El peligroso recluso ganó la calle, tomó un taxi a la Teja, y fue recapturado

Baleó a policía, tomó a nurse de rehén y se fugó del Clínicas

Los gritos del recluso Anthony M.R. retumbaron por el pasillo central del piso 10 del Hospital de Clínicas. Después de sacarle el arma al agente Ise Winners, Anthony lo baleó en el abdomen.

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El incidente ocurrió en el piso 10 del Hospital de Clínicas. Foto: E.Barreneche.

Tomó por el cuello a una licenciada en enfermería y la arrastró una veintena de metros hasta las escaleras. Allí la soltó. Luego bajó las escaleras saltando de a tres los escalones.

Eran las 11:45 horas de ayer. El hall del Hospital de Clínicas estaba casi vacío. El preso alcanzó Avenida Italia.

Allí se subió al primer taxi que encontró. No se sabe si amenazó al taxista con la pistola que le robó al agente.

Testigos avisaron a la Policía el número del taxi y desde el Centro de Comando Unificado se lo siguió por GPS. Policías de la Zona IV (Cerro y barrios aledaños) armaron un cerco y detuvieron al taxi en la esquina de Carlos María Ramírez y Bulevar Manuel Herrera y Obes, barrio La Teja. La familia del recluso vivía a pocas cuadras del lugar de detención.

El delincuente llevaba consigo el arma que le había arrebatado al agente Winners, quien posee 23 años de servicio.

De todas formas, el recluso, Anthony M.R., no es alguien que se deba descuidar. En el ambiente policial se le denominada como "un pesado". Hasta 2019 cumple una pena de prisión por rapiñas y copamiento. También tiene un homicidio pendiente, dijo a El País una fuente del caso.

A esas causas se le sumarán ahora otros delitos por haber lesionado gravemente a un policía e intentar fugarse.

Alta.

Anthony se encontraba internado desde hacía 10 días en la cama 11 de la sala 1, en el piso 10 del Hospital de Clínicas, por recibir una herida de un "corte" (cuchillo artesanal) en una refriega con otros internos. La herida le había afectado la zona abdominal, según la fuente consultada por El País.

Pasadas las 11:40 horas de ayer, el preso estaba listo para abandonar la habitación del Clínicas. Los médicos que lo atendieron ya le habían dado de alta. En ese momento, el recluso estaba custodiado por los agentes Ise Winners y Gabriel Orgaz.

Orgaz se dirigió a una oficina del hospital para realizar el trámite administrativo del alta médica del recluso, quien quedó a solas en la habitación con Winners.

Al lado de la sala 1 está la oficina donde se encuentran los licenciados de enfermería de la planta.

En circunstancias que aún se desconocen, el preso logró quitarle la pistola calibre 7.38 a Winners. Luego le disparó en el abdomen. El agente herido y personal de enfermería trataron de convencer al recluso de que abandonara sus intentos de fuga.

En ese momento el preso tomó de rehén a una licenciada en enfermería. Tras ver cómo el encarcelado escapaba por las escaleras, Winners, malherido, subió tres pisos más agarrándose el abdomen.

Allí pidió auxilio. Enseguida lo ingresaron al block quirúrgico para extraerle la bala.

Posteriormente será derivado al Hospital Policial donde ya se realizó la coordinación para su inmediata derivación al CTI. Su condición ayer era grave, según informó el Ministerio del Interior.

En tanto, la licenciada en enfermería tomada de rehén fue enviada a Emergencia por sus superiores. No se constató que tuviera ninguna lesión, más allá del estrés sufrido.

Alerta.

La Mesa Representativa de la Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas expresó ayer su "total rechazo" hacia las situaciones que se generan con pacientes privados de libertad.

También denunció "la inseguridad" a la cual están expuestos los funcionarios del Hospital de Clínicas y "la falta de garantías" para el cumplimiento de su labor. El sindicato resolvió que "no aceptará" que se ingresen pacientes privados de libertad al Clínicas hasta que no se establezcan las "debidas condiciones" de seguridad.

El incidente de ayer no es el primero que ocurre en un centro asistencial público.

El 27 de mayo pasado un recluso, que estaba recibiendo un tratamiento de quimioterapia en el Hospital Maciel, intentó escapar y tomó como rehén a una enfermera. Fue detenido por el guardia de seguridad que disparó para disuadirlo.

En el Vilardebó, en tanto, dos internos del pabellón 11, de máxima seguridad, escaparon a mediados de abril de este año. Uno volvió al centro rápidamente; el otro asaltó un ómnibus e hirió al conductor con un arma blanca. Un rato más tarde fue atrapado y devuelto al hospital psiquiátrico. Tras esto, los trabajadores del Vilardebó realizaron una protesta debido a las pocas medidas de seguridad que había en el centro. En 1997, un funcionario murió a manos de un preso que intentó escaparse de la guardia policial.

El 29 de mayo de este año, el subsecretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, anunció que en el primer semestre de 2016 estará funcionando el Hospital Penitenciario para que los presos se atiendan allí y no concurran a otros centros asistenciales públicos.

El Hospital Penitenciario será construido en la Unidad 4 de Santiago Vázquez y costará US$ 500.000.

Bombitas de luz, cortes y pilas.

Los reclusos con condenas largas acostumbran a cortarse, ingerir pilas y hasta trozos de bombillas de luz con tal de tener alguna posibilidad de escape. Otros internos usan esa estrategia con el objetivo de alejarse por un tiempo del penal donde están alojados por haber protagonizado un enfrentamiento con otros encarcelados. Algunos casos son atendidos en las policlínicas de los penales. Los más graves son derivados a los hospitales públicos de Montevideo.

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