MARITÍMAS

Avanza dragado del canal Martín García

Dos poderosas dragas ya están en plena acción extrayendo barro en diferentes áreas

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Dragado del Canal Martín García.

Nunca han estado mejor que ahora las relaciones entre Uruguay y Argentina. Lo confirma la acción enérgica y rápida que ambos países están llevando por el tema de la recuperación del canal Martín García y el aprovechamiento mutuo de la hidrovía del río Uruguay. Vemos entonces que está en funcionamiento por primera vez una racional, pero además franca y abierta disposición positiva desde la Casa Rosada junto a la comprensión de Uruguay para el arreglo de esos dos viejos capítulos que, después de la firma del Tratado de Límites, es lo más importante en el relacionamiento de ambas comarcas. Así vemos nosotros la situación del canal Martín García por el que tanto hemos luchado como forma de liberar la salida del río Uruguay por aguas compartidas. E hincarle el diente con seriedad, como lo estamos haciendo ahora, en la hidrovía del río Uruguay, es de sabios, ya que representa el aprovechamiento económico, industrial y de transporte fluvial, que juntos hemos sabido emprender desde hace algunos meses. Esto habla de cúpulas políticas frescas y renovadas que han sabido superar con inteligencia tiempos de despiste. Esta hábil e inteligente humildad política que nos llega ahora como mensaje esperanzador desde Buenos Aires, en un marco de cordialidad, nos parece que además aleja por suerte el viejo estigma de la lucha de puertos que solo tenía un sentido colonial; lucha que no existe más en el mundo, sino que ahora lo que tenemos es la competencia de puertos por alcanzar la eficiencia. Son los barcos los que mandan. No se ganan puestos de trabajo embistiendo contra puertos eficientes ya que con esta actitud negativa lo único que se consigue es abrir brechas en contra del comercio exterior. Además los puertos que chocan entre sí son como los impuestos: algunos nos cierran a la exportación por caros, y otros, los que facilitan el comercio exterior, se ven favorecidos. Así que estamos muy satisfechos con el trabajo que ambas cancillerías vienen realizando en estos asuntos desde mediados del año pasado. Y por supuesto, con la inteligente y mejor actitud positiva de la Comisión Administradora del Río de la Plata. El escenario comercial ha cambiado mundialmente, eso nos debe hacer reflexionar sobre que el mundo es diferente al de hace cinco años, donde todos buscamos tratados de comercio, o sea que estamos en el tema del estrechamiento de las relaciones comerciales y por consiguiente de la integración. Que así sea; trabajemos juntos, seamos coherentes.

Hoy estamos usando muchos adjetivos, pero creemos que vale la pena destacar el nuevo tiempo.



OBJETIVOS. La construcción del canal Martín García siempre estuvo en el horizonte de ambos países, aún cuando años más tarde tuvo un fuerte empuje la iniciativa uruguaya de llevarlo a cabo. Fue tal la pasión que se puso en el proyecto que alguien entendió que era un tema de interés puramente uruguayo, ante lo cual en diversos sectores y cámaras argentinas se oyeron fuertes negativas con el principal argumento de que no eran necesarios dos canales. Tampoco faltaron críticas desde nuestro propio país considerando que iba a ser un canal para Argentina. Y esto fue un tremendo error conceptual desde ambos países que, por suerte, fue enmendado con el tiempo. El canal es para los dos países. Sin el tráfico de barcos para puertos del Paraná -aproximadamente el 80%- Uruguay no habría podido sostener un canal sin el peaje que pagan estos buques y, como consecuencia, no se hubieran podido generar negocios para los que fuera imprescindible utilizar los puertos de Nueva Palmira y Fray Bentos. Y esta es la realidad.

Y en cuanto a la Argentina, es un hecho que el movimiento de barcos crece año tras año, y que ya está desbordando la capacidad operativa del Paraná de las Palmas, donde la alternativa de aumentar los dragados parece tener ya límites, por no mencionar los máximos definitivos de eslora admitidos por las numerosas y críticas curvas que presenta.

Lo que nos place es que las producciones graneleras argentinas continuarán creciendo y, consecuentemente, tendrán que echar mano fuertemente al tráfico vía Martín García.



MARTíN GARCíA. Ahora hablemos del Martín García. En esta nueva etapa, en lugar de crispaciones, ambas cancillerías han optado por la racionalidad consagrada universalmente para trabajar juntas a fin de obtener negocios de mutuo beneficio. Y en este intento se han producido dos efectos formidables: el primero fue la propia construcción del canal en 1997, y el segundo acto bien importante de todo este asunto, fue la decisión de recuperar el canal a como estaba entonces, pero además doblar la apuesta a 34 pies para el 2017. Eso se llama trabajar para el éxito. Cuando se emplean métodos diferentes se obtienen resultados diferentes, o sea el premio esperado. Y entiéndase bien, más allá de algunos “nabos buscapuentes”, los pueblos uruguayo y argentino no tienen problema alguno, son hermanos por siempre. Esta vez lo entienden las cúpulas.

Con una literatura ágil y clara, se llamó a licitación internacional “abreviada” con el resultado de que en pocas semanas hubo un ganador, y en otras pocas semanas se firmó el contrato de trabajo para recuperar el Martín García, con lo que en poco más de cinco meses se lograrán los niveles de hace tres años, a lo que se debe agregar unos tres meses de mantenimiento. Ganó la mejor oferta que fue la de Boskalis International por la suma de 12 millones de dólares, sin importar el volumen de barro a extraer. En pocos días fue presentado el Proyecto Ejecutivo al tiempo que se ponía en acción una draga traída desde Bahía Blanca. Pocos días después Boskalis despachó desde Alemania una draga de última generación con una cántara para 7000 toneladas.

Todo funcionó de acuerdo a la letra del contrato, de esta forma la CARP y Boskalis avanzaron conjuntamente en el proyecto para responder a los compromisos asumidos con la urgencia del caso y así atender las exigencias del tráfico marítimo por la pérdida de profundidad y anchos de solera. Y así llegamos al final del proceso.

¿Qué nos espera de ahora en más? Pues el trabajo de dos dragas dándole de punta día y noche al canal Martín García con el apoyo de embarcaciones al tren de dragado. Se estima que en el proceso de recuperación se extraerán unos cinco millones de m3 de barro, y en los meses de mantenimiento un millón de m3 adicionales. Todos contamos -navegantes, armadores, la CARP, uruguayos y argentinos- con la calidad y puntualidad de la operación, considerando la experiencia de muchos años de Boskalis en todo el trazado del canal.

Somos optimistas, en febrero tendremos noticias.

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