“datero”, el proveedor de armas, el ladrón de autos: roles de los delincuentes

Autopsia a una banda de asaltantes

El expediente judicial sobre el asalto al Molino Puritas, que terminó con un tiroteo, heridos de bala y dos adultos capturados por la Policía, revela por primera vez, con sumo detalle, el funcionamiento interno de una banda profesional de asaltantes.

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Foto: F.Flores.

La banda fue desarticulada hace 12 días. Dos adultos fueron procesados por el juez de 19° Turno, mientras que dos adolescentes siguen prófugos.

Uno de los procesados tenía el dato, desde meses antes, que determinado día se pagaban los sueldos en el Molino Puritas y al otro, la empresa manejaba un elevado capital de giro.

"El Richard" era el hombre de la información. Conocía dónde estaba la caja fuerte, las medidas de seguridad que la rodeaban y sabía con bastante exactitud el monto de dinero que había en la fábrica el día que iba a ejecutarse el asalto.

"El Porteño" y "el Rubio", dos menores de edad, tenían como misión "apretar (a los empleados) y agarrar la plata", según reza el expediente al que tuvo acceso El País. "El Porteño" también se encargó de conseguir las armas: una escopeta recortada y tres pistolas automáticas (dos Glock y una HK), los pasamontañas y guantes.

"El Guido", un hombre corpulento de 50 años, ingresó a la banda porque "soy bueno como chofer", declaró en el juzgado. Tenía 15 antecedentes penales por copamientos y rapiñas. Estaba en libertad hacía dos años.

"Richard", un individuo menudo, de 35 años, tenía antecedentes por rapiñas y copamientos. Estuvo alojado en el Comcar y en el Penal de Libertad. Egresó del Penal de Punta de Rieles 21 días antes del asalto al Molino Puritas concretado en la tarde del lunes 7 de septiembre. Fue liberado gracias a una visita de cárceles de la Suprema Corte de Justicia.

La Policía cree que los dos menores tenían entradas a hogares del INAU por rapiñas. Uno de ellos le dijo al "Richard" que se encontraba fugado del INAU y que, en caso de que algo saliera mal, "él se iba a hacer cargo del atraco por todos".

En sede penal, "Richard" y "Guido" trataron de ocultar todo lo posible el funcionamiento de la organización delictiva. Sin embargo, en interrogatorios y careos trascendió que tenían conocidos comunes en el Comcar y en el Penal de Libertad.

Luego de acordar el asalto al Molino Puritas, los delincuentes necesitaban un auto para desplazarse. A las 0:30 horas del jueves 3, robaron un Chevrolet en la entrada de un estacionamiento en La Aguada.

El botín iba ser dividido en partes iguales.

El día "D".

"Guido" acostumbra charlar con amigos en la esquina de Elba y la rambla costanera del arroyo Miguelete. A las 13 horas del miércoles 7, vio acercarse el Chevrolet gris. "Richard" lo conducía y en el interior también iban los dos menores.

Al subir, "Guido" observó que "el Porteño" tenía dos bolsos. Enseguida le dio a cada uno de ellos un pasamontañas que sacó de otro bolso.

Después de recorrer unas cuadras, "Guido" tomó el volante. "Richard" pasó al asiento del acompañante. El auto circuló por la avenida de las Instrucciones y dobló por Camino Carlos A. López hasta la entrada principal del Molino Puritas.

Con el auto estacionado, "el Porteño" le entregó una pistola automática a cada uno de sus cómplices. "Guido" dejó su pistola HK en el recoveco del freno de mano. "El Rubio" se quedó con la escopeta recortada.

Los delincuentes aprovecharon que los guardias abrieron el portón para que saliera una camioneta, e ingresaron a la fábrica a toda velocidad.

En su testimonio en el Juzgado Penal de 19° Turno, el guardia de seguridad relató que el acompañante del chofer (Richard) "daba las instrucciones de dónde ir; él sabía dónde estaba la plata".

Uno de los directivos de Molinos Puritas declaró algo similar. "Se llevaron el dinero de la caja fuerte de la empresa, la cual no está a la vista ni identificada. Y ellos fueron directo allí", explicó a los operadores judiciales.

Solo dos personas de la empresa tienen acceso a la caja fuerte. Se encuentra en una oficina que se abre con control remoto, tiene alarma propia, puerta y vidrio blindado y una cámara que no graba, pero permite a un directivo de la empresa ver desde adentro quién quiere ingresar a la oficina.

El guardia de seguridad quedó custodiado por "Guido". Ocultos con pasamontañas y con las armas desenfundadas, los otros tres delincuentes se dirigieron hacia una fila de trabajadores que aguardaban para cobrar. Los rapiñeros ingresaron en la Tesorería del Molino Puritas.

Afuera, el chofer le ordenó al guardia que se tirara al piso. El guardia le dijo que no lo haría. En un momento de distracción, corrió hacia las calderas. Desde allí llamó a un jefe de supervisión y avisó que cerraran los portones de la fábrica porque había ladrones en la planta.

"Luego escuché varios disparos", declaró el guardia.

Los tiros se efectuaron dentro de Tesorería. Los delincuentes se apoderaron del dinero. En la caja fuerte estaba el botín: $ 552.000, US$ 70.000 y $ 234.000 en tickets de alimentación.

Un testigo, oculto en un baño, escuchó decir a un delincuente: "Estamos demorando mucho. ¡Vámonos, vámonos!".

Tiroteo.

Fuera de la fábrica, los asaltante no la tenían todas consigo. Se subieron al Chevrolet y se dirigieron a la puerta principal a toda velocidad. Estaba cerrada. Entonces decidieron ir hasta una puerta secundaria que da a Camino Colman. También estaba cerrada.

Observaron que dos motos ingresaban por un portón pequeño. Los delincuentes rapiñaron ambas motocicletas.

Un motociclista fue tomado como escudo humano por uno de los asaltantes. "Por encima de mí disparaba hacia las oficinas de Puritas para que no saliera gente ni se acercaran los guardias", testificó.

"Richard" condujo una de las motos y se llevó a "Guido" de acompañante. Los menores se subieron a la otra. Cuando llegaron al portón, "Richard" vio que se acercaban dos patrulleros a toda velocidad. Uno de ellos intentó embestirlos. Casi lo logró.

"Cuando salimos nos tiroteamos con dos patrulleros. Yo le tiré como tres tiros. Después dejamos la moto tirada", declaró "Guido" en el Área de Investigaciones de la Zona III ante el comisario Roberto Olivera.

Gimnasio.

Minutos antes de la huida de los delincuentes, el capitán Marcelo Suárez hacía pesas en la Unidad de Respuesta de la Policía de Montevideo (URPM) de la Zona III (Peñarol y barrios aledaños). Oyó por la radio que había un tiroteo entre móviles policiales y rapiñeros.

Suárez tomó su arma y en tres minutos llegó a Instrucciones y la vía. Vestía el mismo short que había usado en el gimnasio. Allí vio una moto tirada y ordenó a un agente que cuidara la bolsa con dinero. En la bolsa encontraron $ 552.000 y US$ 32.000. También estaban los $ 234.000 en tickets de alimentación.

Acompañado por dos agentes, Suárez se metió en un cañaveral ubicado a tres cuadras del Molino Puritas, luego que vecinos le señalaron que uno de los delincuentes se había ocultado allí. Uno de los tres policías se subió al techo de una tapera.

A los pocos minutos, Suárez escuchó: "¡Soltá el arma, soltá el arma!". Luego disparos. El capitán de la URPM y un agente cruzaron un alambrado y encontraron al "Richard" herido en los antebrazos. "Tenía sangre en varias partes del cuerpo. Pensé que se había cortado al cruzar el cañaveral. Yo también me raspé en el lugar", declaró Suárez en la sede penal por ser el policía que capturó el delincuente.

A unos 200 metros del cañaveral, "Guido" se ocultó dentro de un rancho de lata.

Al verse rodeado por policías, salió desarmado. "Ya está, ya perdí, ya fui", gritaba a los policías. Salió con las manos en alto y desarmado.

Suárez llegó al lugar. Vio cuando subían al rapiñero a un patrullero. Como había escuchado que el delincuente se "descartó" de varias cosas, ordenó que lo bajaran. Después de cruzar varios terrenos, "Guido" señaló dónde había tirado los fajos de dólares y el arma. En ese procedimiento, los policías recuperaron US$ 7.000.

La Justicia Penal procesó con prisión a "Richard" y a "Guido" por rapiña, atentado, receptación y lesiones personales. Los dos menores siguen prófugos. Huyeron con más de US$ 30.000.

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