Futura ministra del Mides contra la quita de la asignación como castigo

Arismendi rechaza planes sociales con contrapartidas

Desde una pequeña y sencilla oficina ubicada en la sede del Frente Amplio, la futura ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, trabaja en los planes de su cartera para el próximo gobierno donde continuará con la política de transferencias monetarias a los sectores más necesitados sin exigir contraprestaciones a cambio.

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Arismendi destacó la baja de la pobreza y la indigencia. Foto: Gerardo Pérez

Arismendi dijo a El País que tal como lo establece el programa del Frente Amplio, en el próximo período se continuará con las transferencias monetarias que se realizan por medio del pago de las asignaciones del plan de equidad y la tarjeta Uruguay Social. Para el final del quinquenio, la meta del Frente Amplio es generar un único sistema de transferencias.

La futura ministra defendió la entrega de la tarjeta Uruguay Social por brindarle "libertad" a sus beneficiarios. "Es una herramienta muy linda, porque da autonomía. No es que al ministro o la ministra se le ocurre que la bolsa de comida que la persona reciba por mes tenga harina, fideo y azúcar. La tarjeta permite comprar con libertad dentro de ciertos márgenes, porque, por ejemplo, no se permite el alcohol", comentó.

Para Arismendi, no se puede exigir una contraprestación a cambio de las transferencias monetarias que brinda el Mides porque eso implicaría "culpabilizar" a los beneficiarios. En ese sentido advirtió que si se abre ese debate hay que preguntar: "¿Por qué la gente está en la situación que está? ¿Tiene la culpa? La contraprestación lo que hace es culpabilizar, yo te doy esto pero entonces me tenés que cumplir en esto y en lo otro", opinó.

"¿A los que tienen más, los que nacieron en una cuna de oro qué contraprestación les estoy pidiendo (...) ¿Los niños que nacieron en situación de exclusión en el 2001, en el 2002, o en el 2003 tienen la culpa? Yo le tengo que decir yo te doy, pero tu cumplime con esto y con lo otro. No, no es ese el criterio y yo lo discuto en cualquier lado, estoy muy convencida. Si no lo otro, es que yo soy buena y estoy por encima y como tú sos pobre salvo mi alma una vez por año y te llevo ropita usada y me siento fantástica porque soy una persona buena. Y tú me tenés que dar las gracias y todo. No, no es así", insistió la futura ministra.

En la misma línea, señaló "si las personas tienen derechos, el Estado tiene la obligación de brindar las contraprestaciones" y en ese camino "todavía queda mucho por hacer".

A su vez, se mostró contraria a la suspensión de las asignaciones familiares por inasistencias a clase, medida que fue aplicada en el 2013 cuando el Banco de Previsión Social (BPS) canceló el ingreso a 31.753 beneficiarios. "Si yo además de que no va, todavía les saco la comida y la plata, les digo embrómese para el resto de sus vidas", sentenció.

Incluso, Arismendi admitió que se molestó cuando se tomó la medida de suspender las asignaciones. "Me enojé mucho en su oportunidad, pero esto no continuó. Si el Estado no puede ir a buscar a 7.000 niñitos que se le escaparon de la escuela, bueno... cerremos", dijo.

Para la futura ministra, hay otros mecanismos que posibilitan el seguimiento del niño para que no abandone la educación formal. "Hay equipos en el territorio, hay que articular más. Si yo estoy en una escuela, mi obligación como maestra es ir a buscar a ese niño que falta", aseguró Arismendi.

Los planes.

Sobre Arismendi pesa la responsabilidad de conducir el sistema nacional de cuidados, buque insignia del gobierno del presidente electo Tabaré Vázquez. "El sistema de cuidados está en una política superior y podemos aspirar a ello porque hicimos un plan de emergencia y un plan de equidad. Sin ellos no podríamos", aseguró Arismendi.

Aunque prefirió no dar números respecto a la cantidad de presupuesto que se destinará al programa, la futura ministra de Desarrollo Social indicó que ya tiene asegurados los recursos para la puesta en marcha del programa que ampliará la atención de la primera infancia (por medio de la creación de más centros CAIF o similar) y el acompañamiento de las personas con discapacidad y adultas mayores sin capacidad para valerse por sí mismas. Además, el sistema incluye el funcionamiento de una red de atención de asistentes personales para personas que necesitan apoyo en la toma de medicación.

Otra de las metas es la aplicación de la "intersectorialidad" entre programas sociales, lo que implica una mayor coordinación entre los ministerios, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el BPS. "Vamos a trabajar todos juntos entrelazados y eso potencia recursos, potencia acción y resultados", subrayó.

Como ejemplo, Arismendi dijo que no se trata de que una familia sea vista primero por un programa y luego por otro, sino que debe existir una visión integral de los problemas de todo el núcleo familiar. En este marco, el programa de atención a la primera infancia "Uruguay crece contigo" pasará a la órbita del Ministerio de Desarrollo.

"Las ONG no viven del trabajo del Mides"


La futura ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, dijo a El País que durante su administración seguirá trabajando con las ONG y contratando servicios que brindan para la aplicación de los diferentes programas en el territorio.

"Esta forma de trabajo es absolutamente natural, lo hemos hecho y en el tema particular de Uruguay Trabaja se hace por ley, una ley votada por todos los partidos políticos. En esta ley se plantea una forma de trabajo protegido para asegurar la inclusión social de la población más vulnerada en sus derechos".

Consultada por El País sobre si la contratación de ONG no generan una industria o negocio; Arismendi no solo descartó esa posibilidad; sino que aseguró que "algunas estarían muy felices si le sacáramos el peso de arriba de atender determinados programas".

"Trabajar para el Mides no es la única cosa que hacen las ONG. Es un apoyo solidario que se da. Las ONG no viven del Mides, en absoluto", concluyó Arismendi.

"Yo detesto que a los jóvenes les digan ni-ni"


Pese a que reconoce que en todo el mundo se usa la expresión "ni-ni" para referirse a los jóvenes que no estudian ni trabajan, a la futura ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, no le parece adecuado el término. "Sé que son muchas las razones por las que se los caracteriza así. Pero yo detesto que les digan ni-ni, creo que es totalmente estigmatizante. Yo sé que es una cosa que en el mundo se utiliza, porque no inventamos nada los uruguayos, todo esto existe en el mundo cuando le ponen este mote", admitió Arismendi. En ese marco, la futura ministra indicó que por fuera de los sectores más pobres de la población y en aquellas familias de capas medias o capas medias altas "hay muchas razones por las cuales un adolescente no hace nada".

"Muchas son las causas, desde problemas de frustraciones a problemas psicológicos, adicciones a fracasos que no supieron resolver. También puede haber temas de educación que no pudieron manejar. A veces, a aquellos que tienen todo en la vida después se le hace difícil pelearla cuando se enfrentan a una frustración. Están también los que atraviesan una situación en la que no tienen mucha salida o como dicen los informes del Instituto de Evaluación Educativa, donde hay muchachas o muchachos que dicen que se aburren en el liceo", indicó Arismendi.

Aunque entiende que si se compara a los jóvenes uruguayos que no estudian ni trabajan con el resto del mundo "numéricamente son muy pocos" pero "hay que atenderlos y ayudarlos".

Para resolver este problema, la futura ministra indicó que el Programa "Jóvenes en Red" deberá actuar en coordinación con otros planes del Mides.

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