POLÉMICA POR EL UNIFORME

Autoridades dispuestas a que se debata el uso de la moña

Se empezó a usar en el año 1950 a pedido de los guardas de ómnibus

Hasta ayer la web que propone firmar por "Cambiar el uniforme escolar" ya contaba con casi 2.600 adeptos. El grupo que lanzó la iniciativa, y pretende retirar la moña a partir de 2016 cambiando esta por una insignia bordada con una moña dibujada, se presta a llegar a las 5.000 rúbricas electrónicas antes de la semana próxima, cuando llevará la iniciativa al Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP). Si logran su objetivo, terminarán con 65 años de historia.

El 6 de junio de 1950 el entonces Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal lanzó una resolución por la cual se instaba a todas las escuelas del país a exigir a sus alumnos usar una moña de color azul marino sobre la túnica. Así accedían a un reclamo de la Administración Municipal de Transportes, que respondía a otro realizado por los guardas de ómnibus que expresaban dificultades para fiscalizar a los niños que tenían acceso al boleto escolar.

Hasta ese entonces los alumnos de las escuelas públicas usaban sobre sus túnicas distintivos diferentes según la institución. Se podían ver moñas y corbatas de variadas formas y colores, y las niñas a veces se veían obligadas a llevar cintas en su cabeza.

La resolución advertía: "Esta dificultad consiste en que los escolares no usan uniformemente moñas de un mismo color, notando que alguna escuela las usa con lunares blancos y rojos, otras negra… (…) Se resuelve entonces: que no hay impedimento para que se llegue a la uniformidad en el color de ese distintivo, como ya se generalizó en el color de la tela empleada en las túnicas, lo cual vendía a constituir un símbolo de nuestro imperativo democrático".

Quienes piden ahora terminar con la moña son un grupo de padres y maestros, en su mayoría montevideanos, que advierten que esta es incómoda y antihigiénica. La campaña la lanzaron por Facebook y hasta ahora viene siendo un éxito debido a su gran repercusión mediática.

"Lo que queremos es proponer un nuevo uniforme. Y la primera opción que manejamos es la de sustituir la moña de tela por una insignia bordada. Tiene que ver con un tema de comodidad, con generar mayor autonomía en los chiquilines y también con preservar la higiene", señaló a El País una de las impulsoras de la campaña "Cambiar el uniforme escolar", Gabriela Sarasúa, que es madre de un niño en edad escolar.

"La moña es una tela que muchas veces cuelga del cuello y por eso termina sucia. Es algo que pasa mucho, por ejemplo, en las escuelas de tiempo completo, donde los alumnos muchas veces desayunan, almuerzan y cenan en la institución. Esto le pasa sobre todo a los más chicos. Y es difícil que preserven la prolijidad; van bien, pero cuando salen lo hacen con las dos tiras sueltas, o con la moña en la mochila, en los bolsillos o se la ponen de vincha", añadió.

La campaña también propone que todas las túnicas se prendan adelante, "como las que usan los varones", por un tema de practicidad. Esto en un principio, pues más adelante quieren cambiar el uniforme por uno de remera, pantalón y, para el invierno, un buzo azul. "Este es un paso más audaz, pero esas son las ideas que manejamos", explicó Sarasúa.

Reacciones.

El director del CEIP, Héctor Florit, dijo a El País que la solicitud será analizada en caso de que se haga una presentación formal y, aunque no se pronunció a favor ni en contra de la moña, vio de buen modo que este sea motivo de debate.

"José Pedro Varela decía: Si quereis que las instituciones populares tengan vida propia, activa, enérgica, hacer que el pueblo se ocupe constantemente de ellas, que sean asunto de las conversaciones diarias y de las conversaciones de todos los momentos. Y ese es el valor que tiene este debate", manifestó Florit.

De todas formas destacó la necesidad de preservar el uniforme, con o sin moña, ya que "este distingue, sirve, genera identidad y es un elemento de protección para los alumnos".

En tanto, la representante de los maestros en el Consejo Directivo Central (Codicen), Teresita Capurro, advirtió ayer a Radio Carve que tenía dudas sobre si era conveniente o no retirar la moña de los uniformes.

"No sé si hoy estamos preparados, por lo que yo veo las opiniones están divididas (...) Estamos en un momento de tensión entre la tradición y el cambio", ya que "la túnica y la moña están muy apropiadas por la mayor parte de la población", opinó la consejera.

"Cuando se produce este punto de tensión uno tiene que ser muy cuidadoso y acompasar a los tiempos. Una resolución de este tipo va a tener sus inconvenientes, porque la población indudablemente va a estar dividida", añadió.

Desde la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu) aunque el sindicato no ha tratado aún el tema, la dirigente y maestra Raquel Bruschera, dijo a El País que no es un problema que se haya "puesto a pensar" y alertó que hay dificultades más grandes por discutir.

"Es un tema nada importante al lado de las cosas que tenemos que debatir en la educación. Se le está dando una trascendencia a algo que no hace a lo esencial ni a lo sustancial", señaló la sindicalista.

Lo cierto es que la propuesta sale a la luz en un año en que autoridades y sindicatos tienen los ojos puestos en otro lado: está en juego el presupuesto quinquenal y los cambios en la currícula para llevar el primer ciclo de los 3 a los 14 años según prometió Tabaré Vázquez.

HSITORIA.

Un país atípico por el uso del uniforme.

El uso de uniforme, algo que está naturalizado en Uruguay, no es común en las escuelas públicas del resto del mundo. Los otros países que la usan son pocos, y entre ellos están Argentina, Chile, Cuba e Italia.

La primera resolución que obligó al uso del uniforme en Uruguay proviene del 6 de febrero año 1910, y es de la Dirección General de Instituciones de Primaria. Inspiradas en las escuelas alemanas de la época, se instauraba el uso de la túnica bajo la teoría de que esta "oculta las diferencias de las ropas de los niños procedentes de hogares menos afortunados y suprime por consiguiente las resistencias de los padres a enviar a sus hijos a la Escuela, cuando sus recursos no les permiten comprarles las ropas necesarias para presentarlos correctamente vestidos". También se destacaba el "carácter higiénico" de la túnica, ya que esta, advertía, "limitan el contagio de enfermedades infecciosas".

A partir de ese momento se comenzó a usar la túnica más un elemento que identificaba a los alumnos de una escuela en particular, hasta que el 13 de mayo de 1920 otra circular de las autoridades de Primaria —la cual pocos acataron— advirtió que no se debía usar uniforme: "Queda prohibido a los Maestros y Ayudantes obligar a sus alumnos a que concurran vestidos de tal o cual manera, con corbatas de tal o cual color, o con cintas en el cabello, de color determinado con exclusión de todos los demás".

El 17 de septiembre de 1924, ya con el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal en funcionamiento, otra disposición instó: "Establécese que los alumnos de las escuelas públicas usen durante las horas de clase un uniforme o simple túnica".

Rubén Puyol, quien fuera inspector de Primaria de tiempo completo, ha señalado en un muy completo estudio sobre este tema llamado El uniforme escolar, que fotos posteriores a esta resolución muestran ya a los niños con túnicas blancas y moñas. Y detalla que el "espíritu igualado de los maestros y directores superaba al de las autoridades".

Recién en 1950, se decretó el uso de túnica y moña azul para identificar a los alumnos de las escuelas públicas en el transporte.

Varios años más tarde, en una resolución de octubre de 1976, la dictadura obligó a las maestras también a usar túnicas blancas.

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