AGUAS PELIGROSAS

Armada y guardavidas alertan sobre los riesgos en las costas

Durante la pasada temporada estival hubo 23 ahogamientos y 85 rescates.

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Foto: Ricardo Figueredo

Con la llegada del verano, el número de personas que comienzan a colmar las playas uruguayas, principalmente las ubicadas en Montevideo, Maldonado y Rocha, incrementan los riesgos de ahogamientos y una gran variedad de intervenciones de rescate, no solo efectuadas por los guardavidas sino también por la Prefectura.

En lo que va del año, de acuerdo a datos brindados por la Armada Nacional, han ocurrido 36 ahogamientos en las costas uruguayas, de los cuales 23 sucedieron durante la pasada temporada de playa. En cuanto a los rescates, hubo 104 en 2016; 85 de ellos en el pasado verano.

"En el caso de los ahogamientos, lo que tenemos como denominador común en todos los casos es la imprudencia, el exceso de confianza e irresponsabilidad de mayores", explicó Gastón Jaunsolo, jefe de Relaciones Públicas de la Armada Nacional. Según él, no hay una franja etaria que defina el perfil de los rescatados.

El récord de bañistas fallecidos en el mar ocurrió en el verano de 2010, cuando se registraron 58 casos. El año con menos ahogados fue 2013; cuando murieron 28 personas.

En Montevideo.

En esta temporada de playas que comenzó el pasado 12 de noviembre, los guardavidas capitalinos realizaron 24 intervenciones, de las cuales dos fueron rescates: uno en la playa Malvín y otro en la playa Ramírez.

"En general, un tercio de las intervenciones son rescates. El resto incluye otro tipo de asistencias, que van desde curaciones, reanimaciones cuando una persona sufre un paro cardíaco, un ataque de epilepsia, o cuando hay heridos con vidrios rotos, espinas de pescado e incluso anzuelos, o hasta fracturas o heridas sufridas jugando a algún deporte en las playas", indicó a El País Juan Silva, director del Servicio de Guardavidas de la Intendencia de Montevideo. Por el momento, en la costa capitalina no hubo personas ahogadas.

En la temporada pasada, los guardavidas de Montevideo debieron hacer 79 intervenciones, de las cuales 24 fueron rescates: dos fueron en la playa Honda, cinco en Buceo, una en la playa Nacional, dos en La Colorada,cinco en la playa Malvín, cinco en la playa Pocitos, una en la playa Punta Espinillos, una en Punta Yeguas, y dos en Ramírez. En cuanto a los ahogamientos, se registraron dos (uno de ellos fue un suicidio), y ocurrieron ambos en lugares que no estaban habilitados para bañarse.

Silva dijo que normalmente los rescates se realizan "por imprudencias de los bañistas, que se meten al agua en las zonas rocosas o los muelles, o se alejan nadando de la costa, también hay accidentes con las embarcaciones deportivas". Silva agregó que los rescatados suelen ser adolescentes y jóvenes "debido a que son aquellos que toman mayores riesgos a la hora de bañarse en las playas".

La peligrosidad no parece depender de la playa en sí misma, sino que se da principalmente por las condiciones del tiempo. Los días en los que hay mucho viento, las aguas se vuelven más peligrosas debido a que el comportamiento del mar cambia y provoca un fenómeno llamado "corriente de retorno".

"El viento intenso que viene con la ola hace que el agua vuelva hacia el mar con más fuerza, formando una corriente que arrastra al bañista". Esto se da a menudo y siempre promueve el rescate.

En Maldonado.

Marcelo Simoncelli, coordinador de los guardavidas de ese departamento, dijo a El País que durante la temporada pasada no tuvieron que lamentar ninguna muerte en los lugares en donde había puestos de guardavidas, pero sí en aquellas zonas que no contaban con ese servicio. Ocurrieron dos ahogamientos: uno de ellos fue en Ocean Park, a 500 metros de la caseta más cercana y el otro a casi 2 kilómetros, donde comienza Punta Colorada en Piriápolis.

El año pasado los guardavidas realizaron cerca de 380 rescates. Según Simoncelli, todas las playas de la zona denominadas "brava" son las más peligrosas. Entre ellas, la de Los Dedos, la de El Emir, y las que se ubican antes de la parada 30. En la zona de La Barra, las playas de Montoya, Bikini y la Posta también son complicadas y demandan la mayoría de los rescates, ya que son muchísimos los turistas que las eligen.

En lo que va de la temporada, el mal clima ha hecho que los rescates disminuyan. "Hubo uno en la playa de Los Dedos, dos en la boca de la Barra y en la Mansa ocurrió uno, por lo que en total ha habido entre 4 y 5 rescates", contó Simoncelli.

En Rocha.

La cantidad de rescates de bañistas que corrían un inminente riesgo de ahogarse en las aguas llegó a 300, sumando las intervenciones de 56 puestos de guardavidas. Una cifra un poco menor correspondió a las llamadas asistencias menores, ayudando a los padres a sacar a los niños o brindando los primeros auxilios en caso de afectaciones de salud leves. El guardavidas Diego Talamás dijo a El País que se registró un único caso de muerte por ahogamiento, se dio en el Paso Avería, en el balneario del arroyo Cebollatí. Tampoco hubo personas afectadas por paros cardíacos y en la playa La Balconada se retiró en ambulancia a un veraneante que pronto se recuperó.

En la pasada temporada los guardavida se vieron sorprendidos por la llegada masiva de turistas a La Paloma, La Pedrera y Barra del Chuy. Año tras año se supera el número de visitantes en La Esmeralda.

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El vocero de la Armada, Gastón Jaunsolo, sugirió que antes de que una embarcación salga al mar, la tripulación recopile información meteorológica del lugar y del día en que se navegará. También recordó que esa embarcación debe dar información a Prefectura sobre el tipo de embarcación, número de tripulantes, hora de zarpada y supuesto horario de llegada. Si la embarcación no regresa al puerto a la hora prevista, la Armada siempre envía embarcaciones o gomones a recorrer la zona.

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