LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Aplazado

El primer año del segundo período de gobierno del presidente Tabaré Vázquez ha pasado con más pena que gloria. Condicionado por el fuego amigo, con algunos ministros que se le han desgastado demasiado rápido y funcionarios que parecen tener su propia agenda o que marcan sus perfiles dentro de la Administración, el primer mandatario parece haber dejado pasar los primeros doce meses de su mandato intentando zurcir consensos y evitando goles en contra, pero sin pasar de la mitad de la cancha ni mostrar urgencia por hacer.

Se ha desperdiciado la quinta parte del mandato. Que es, además, la mejor quinta parte. La que corresponde a esos primeros 100 días para algunos, o seis meses para otros, donde un gobierno puede avanzar a su ritmo en medio de una suerte de luna de miel con la ciudadanía y hasta con la oposición.

En seguridad, lejos de avanzar, se sigue retrocediendo. Eduardo Bonomi no parece parte de la solución. Y eso lo transforma en parte del problema. Se empeña en decir que todo está bien y mejorando cuando las cosas empeoran, y empeoran rápidamente. Se refugia en estadísticas que ya no convencen a nadie. Pero sigue allí.

María Julia Muñoz asumió como persona de confianza del presidente. Y terminó liderando una pulseada de la que ella, el presidente y el gobierno salieron muy mal parados. Llegó para cambiar el ADN de la educación y no ha cambiado nada. Pero nadie la toca.

En Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro se ha destacado por sus mensajes públicos a contramano de los del gobierno o la fuerza política. Varios han pedido su cabeza, y lo siguen haciendo. Incluso se ha enfrentado con el propio Bonomi por la tenencia de armas de fuego. Luce cansado. Pero allí permanece.

Carolina Cosse no ha podido responder a las preguntas del Parlamento sobre el tema de la regasificadora. No sabe qué responder, o sabe que sus respuestas generarían mayor preocupación. Entonces, no responde.

En el Ministerio de Trabajo, el director Juan Castillo ha marcado más de una vez sus diferencias con la política del gobierno. Dicen que tiene ganas de salir del Ministerio. Pero no sale. Y no lo sacan. Entonces, hay un director de Trabajo que se encarga de declarar que discrepa con acciones del ministro Murro y del presidente. Y un Ministerio, además, que baila al son de los sindicatos, que piden más y más, incluso sabiendo que no hay.

El canciller Rodolfo Nin Novoa y el ministro de Economía, Danilo Astori, tratan de llevar la nave por un rumbo seguro. Pero deben soportar embates desde la interna del Frente Amplio, donde es claro que son más los que no los quieren que los que están dispuestos a apoyarlos en sus decisiones.

Y el vicepresidente Raúl Sendic, tras salir a la luz pública el colapso en el que sumió a Ancap y el bochorno del título de licenciado que jamás obtuvo, ha puesto su parte para el deterioro del todo.

Pobre Vázquez. Terminó primer año. Sabe que puede y debe rendir más. Pero con salir a estrechar manos al interior no alcanza. Es tiempo de hacer. Y el tiempo corre. [email protected]

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