La Columna de Pepepreguntón

La autoridad

Corría el año 1985. El Uruguay acababa de retomar la normalidad democrática cuando una desmelenada protesta de estudiantes del Instituto de Profesores Artigas (IPA) fue disuelta a partir de un virulento accionar de las fuerzas policiales que, a palos, dispersaron a los manifestantes.

Entre quienes protestaban se encontraban dos diputados del Frente Amplio. Gilberto Ríos y Carlos Negro estaban junto a los estudiantes, apoyando sus demandas, cuando la Policía llegó al lugar. Uno de ellos incluso fue golpeado. Ambos resultaron detenidos.

El Frente Amplio puso, como era de esperar, el grito en el cielo. El entonces diputado frenteamplista Yamandú Fau interpeló al ministro del Interior, Carlos Manini Ríos. Fue un debate áspero, de los de antes, que fue seguido por una multitud en las barras y por los uruguayos todos a través de la radio.

El Frente Amplio anunció que censuraría al ministro. La coalición consideraba inadmisible que la Policía volviera a reprimir una manifestación estudiantil a palos. Eran símbolos de un régimen de facto que acababa de terminar. Y la izquierda no estaba dispuesta a aceptar que se golpeara a quienes expresaban sus demandas, ya que ejercían un derecho.

Si Manini Ríos sobrevivió aquella tempestad fue porque, de madrugada, cuando la suerte del jerarca parecía echada, el presidente Julio Sanguinetti anunció a la oposición que respaldaría a su secretario de Estado si éste era censurado. Eso suponía poner en juego los artículos de la Constitución que llevan a la disolución anticipada del Parlamento y al llamado a elecciones legislativas anticipadas. Nadie quiso arriesgar la banca recién conquistada. Y Manini Ríos conservó su lugar, hasta que Sanguinetti lo relevó al año siguiente.

Treinta años después, la Policía acaba de reprimir, haciendo uso de la fuerza, una manifestación estudiantil. En este caso, una ocupación. Porque la izquierda ha decidido que no se pueden ocupar oficinas públicas (empresas privadas sí, pero con el Estado que nadie se meta).

El ministro ya no es Manini Ríos, sino Eduardo Bonomi. Un frenteamplista. Un extupamaro. ¿Será por eso que el Frente Amplio no ha reaccionado, como hace tres décadas, interpelando al ministro del Interior y anunciando su censura antes siquiera de darle la palabra? ¿O será porque pasaron 30 años y mucha agua bajo los puentes?

¿Qué habría sucedido si esta represión hubiera sido ordenada por el gobierno de Luis Lacalle Pou, con Álvaro Garcé como ministro del Interior y Pablo Da Silveira como ministro de Educación?

¿Es que para la izquierda, o para una parte de ella, a un gobierno del Frente Amplio se le toleran cosas que a otros le condenarían?

¿O es que la izquierda comienza a plantearse, finalmente, que no es posible ser gobierno si se renuncia sistemáticamente a ejercer la autoridad dentro de los márgenes de la ley?

¿Y ahora? ¿Qué pasará si los que parecen estar tomando la temperatura al gobierno repiten el plato? ¿Volverá Bonomi a enviar a la Republicana? ¿O tendrá que pedir, como con el TISA, autorización al Plenario del Frente Amplio y al Pit-Cnt?

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