San José José luis Álvarez
La Policía no descarta ninguna hipótesis pero según el intendente Juan Chiruchi, se trabaja fuertemente sobre la idea de un posible secuestro del niño David Ezequiel Villalba De Sosa, de 2 años, desaparecido en San José desde el viernes pasado.
Cristi de Sosa, la madre, respondió acusando a la familia del padre del chico -de quien se encuentra separado- debido a que se siente investigada injustamente.
Ni la madre, ni la abuela materna del niño David creen que haya podido recorrer los 300 metros que separan la vivienda militar No. 18 del Batallón de Infantería No. 6 del río San José, cayendo al agua o perdiéndose en el espeso monte de la zona.
Ayer por la tarde, al finalizar una reunión empresarial en el Hotel Radisson de Montevideo se le preguntó por el caso al intendente Juan Chiruchi.
El jefe comunal dijo que había mantenido una conversación minutos antes con una alta fuente policial y podía casi asegurar que el niño no se había ahogado, sino que había sido secuestrado.
En la casa donde David pasó la tarde del viernes en los festejos del cumpleaños de su primito, su madre reflexionó ayer, entre sollozos, sobre lo que considera "abusos de la investigación que se ha hecho".
Mientras amamantaba a Lucas, de cuatro meses, hermano del desaparecido, De Sosa afirmó: "Me han acusado que yo le di a uno de mis parientes a mi hijo David. Me investigan a mí, a toda mi familia y no sabemos nada si se ha hecho lo mismo con el padre y los suyos". Cristi se encuentra separada hace varios meses del padre del pequeño David Ezequiel.
perseguida. "Esto me da bronca, yo me siento perseguida porque de la familia de mi ex esposo no han investigado a nadie, y en cambio a mis familiares de Artigas, de Paysandú y de Montevideo, los han investigado a todos", indicó.
La joven madre se mostró también preocupada por el hecho de que no se haya requerido el trabajo de buzos especializados en este tipo de búsqueda, ante la hipótesis de que el niño hubiera caído a las aguas del río San José.
"Mi hijo tiene dos años y hace cuatro días que está desaparecido y nadie sabe nada, no existen pistas, aparentemente. Creo que la policía está perdiendo el tiempo, investigándome a mí", expresó.
Julia Correa, la madre de Cristi y abuela materna de David, afirma que "desde el predio de las viviendas un niño de esa edad no puede nunca escaparse para la calle, para la ruta. Yo creo que tiene que haber sido sacado del predio".
La mujer también se quejó por la falta de comunicación entre la policía que trabaja el caso y la familia del niño.
"No hemos tenido más contacto con la policía, nadie ha venido a traer noticias o a decirnos algo para tranquilizarnos. Al frente de este predio militar hay una guardia y nadie vio nada", contó la abuela desesperada.
en el río. Fuentes policiales consultadas por El País indicaron que no hay ninguna hipótesis que haya sido descartada al tiempo que rechazaron la versión de que la investigación que llevan adelante las reparticiones especializadas de la Jefatura local, se hayan concentrado exclusivamente en la familia materna del niño asegurando que se investiga en todo el espectro posible
Ayer al cierre de esa edición una nueva jornada de búsqueda del niño por parte de policías, bomberos y personal del Ejército finalizó sin novedades positivas.
En tanto el director de Seguridad de la Jefatura maragata, Gustavo Zengotita, afirmó que por el momento no se ha requerido la intervención de personal especializado en búsqueda subacuática porque no se tiene la certeza que el niño haya desaparecido en las aguas del río San José.
Esta versión policial, sumada a la sugestiva afirmación que realizara el intendente de San José sobre que el caso se investiga como un secuestro, arroja más elementos confusos a esta situación que desde el viernes de noche conmueve al departamento de San José.
El chico de Manga que nunca regresó
El 23 de noviembre de 2003 el niño Juan Ignacio Pertusatti, de 9 años, salió de su casa rumbo al almacén. Se iba a comprar un helado. Nunca más volvió.
Desapareció en la zona de Puntas de Manga, donde vivía, y ni siquiera llegó al almacén al que se dirigía, a pocas cuadras de su casa. Su caso está aún en el más absoluto misterio.
Durante meses el niño fue buscado en operativos de rastrillaje realizados en una vasta zona de Manga con perros, bomberos, policías, vecinos y familiares y también por aire. Incluso Interpol lanzó el alerta internacional en la hipótesis que pudiera haber sido sacado de país. La familia durante varios meses pegó afiches con la foto del niño en amplias zonas pero nunca se supo nada más de él. La investigación cambió de rumbo en varias oportunidades. Al principio se pensó en un secuestro, una venganza e incluso algunos familiares del niño fueron interrogados con la sospecha de que algo ocultaban pero nunca se pudo comprobar nada.
Para el Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes del Ministerio del Interior, el caso no está cerrado.