ENLACE PATROCINADO 

El arte de articular: públicos y privados juntos por la productividad y competitividad

La Agencia Nacional de Desarrollo viene realizando desde 2015 un trabajo "silencioso" que ha logrado un fuerte impacto en micro, pequeños y medianos productores, empresarios, comerciantes, academia y emprendedores

MONTECON

En pocos años, la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) viene dejando su semilla en varios centenares de beneficiarios muy disímiles entre sí. Respondiendo a su cometido de articular con públicos y privados por el desarrollo productivo con valor diferencial. ¿Y esto qué significa? Que a través de instrumentos y programas especialmente diseñados, se apoya y monitorea la puesta en marcha de emprendimientos dinámicos, proyectos productivos o comerciales, naturalmente redituables en lo económico productivo, pero también buscando lograr una ganancia social.

Además de brindar capacitaciones, asesoramiento técnico y apoyos económicos para los beneficiarios de distintos programas, ANDE procura un valor diferencial para los uruguayos, que se traduzca en más empleo, más y mejor información sobre las cadenas productivas, mejoras en los procesos de producción, mayor ingreso de divisas por medio de la exportación, entre otros ejemplos, según sea el llamado o la convocatoria.

Para ello la Agencia diseña y articula políticas y programas en el marco del Sistema Nacional de Transformación Productiva y Competitividad (SNTPyC) conjuntamente con otras instituciones públicas de gobierno, agencias, ministerios e intendencias, pero fundamentalmente con organizaciones civiles, cámaras industriales y comerciales, academia, universidades públicas y privadas, y hasta empresas grandes, para que a través de esos interlocutores sus programas lleguen a todo el país.

Articular: una de las claves de ANDE

La Agencia Nacional de Desarrollo nace con una gran vocación de articular con actores públicos y privados de manera de generar acciones y programas que promuevan el desarrollo productivo y la competitividad. ¿Por qué? Porque el Sistema Nacional de Transformación Productiva (SNTPyC) cuenta con más de 180 programas de políticas de apoyo dirigido a las MIPYMEs. ANDE evaluó lo que ya se venía realizando y buscó la forma de agregar valor y articular. Se fue un paso más adelante al utilizar recursos existentes y nuevos para llegar con los programas a todo el país.

“La articulación con los actores privados forma parte del ‘cómo’ ANDE despliega sus instrumentos en el territorio. Es muy importante porque el ‘qué hacer’ ya se encuentra definido, o bien por la política pública, por la experiencia, o a través del mapa de programas que ya existe donde se puede identificar lo que falta por hacer o potenciar. Pero la capacidad de gestión necesita una metodología, un ‘cómo hacerlo’, que es en lo que la ANDE, ha intentado incidir. Y ahí hay una definición básica, hasta muy gráfica, y es que el eslogan de la Agencia dice ‘desarrollo entre todos’. Yo le agregaría que el desarrollo es entre todos, para todos y con todos. Porque la parte más importante del trabajo de los instrumentos ANDE es la participación de una institucionalidad intermedia, que permite acercarse en forma más eficiente y oportuna al beneficiario”, afirma Martín Dibarboure, presidente de la Agencia Nacional de Desarrollo.

Una experiencia exitosa al respecto es el programa Proexport+ que bajo la supervisión del SNTPyC es diseñado conjuntamente por técnicos de Uruguay XXI, INEFOP y ANDE. Es un instrumento de promoción de exportaciones en el que el beneficiario debe armar un plan, trazar una estrategia, señalar los mercados a los que busca llegar, realizar una hoja de ruta que se evalúa, apoya, capacita y co-financia.

La necesidad de articular también se genera de una particularidad que tiene ANDE: su público objetivo es muy amplio dado que sus políticas de desarrollo productivo están dirigidas a las MIPYMEs que son el 99,6 % de las empresas del país.

“En los lineamientos estratégicos de la Agencia, hemos definido que se necesitan instituciones que trabajen con emprendedores, gremios que representen productores, academia que valide ideas y fomente la cultura emprendedora u organizaciones de servicios financieros que lleguen a empresas que no utilizan el sistema bancario. También se necesitan alcaldes e intendentes que nos abran las puertas de los centros comerciales y de las agencias locales, cooperativas o instituciones que lleven adelante nuestros productos financieros y de microcréditos, fundaciones u Organizaciones no Gubernamentales (ONGs). Para todos los instrumentos la ANDE siempre necesita un intermediario: la representación del sector privado, académico, cooperativas u organizaciones sin fines de lucro”, agrega el presidente de ANDE.

ANDE generó una malla de más de 300 convenios alrededor de los programas, que los lanza y los potencia. “Nuestro trabajo no es cuerpo a cuerpo con el beneficiario final, sino a través de instituciones y organizaciones de todo tipo y es con ellos que hemos logrado prácticamente la masificación de nuestros productos o, por lo menos, el conocimiento de los mismos en todo el territorio”, dice Martín Dibarboure, quien agrega que es la estrategia metodológica que asumió la ANDE a partir de prácticas también reconocidas en América Latina donde “el sector privado, el sector público, la academia, y los propios trabajadores, funcionan en una suerte de conglomerado, de pacto social, y esto hace mucho más efectivo todo lo que sean programas que apunten al desarrollo sostenido”.

De alguna manera este es el buque insignia de la Agencia: el diseño de programas de desarrollo productivo con una metodología de trabajo que debe realizarse a través de la participación, el análisis y la discusión estratégica de los distintos actores públicos y privados de un territorio o sector productivo. Eso representa un fuerte avance para el país ya que las instituciones, fundamentalmente las privadas, de alguna manera hacen suyos los instrumentos que ofrece ANDE y llegan con ellos a los beneficiarios, para luego patrocinarlos en las convocatorias y llamados, o presentar ellos mismos proyectos que abarquen la mayor cantidad de beneficiarios de sus áreas de influencia.

A modo de ejemplo, la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) presentó dos proyectos de Bienes Públicos Sectoriales. Uno de ellos fue para la “Generación, acceso y gestión de la información para la mejora de la competitividad del sector arrocero en el marco de las Buenas Prácticas Agrícolas” con el objetivo de generar herramientas que aporten al incremento de la competitividad sectorial a través de mejoras en el acceso, gestión y análisis de la información por parte del sector arrocero. Así, cada productor podrá tener información sobre la calidad de su producción, su trazabilidad, rendimiento y valor potencial. De esta forma es posible solucionar una asimetría de información que existe hoy en el mercado entre los propios productores y de éstos respecto de los molinos que compran su producción.

Coordinación con privados, esencia de la Agencia

La ANDE, por lo tanto, realiza una coordinación vertical justamente porque sería imposible llegar a todas las MIPYMEs del país.
De esa manera, se fue tejiendo una red de convenios con organizaciones que trabajaban en los 19 departamentos: más de 190 instituciones y organizaciones.

Y desde ahí la ANDE realiza la coordinación, con una fuerte vocación de apoyar, monitorear, evaluar y co-financiar con programas dirigidos a MIPYMEs, a través de esas instituciones privadas y fuertemente consolidadas en el país. La Agencia se propuso abarcar todo el territorio utilizando los recursos y potenciando las capacidades existentes. Cuando se llega al beneficiario, salvo algún instrumento concreto, se realiza a nivel mesoeconómico.

Es así que, además, ANDE logra dos de sus objetivos estratégicos que definen su gestión: el que todo proyecto debe ser cofinanciado: se otorgan fondos pero el beneficiario también debe realizar su aporte económico. Se otorga un fondo concursable pero nunca el 100% del proyecto. Al tiempo que se logra que el privado deba estar realmente comprometido. La evidencia internacional indica que de esa manera le dedicará más esfuerzo, horas y hasta tendrá más empleados para que funcione su empresa.

ANDE

Ganancia económica, derrame social

Cuando se realiza una política de desarrollo productivo se intenta generar, además de la ganancia privada, una ganancia social. Si la Agencia decide apoyar un emprendimiento o proyecto productivo o comercial es porque observa que tiene potencialidad de crecer, crear empleo, mejorar la productividad, transformar la matriz productiva, producir más y nuevos conocimientos o información. Visualiza una ganancia social más allá de la ganancia económica privada. Si realmente la empresa cuenta con esa potencialidad, el Estado tiene intereses en que esa ganancia social no se caiga o frustre por una decisión privada o por limitantes de diverso tipo. Esta es una de las fallas de mercado que se intenta atender desde la ANDE.

Por consiguiente se observa la potencialidad de crecimiento y capacidades de un proyecto, y se encuentra que mediante el diseño de una estrategia, su proceso de implementación, su asociatividad, con monitoreo y recursos económicos dados, se puede crecer y generar valor diferencial que no sólo beneficia a quienes reciben el apoyo sino también al resto de la sociedad.

La ANDE otorga a emprendedores fondos concursables que llama “Semilla ANDE, uno de sus varios programas que ya ha apoyado 130 emprendimientos en todo el país. Ese es el producto. Ahora, cuántos empleos genera, o divisas le deja al país, cómo se va transformando la matríz productiva, o se impulsan proyectos empresariales, ese es el resultado.

Un ejemplo en particular puede encontrarse en Granolate, alfajores elaborados con granos, en Maldonado, empresa que viene creciendo y ya cuenta con siete empleados. Se trata de un producto diferencial que no había en Uruguay y que se está abriendo un nicho de mercado interesante.

El beneficiario del programa –Rodrigo Luzardo- comenzó su idea en la noche, trabajando con la maquinaria de su madre quien de día elabora barritas de cereales. Con el asesoramiento y apoyo de ANDE fundó su propia empresa de alfajores de cereales, que ahora comercializa en varios departamentos.

“El apoyo de la Agencia Nacional de Desarrollo nos permitió mejorar la infraestructura que teníamos a nivel planta de producción y el desarrollo del packaging, en términos económicos. Después hubo un gran aporte también en la formalización del proyecto, de bajar todo lo que uno tiene en la cabeza. Me ayudó a plasmar el proyecto en una forma más profesional”, explica Rodrigo Luzardo.

Crédito productivo y la necesidad de que llegue a la MIPYME

Desde otra de sus dimensiones de trabajo y siguiendo una misma estrategia, la ANDE está convencida de la necesidad de diseñar instrumentos que apoyen, monitoreen y co-financien instituciones microfinancieras no bancarias, para que las micro, pequeñas y medianas empresas logren créditos productivos y competitivos.

Es reconocer que existe un segmento de empresas muy pequeñas con riesgo a que se endeuden con créditos al consumo.

Ahí es donde el cambio cultural del pequeño y mediano empresario es necesario, y desde la ANDE se trabaja fuerte en ello. La agencia busca darle incentivos a la microfinanza para que crezca con las características necesarias, de manera que trabaje con el emprendedor.

No solo se incentiva a instituciones como Fundasol, Empretec, República Microfinanzas, cooperativas financieras del interior, entre otras, para que acerquen pequeños beneficiarios sino que también se ofrecen cursos y talleres en todo el país de educación financiera porque muchos productores, empresarios, comerciantes, entre otros, quizás no saben cómo presentarse para que se les otorgue un crédito en condiciones ventajosas para ellos.

Grandes empresas como “tractoras” de MIPYMEs

La ANDE ha diseñado el Programa de Desarrollo de Proveedores (PDP) dirigido a grandes empresas pero cuyo objetivo es que éstas presenten proyectos de desarrollo de sus proveedores, que a la vez deben ser MIPYMEs. En ANDE se le denominan “tractoras”, son entre 80 y 100, y muchas de ellas son las mismas interesadas en fomentar esas capacidades. El apoyo se realiza mediante asesoramiento y cofinanciamiento a desarrollar a pequeños proveedores.

Si una pequeña empresa quiere talar árboles para una planta de celulosa no basta con reunir cinco o seis personas. Debe cumplir normas de seguridad, ofrecer un proyecto diseñado, entre otras condiciones necesarias para ser proveedor de una industria de ese porte. Entonces, mediante los programas PDP la “tractora” implementa el proyecto del proveedor –que le es importante porque debe certificar toda su cadena- y ANDE colabora para potenciar esa MYPYME.

Un ejemplo de “tractora” que trabaja con ANDE es Montecon, una empresa que opera áreas públicas del Puerto de Montevideo. María Inés Abreu, la Gerente de Administración de esa compañía, expresa: “Me pareció muy interesante el concepto que una empresa pueda hacer algo para sus proveedoras. El alcance del proyecto está pensado para proveedores que nos ofrecen mano de obra porque ellos están inmersos y son parte de nuestra operación. Con este apoyo económico pudimos enfocar un proyecto de largo aliento que tiene una parte que destinamos a que las empresas proveedoras continúen en forma autónoma. Este empujón, no sólo económico sino de acompañamiento, nos obligó a armar un proyecto de largo plazo. Es una oportunidad que no solo es importante sino que va a trascender también por su transformación cultural”.

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