyecto", plantearon en un comunicado.

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"Sendic le ha hecho un daño enorme al gobierno y al Frente", dijo Mieres. Foto: F. Ponzetto

El grupo del Frente Amplio, Banderas de Líber, emitió hoy miércoles un duro comunicado que habla sobre el caso del vicepresidente Raúl Sendic y la situación que vive el partido de gobierno.

En el comunicado se hace un repaso por "algunos principios elementales de conducta política, de democracia y de izquierda", y se menciona, por ejemplo, al fundador del Frente Amplio, Líber Seregni: dicen que "cuando entendió que no tenía el respaldo que consideraba necesario, renunció a la presidencia del Frente Amplio sin que nadie se lo pidiera".

A lo largo del comunicado, además, mencionan  que actualmente "los escrúpulos de la ética son una preocupación menor para algunos frenteamplistas. Se la subordina al compañerismo o los intereses personales. La conducta honorable se trata de ser y de parecer, para ganar cada día la confianza de los orientales honestos dando muestras de que no estamos en el gobierno por ventajas personales. Puede ser una tendencia pequeña numéricamente, pero si el silencio y la falta de debate lo ampara, afectan a toda la izquierda".

Señalan que la "política en la que tiene incidencia desmesurada la ambición y que justifica que los objetivos sean personales, no es todavía un modo de corrupción, pero es su previa". Y dicen que "así comienza la crisis política de las organizaciones que en lugar de luchar por una democracia radical que se basa en la participación, el debate y el respeto, se muestran tentada a políticas populistas clientelares que busca adhesiones de corto plazo o posiciones de dependencia o gratitud de los beneficiarios, que consideramos indignas y degradantes de la condición humana. O valoran la democracia solo como un valor eventual. Ese déficit de democracia se manifiesta en la propia estructura partidaria del Frente Amplio que alejó a los miles de militantes que estaban dispuestos a luchar desinteresadamente y abrió espacios a personas con prioridades personales".

"Estos procesos han llevado a que miles de uruguayos tengan razón en estar enojados", agregan.

Y finalizan señalando que "ante esta situación, las acusaciones al vicepresidente Raúl Sendic no son el problema de fondo. El problema también es acerca de formas y maneras de hacer política tanto en la gestión pública como en la interna frentista. A la hora de escribir esto desconocemos el contenido del informe del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio. No importa; el problema es político. Sendic no es cualquiera, es el vicepresidente. Mintió reiteradamente y sabe que su permanencia le está haciendo daño al proyecto de transformaciones en el que dice creer. Insistir en que el resultado de sus acciones es culpa de un plan elaborado en Atlanta o en Seattle, es intentar tomarle el pelo nuevamente a los Uruguayos. Aquellos que creyeron que el pueblo es tonto siempre terminaron mal. Le pasó a la dictadura en 1980 con todo el poder en la mano; le sucedió a los partidos tradicionales luego de 150 años de hegemonía. Banderas de Líber no está dispuesto a que suceda lo mismo con el Frente Amplio. Raúl Sendic debe dar un paso al costado. Por la historia, por su historia y para que ni el sacrificio ni la esperanza de tantos haya sido en vano".

Comunicado completo:

Sendic no es el problema mayor

Banderas de Líber cree oportuno recordar algunos principios elementales de conducta política, de democracia y de izquierda.

1) El pasado 31 de julio se completaron 13 años del fallecimiento de Líber Seregni, fundador del Frente amplio y héroe de la república, quien no aceptó asilarse para no dejar solos a los jóvenes que luchaban contra la dictadura y pagó por ello nueve años de cárcel. Coherente con su conducta, cuando entendió que no tenía el respaldo que consideraba necesario, renunció a la presidencia del Frente Amplio sin que nadie se lo pidiera. Vale comenzar recordando su conducta, porque es un caso. Su conducta ejemplar era patrimonio del Frente Amplio en sus primeros lustros; un lugar de militancia desinteresada hasta el heroísmo para construir un Uruguay mejor.

2) Es evidente que hoy los escrúpulos de la ética son una preocupación menor para algunos frenteamplistas. Se la subordina al compañerismo o los intereses personales. La conducta honorable se trata de ser y de parecer, para ganar cada día la confianza de los orientales honestos dando muestras de que no estamos en el gobierno por ventajas personales. Puede ser una tendencia pequeña numéricamente, pero si el silencio y la falta de debate lo ampara, afectan a toda la izquierda.

3) Para mostrar el ablandamiento de la sensibilidad moral, recordemos que en la primera experiencia de gobierno del Frente Amplio, siendo Tabaré Vázquez intendente de Montevideo, media docena de directores fueron cesados sin que se los acusara de delito alguno, salvo alguna desprolijidad eventual que en algunos casos respondió a haber puesto y perdido dineros propios para fines de la administración municipal. En Salto, recientemente, tres ediles fueron denunciados por el Intendente por haber adulterado tiques de viáticos por pequeños montos. Sin embargo, casos de conjunción de intereses en Salud Pública, por ejemplo, y de contrataciones de empresas en condiciones dudosas y por sumas muy grandes, parecen no herir. Se ha llegado hasta a votar contra su investigación o a argumentar que el peligro es que la oposición saque provecho. No, el peligro es que el oficialismo se desprestigie solo.

4) Detrás de esta modificación, está una distinta valoración de la importancia del proyecto colectivo, que es el bien público, y una distinta valoración del interés individual. Destacamos por eso la actitud de algunos que con orgullo reconocemos como compañeros, como Fernando Lorenzo, quienes ante la primera denuncia de hechos irrelevantes, renunciaron a sus responsabilidades públicas para no hacer daño al proyecto colectivo.
El 2 de mayo pasado declaramos que “queremos una política militante, de servicio. Que mire a los cargos y las organizaciones desde el interés de la sociedad, no el particular. Con transparencia y repudio de las acciones reñidas con la ética. Convertirnos en el partido del poder, del Estado, clientelista, es éticamente incompatible con la izquierda. La burocratización ha sido causa fundamental de las crisis de muchos gobiernos de izquierda, tanto radicales como moderados. La burocracia, más que los enemigos externos, horada los procesos de cambio pues hace primar sus intereses de élite por encima de los proyectos.” Repudiamos la idea de admitir “una política como modo de ganarse la vida o de obtener recursos, cargos o lugares de poder o figuración, para sostener sus organizaciones, que así se transforman en fines, en lugar de medios.”

5) Esa política en la que tiene incidencia desmesurada la ambición y que justifica que los objetivos sean personales, no es todavía un modo de corrupción, pero es su previa. Así comienza la crisis política de las organizaciones que en lugar de luchar por una democracia radical que se basa en la participación, el debate y el respeto, se muestran tentada a políticas populistas clientelares que busca adhesiones de corto plazo o posiciones de dependencia o gratitud de los beneficiarios, que consideramos indignas y degradantes de la condición humana. O valoran la democracia solo como un valor eventual. Ese déficit de democracia se manifiesta en la propia estructura partidaria del Frente Amplio que alejó a los miles de militantes que estaban dispuestos a luchar desinteresadamente y abrió espacios a personas con prioridades personales.

6) Estos procesos han llevado a que miles de uruguayos tengan razón en estar enojados. Aún quienes reconocen que la política de gobierno del Frente Amplio ha logrado superar 50 años de decadencia y que es por lejos mejor que los proyectos alternativos de restauración del estancamiento. Los enormes logros económicos y sociales de los últimos tres gobiernos quedan eclipsados si se tiene la impresión de que se está mintiendo; que por tanto no hay razones para creer.

7) Ante esta situación, las acusaciones al vicepresidente Raúl Sendic no son el problema de fondo. El problema también es acerca de formas y maneras de hacer política tanto en la gestión pública como en la interna frentista. A la hora de escribir esto desconocemos el contenido del informe del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio. No importa; el problema es político. Sendic no es cualquiera, es el vicepresidente. Mintió reiteradamente y sabe que su permanencia le está haciendo daño al proyecto de transformaciones en el que dice creer. Insistir en que el resultado de sus acciones es culpa de un plan elaborado en Atlanta o en Seattle, es intentar tomarle el pelo nuevamente a los Uruguayos. Aquellos que creyeron que el pueblo es tonto siempre terminaron mal. Le pasó a la dictadura en 1980 con todo el poder en la mano; le sucedió a los partidos tradicionales luego de 150 años de hegemonía. Banderas de Líber no está dispuesto a que suceda lo mismo con el Frente Amplio. Raúl Sendic debe dar un paso al costado. Por la historia, por su historia y para que ni el sacrificio ni la esperanza de tantos haya sido en vano.

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