TALLADO EN ARENA

Un arte efímero desembarcó en las playas de Marindia

Culminó ayer el quinto Encuentro Internacional de Esculturas en la Arena.

Llegaron a Uruguay artistas de 11 países de Latinoamérica. VEA LA FOTOGALERÍA
Para realizar las obras los artistas utilizaron cuchillos, cucharas y plumas. Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto
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Figuras alegóricas y mitológicas, grandes castillos, rinocerontes, caballos de mar o sapos y rostros de personas, son algunas de las esculturas que realizaron durante cuatro días en Uruguay 25 artistas latinoamericanos. En este caso no fueron hechas en piedra, hierro o mármol: el material fue arena. Y el centro de exposición no fue una gran galería, sino la propia playa.

Desde el 26 al 29 de enero, en la principal bajada a la playa de Marindia (Avenida del Mar), se llevó a cabo la quinta edición del Encuentro Latinoamericano de Esculturas en la Arena. Artistas de once países como Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina, Brasil, México, Costa Rica, El Salvador y Uruguay, participaron del encuentro.

El primer día, los trabajos comenzaron desde tempranas horas: un equipo especial juntó 15 montañas de arena y las distribuyó por distintas partes de la playa. Delimitó cada zona con una cinta amarilla que impedía el paso de personas a excepción de los artistas, con el objetivo de que las esculturas no fueran dañadas antes de ser terminadas.

No pasó mucho tiempo hasta que los curiosos que habían bajado a la playa se acercaron a observar qué era lo que estaban haciendo los artistas. Los niños querían pasar la cinta y colaborar en el tallado, mientras que los adultos sacaban sus celulares y captaban el trabajo.

El proceso.

Por tratarse de un evento no competitivo, no había ningún requisito para participar. "Hubo libertad absoluta para las creaciones. Lo único que no se permitía eran obras que hicieran referencia a política o religión pero de una forma urticante o agresiva para la gente", explicó Dumas Teixeira, organizador de la actividad.

Para construir las esculturas los artistas contaron con cerca de 10 metros cúbicos de arena además de diversos utensilios que distan mucho de los que se usan habitualmente para realizar esculturas: cucharas, cuchillos, plumas para sacar los granitos sobrantes o cañitos para soplar la arena. Cada uno tenía también a su lado varios baldes negros con agua en su interior que usaban para compactar la arena y poder tallar más fácilmente en ella.

Según Teixeira, debido al material, el tallado suele llevar menos tiempo por tratarse de una superficie blanda. "Como cualquier obra el tiempo que demoran los artistas en terminarla depende del tamaño y de los detalles. En este caso a algunos les requirió unas 10 horas y lograron terminarlo en el mismo día y a otros les llevó unas 20 horas", dijo.

El viento y la lluvia son de las mayores amenazas para estas obras de arte. Por ello, cada cierto tiempo, rocían la escultura con una solución de agua y cola vinílica que hace que la superficie quede como plastificada, protegiéndola de las inclemencias del tiempo.

Una vez terminadas, la satisfacción de los artistas es que el público se fotografíe con ellas "hasta que un perro o un niño intente subirse arriba para sacarse una foto y la escultura se rompa", dice Teixeira.

"Es arte efímero: sabemos que va a durar hasta la fotografía. La idea es trasmitirle a los más chicos que no es poseer el bien lo que te da satisfacción, sino que lo que se posee es la satisfacción de hacerlo y crearlo. Una vez terminado ya no es más tuyo", reflexionó el escultor en la playa.

El comienzo.

La primera edición del encuentro se realizó en 2014. Un año antes, Teixeira había visto un boceto de una escultura en la arena de la playa de Marindia. Como era escultor se le ocurrió organizar un evento que congregara a varios artistas de esa rama, pero cuando comenzó a buscarlos se dio cuenta de que en Uruguay no había escultores de arena. "Por eso los primeros artistas que participaron eran todos del exterior. Con los años los uruguayos se empezaron a formar y hoy muchos de ellos participan del encuentro. Hay cada vez más", aseguró el organizador.

Fue la primera vez que se realizó un evento de esas características en Latinoamérica. "El encuentro tendría que haber surgido en México o Brasil que tienen muy desarrollada esa parte, pero increíblemente surgió acá en Uruguay, donde no había nadie que hiciera esto", indicó Teixeira.

En el camping de Marindia, ubicado a pocas cuadras de la playa, también pueden observarse algunas obras de arena. A su vez, las paredes del lugar, constituyen, según Teixeira, una "galería de arte". "Tenemos pinturas de muchos artistas de distintas nacionalidades y estamos iniciando un parque de esculturas. Ya lo inauguró una escultura de hierro que fue hecha por uno de los artistas que vino al encuentro y en esta semana ya va a quedar pronta otra obra en hierro y madera", adelantó.

Las obras

Una vez que las obras están terminadas, la mayor satisfacción de los artistas es que el público se tome fotos con sus creaciones. Y en este caso no fue la excepción. Los turistas que bajaron a la playa de Marindia aprovecharon y se sacaron varias selfies con las esculturas de arena. La temática de las 15 obras que estaban separadas cada pocos metros fue muy variada e incluyó los tradicionales castillos, animales, figuras mitológicas (como Neptuno con su clásico tridente) y rostros de personas e imágenes totémicas y alegóricas.

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