GUILLERMO MONTENEGRO, EMBAJADOR DE ARGENTINA EN URUGUAY

"Argentina estaba muy alejada de la realidad"

La próxima semana cumple un año de haber sido designado embajador de Argentina en Uruguay. Antes había sido ministro de Justicia y Seguridad del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Encargado de recomponer la golpeada relación bajo el gobierno de Cristina Fernández, Guillermo Montenegro dice que los presidentes le hicieron el trabajo fácil. Cree que los países de la región deben potenciarse en el Mercosur.

—"El problema que vas a tener es que lo quiero mucho a Tabaré y esa relación va a tener que estar fortalecida". Usted contó que eso es lo que le dijo el presidente argentino Mauricio Macri al nombrarlo. ¿Cómo evalúa su primer año como embajador?

—Me dio dos visiones, la importancia de la relación bilateral que estaba deteriorada y además el cariño personal al presidente Tabaré. La verdad que a mí el trabajo me lo hicieron fácil los dos gobiernos con las decisiones que fueron tomando desde el principio. La relación hoy es permanente. Me siento en una relación de confianza con el gobierno y la política uruguaya que permiten una buena sintonía de trabajo y creo que esto cada vez va a estar más aceitado.

—Se publicaron los datos del informe de UPM, se creó un laboratorio conjunto, se destrabó el problema de los puertos, se acordó la profundización del canal binacional Martín García. ¿Qué está pendiente en la agenda?

—Queda muy poco. El Mundial del 30, que ya armaron una comisión binacional que está en camino para armar todo esto junto. También terminar de resolver el tema de la matriz energética y cómo abarcar no solo el tema del río Uruguay en lo que es contaminación, sino hacernos un planteo como región sobre dónde queremos estar en cinco o 20 años a futuro. Además, cómo compartir información sobre eventos del clima. También se está haciendo una planificación de costos del puente entre Zárate-Brazo Largo y Nueva Palmira. Los dos ministros se juntaron en la embajada en Argentina un poco para tener claro cuánto sale, cuánto tarda y cómo se puede financiar, que puede ser con una participación privada y un cobro de peaje, o con una préstamo del BID para obras binacionales.

—En el caso de la energía, Uruguay apostaba fuerte a que Argentina comprase el gas de la regasificadora. Vaca Muerta limita eso. ¿Sigue el interés?

—Sí, hay que ver los volúmenes. Lo importante es sincerarnos y decir: ojo, cuánto vamos a necesitar, de qué manera y por cuánto tiempo vamos a necesitar, para no embarcar a Uruguay en un trabajo que después Argentina no vaya a necesitar. Ahora se están limando los números finales para quedarnos todos tranquilos.

—Los problemas del Mercosur acapararon gran parte de la agenda. ¿Cuándo cree que se encaminará el bloque?

—Cuando nos demos cuenta de la importancia que tiene el Mercosur, que es un lugar en el que si bien se pueden discutir cuestiones que tienen que ver con la política, tiene que ver más con la política exterior y no tanto con la política interna del país. Hay que sacar toda la parte ideológica. El Mercosur nació como un lugar de encuentro para poder afrontar a otros mercados y terminó siendo un consorcio de voluntades donde cada uno va para su lado. Con la sintonía que tienen hoy los primeros mandatarios hay que aprovechar para que se genere un bloque real. El Mercosur va a tener potencia si estamos juntos y le mostremos eso al resto, que somos grandes productores de lo que necesitan. Ese es un trabajo que tiene que hacerse.

—Pese a eso Brasil ya dijo que no a que Uruguay avance en un TLC con China. ¿Cómo lo ve Argentina?

—La postura fue que siempre conviene dentro del Mercosur. Ahora, si el Mercosur no le está contestando a Uruguay la posibilidad de firmar un TLC con China, la posibilidad que tenga Uruguay de empezar a generar alguna negociación con China es entendible. Pero negociar solos no sería bueno ni para China ni para Uruguay ni Argentina ni Brasil. Yo todavía veo posible que se haga dentro del Mercosur.

—Pese a eso todos los países reclaman más flexibilidad

—Sí. La flexibilidad es buena, sirve. Ahora, hay que tener cuidado con los mercados internos de los países vecinos porque dependes mucho de esos mercados también. Me parece que puede haber flexibilidad pero con mucho control, es decir, que no haya una invasión absoluta, incluso para el mercado uruguayo. Que lo poco o mucho que fueron logrando con producción propia no termine afectada por ese tipo de tratado.

—Entre el Brexit, el referéndum de Italia, y que el próximo año habrá elecciones en Francia y Alemania, la negociación con la UE parece haber quedado en stand by.

—No creo que se dé por cerrado. El producto que tiene Argentina, Uruguay como Brasil creo que es necesario para varios países de la UE por lo que va a seguir avanzando, y mientras nosotros estemos más dentro del mundo las negociaciones van a ser más fáciles.

—Fue ministro de Justicia y Seguridad del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires durante los dos períodos de Macri. ¿Cómo es Macri como jefe?

—¡Uff! Tengo una relación personal realmente cercana porque ocho años de gobierno conflictivos es mucho, al margen de tener un cariño previo porque era el presidente de mi club (Boca). Es justo y escucha. Tiene muy claro el liderazgo y es de los que predica con el ejemplo. Si él te dice que la reunión es a las 8 de la mañana, él llegó ocho menos diez. Si llega ocho y cinco te llama la secretaria para pedirte disculpas. Es extremadamente austero, al punto que una vez me llamó a las tres de la mañana y me preguntó por dónde andaba. Le contesté que durmiendo. Me dijo: "¿Por qué está la luz de tu ministerio prendida? Llamá y que la apaguen". Eso es como que te lo pinta. Además si bien se lo ve como distante es muy humano cuando uno tiene un problema.

—Esta semana concretó la primera remoción de su gabinete sacando a Alfonso Prat-Gay del Ministerio de Hacienda. Además dividió la cartera en dos. ¿Será Macri el ministro?

—No, él tiene una particularidad que le gusta meterse en todos los temas y saber, siempre primando la posición del especialista en la materia. Creo que el cambio de personas no te genera un cambio en las políticas que es lo importante. Macri entiende que la mejor forma de que el equipo funcione es si hace estos cambios. Esto es como el técnico de un equipo de fútbol que trata de no equivocarse, si hace un cambio no es para perder.

—¿Entonces fue una señal de cambio de equipo y no de rumbo pese a que la economía no logra despegar?

—La economía no termina de despegar, aunque creo que lo va a terminar haciendo, porque Argentina estaba muy alejada de la realidad y lo que estamos terminando de pagar hoy. La necesidad de estar de nuevo dentro de los mercados, y con mucha confianza, tarda más y es lógico que tarde, pero creo que se va a ir acomodando.

—En su rol en seguridad ha sido una autoridad muy activa. En julio de 2015 el diario La Nación contó que detuvo personalmente a dos ladrones, junto con agentes de policía, y que evitó que fueran agredidos por vecinos. ¿Cómo evalúa la seguridad en Uruguay?

—Son realidades distintas. Yo entiendo que el uruguayo esté preocupado. Los índices son más complejos en Argentina. Hay una complejidad extra que tiene que ver con lo que es la droga que va modificando no solamente el aumento en la cantidad de delitos, sino el nivel de violencia. Esto es importante para tomar medidas, que se están tomando con el apoyo tecnológico. Pero la verdad es que, y lo digo desde Argentina porque no me meto en la política pública uruguaya, está visto que el aumento de policías, patrulleros y cámaras no es proporcional en cuanto a la baja del delito, sino al corrimiento del delito. Donde hay que centrar las políticas públicas al margen de esto es en inserción social, educación, salud, cultura, deporte, en los barrios marginales, darle al que menos tiene. Me parece que hay que trabajar muy duro en lo que son las causas del delito y después en el delito en sí. Los gobiernos, y no hablo de Uruguay específicamente, tienen que tener una política pública clara de ir ahí y también trabajar por lo otro. Es como cuando tengo una infección. Tomás aspirina para que no duela y antibiótico para que se vaya. La aspirina es el patrullero, el policía, la cámara; pero el antibiótico es el desarrollo social, la educación, el deporte. Creo que por lo que uno ve de cómo reacciona el uruguayo está más complejo, pero está más complejo en el mundo, y como el delito cambia permanentemente uno desde los gobiernos busca otras soluciones. Es importante el intercambio entre los gobiernos y que se cuenten los errores.

—¿Cómo ve a Argentina a la distancia?

—Creo que se ve bien, que el rumbo que está teniendo de insertarse en el mundo va a hacer que al argentino le vaya mejor. Es como cuando uno hace dieta: la parte fea es no comer y la parte linda es cuando te ves al espejo más flaco. Esto es más o menos lo mismo: hay que hacer un esfuerzo para vernos mejor y ahora hay que hacer un esfuerzo para que Argentina esté mejor porque lo importante es que va a hacer que los argentinos estén mejor.

“ME DICEN QUE SOY MÁS URUGUAYO QUE ARGENTINO”.

"Uruguay te da una sensación de calidez que es muy buena".

¿Qué destino no tradicional recomendaría en Argentina para esta temporada?

—¿De Argentina? A mí me dicen que ya soy más uruguayo porque lo defiendo permanentemente. Y la verdad es que lo siento así. Como anécdota le dije a un ministro: Nosotros te mandamos tal cosa, y me contestó: ¿Cómo nosotros?, le dije nosotros los uruguayos (risas). Argentina tiene lugares maravillosos, todo lo que es el norte, lo que tiene que ver con Tucumán, Jujuy, Salta. En Uruguay a mí me encantaron las dos costas. Desde Garzón para arriba llegando hasta el Chuy y todo lo que es la costa de Colonia para arriba. Por dentro, fui a Treinta y Tres, Paysandú. A mí me gusta mucho la geografía de Uruguay porque tiene permanentemente movimiento y te pasa lo mismo que en Argentina cuando te alejás de la ciudad. El trato con la gente es maravilloso. Montevideo todavía tiene mucho de ese muy buen trato y siempre digo que no lo pierdan. La charla con el mozo. En el interior es más todavía.

—La ministra anunció que llegó un récord de dos millones de argentinos. ¿A qué lo debe?

—Esto que decía es lo que más nos gusta, la sensación de que uno se siente como en su casa, que también tiene su contra —y que al uruguayo le pasa lo mismo cuando va a Argentina— no se prepara para ir, entonces ni uno ni otro se fija si tiene cobertura médica y a veces ese es uno de los problemas consulares. Sentirse cómodo es un valor agregado y las playas de El Pinar son muy lindas saliendo para arriba. Uruguay te da una sensación de calidez que es muy buena. Lo bueno es que no solamente empezó a venir un turismo selecto sino general a distintos lugares. Al revés, Argentina no es solamente Buenos Aires, Bariloche y las Cataratas. Tenés Córdoba, Tucumán, Ushuaia, los Esteros del Iberá en Corrientes.

—Apasionado por el rugby, hincha de Old Boys, de andar en bicicleta desde Carrasco al Puerto, juega al golf. ¿Extraña algo de la vida en Argentina?

—La familia, porque tengo mis hijos allá. Soy muy amiguero. Esto de irme a Old Boys a comer el asadito es porque yo necesito vida de club y la encontré, pero mi club es mi club. Irme a pelear con el mozo de mi club porque él es de River y yo de Boca es parte de mi vida y lo hago desde que tengo 12 años. Pero yo fui recibido por Uruguay de una manera impresionante, realmente me siento en mi casa en todos los ámbitos.

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