MUSEO FARMACÉUTICO NO ESTARÁ EN EXHIBICIÓN

Atahualpa: "El valor histórico ya fue"

Mañana reabre la farmacia en el lugar original de 1908, frente al local que se derrumbó.

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Diego Faccio junto al local de la farmacia que se derrumbó a fines de marzo. Foto: Fernando Ponzetto.

Casi tres meses después del derrumbe de su local, que aún se encuentra entre escombros sobre una esquina de Millán y Reyes, la histórica farmacia Atahualpa reabrirá mañana al público en la vereda de enfrente, en el mismo lugar donde se instaló por primera vez como botica en 1908. La farmacia Atahualpa, que pertenece desde hace más de 100 años a la familia Faccio, era conocida y visitada en el Día del Patrimonio por el museo que alojaba en sus instalaciones.

El local derrumbado, cuya fachada tiene un estimable valor arquitectónico, no va a ser reconstruido al viejo estilo, pero la historia seguirá viva, con solo cruzar la calle.

"En este lugar al que vamos es donde comenzó la botica de mi abuelo, después nos mudamos y ahora que se derrumbó volvemos al lugar de origen. Es increíble, porque quienes nos alquilan son los descendientes de la misma familia que trató con mi abuelo cuando él se instaló acá", contó a El País Diego Faccio, encargado del negocio familiar junto a su hermano Fernando.

Don Pascual Faccio, abuelo de Diego y Fernando, comenzó con el negocio cuando en aquella esquina no existía casi nada. A escasos metros de allí, recién estaba en construcción la actual residencia presidencial de Suárez y Reyes.

Pascual Faccio fue guardando cada frasco que quedó obsoleto con el paso del tiempo, incluso productos que no usó en su momento, pero que al día de hoy son una reliquia familiar. Héctor "Bebe" Faccio, hijo de Pascual, padre de Diego y Fernando, siguió con la tradición. Así fue que pudieron construir el "museo de la farmacia" y mantener intacto el espíritu de la antigua botica.

Cuando el local se derrumbó, "por suerte, lo único que no cayó fue el techo del museo, logramos sacar todas las cosas que ahora están guardadas en la casa de mi hermano Fernando", aseguró Diego.

Si bien, la familia Faccio trata de tomar este trago amargo como algo pasajero, sabe bien que el lugar, la fachada, y la esquina no volverá a ser la misma si no cuenta con el plus del museo. Por este motivo es que manejan más de una alternativa para fusionar la moderna farmacia, con la antigua botica.

Los planes.

Diego Faccio señaló que "lo primero era abrir, pero sabemos bien que ahora viene la segunda etapa y es la incorporación del museo, todavía no sabemos bien cómo vamos a hacer".

Las alternativas son tres: la primera es dejar el local derrumbado tal cual está por algunos años. "Reconstruir la antigua fachada para nosotros es muy costoso y complicado, no creemos que vayamos a construir la misma farmacia que era antes; además, el valor histórico que tenía eso ya fue", indicó el propietario.

El alquiler del nuevo local donde funcionará el negocio, será por lo menos a cinco años.

La segunda opción es "que venga un inversor y construya un edificio o algo por el estilo, otro tipo de negocio que sea rentable en ese lugar", aseguró Diego Faccio. La última es que se reconstruya un local moderno, donde se pueda seguir llevando a cabo el negocio familiar, sin la necesidad de tener que alquilar.

El museo se podrá reponer, siempre y cuando el lugar de la nueva instalación lo permita. La familia Faccio aseguró a El País que en el nuevo sitio buscarán la manera de hacerle un lugar a la historia. "Seguramente en las próximas semanas veremos cómo continuar con esto, estamos concentrados en la reapertura, luego veremos qué hacer con el museo", indicó Diego Faccio.

Generaciones.

La familia García Decia fue quien le alquiló originalmente el local a Don Pascual Faccio, cuando convirtió aquella esquina de Millán y Reyes en una de las más legendarias boticas.

Ambas familias son reconocidas por los vecinos más viejos del barrio. Omar Cáceres, que vive en una casa de dos pisos a una cuadra de Millán y Reyes recuerda que "hace 50 años cuando llegué acá ya se sabía quiénes eran los Faccio y los García, son una parte del barrio, acá hay historia".

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