EDUCACIÓN Y JUSTICIA

Apelación del colegio cree que el juez falló sesgado

El colegio insiste que la maestra es la que conoce cuánto ha aprendido la niña y los tiempos que necesita.

ANEP. Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

Aún no empezaron a correr los cuatro días hábiles que tendrá el Tribunal de Apelaciones de Familia para decidir si una niña de nueve años repetirá su curso, como pretende el colegio, o pasará de año, como pide un juez. Los ministros tendrán que examinar todo el expediente, incluyendo los nuevos descargos del centro educativo en los que se tilda al juez de estar sesgado por una "ideología paternalista".

Según la apelación del colegio Santa María de los Hermanos Maristas, "el magistrado consagra una ideología paternalista, común en ambientes familiares donde la repetición es un castigo y no lo que realmente es: una herramienta pedagógica, discutible, pero vigente".

La última palabra (vigente), está resaltada porque, según la normativa de Primaria, la repetición sigue siendo una herramienta válida, cuya utilización es potestad de la maestra de clase en diálogo con los técnicos.

Al respecto, la abogada defensora del colegio aclara que la maestra G., de cuarto de escuela, "había tomado la decisión previa consulta con los técnicos del colegio", quienes trabajaban con la niña desde hacía siete años. De hecho, el Santa María es un instituto que tiene adecuación curricular y en varios de sus grupos hay niños con autismo o Síndrome de Down.

El juez dice que se está limitando el derecho de la niña a avanzar de grado. Sin embargo, el colegio explica que no se afecta el derecho de la alumna de cursar quinto año, pero que la recomendación es que afiance los conocimientos de cuarto para "cursar quinto con más éxito".

Si bien nadie tiene la bola de cristal para saber qué sería realmente lo mejor para la niña, el colegio defiende que tal decisión es competencia de la maestra y los técnicos, pero nunca de un juez. El centro educativo reconoce que un docente puede equivocarse en un fallo, pero sostiene que para atender los reclamos está la ANEP que es el órgano que administra el servicio educativo.

Según la apelación, el magistrado Gerardo Álvarez se habría basado en el escrito presentado por tres técnicos y en el testimonio de la madre de una exalumna que hizo "una catarsis personal".

El Santa María reclamó una prueba independiente y que se le diera voz a la ANEP. "Entendemos que judicializar la educación es un riesgo que no debemos correr. (…) Un sistema judicial que avale decisiones como la que nos ocupa, no puede ofrecer ningún tipo de garantías al sistema educativo ni a ninguno de sus actores", reza el descargo presentado el pasado 5 de febrero.

Y concluye: "Nadie niega que (la niña) tenga potencial y la maestra ha destacado sus fortalezas, en consonancia con la opinión de la neuropediatra y demás técnicos externos. Pero ninguno de éstos está en la clase, ninguno ve el desempeño de la niña en una situación real de aprendizaje".

Las voces de apoyo

Alberto Reyes. Foto: Darwin Borrelli
Al juez
"Todas las instituciones gubernamentales y de otra índole respetarán y acatarán la independencia de la judicatura", advierte en un comunicado que hizo público ayer la Asociación de Magistrados. Como ha sucedido en anteriores fallos polémicos, el gremio de jueces salió a respaldar a sus integrantes y su independencia. Sostiene que en este caso, "hay una reacción de una parte de la sociedad que no había tenido reacciones anteriores sobre la Justicia", dijo Alberto Reyes, presidente de la Asociación. El magistrado aclaró que su gremial no opina respecto a si el juez Gerardo Álvarez está en lo correcto o no, ya que "en el propio sistema se verá si actuó bien o mal", pero sí salió en defensa de la independencia que deben tener los jueces.
Salón de clases. Foto: Pixabay
Al colegio
"Conocemos y avalamos la idoneidad técnica y el compromiso con la educación de nuestro asociado, el Colegio Santa María de los Hermanos Maristas, que ha educado generaciones de uruguayos con excelentes estándares de calidad", dice una carta enviada por la dirección de la Asociación Uruguaya de Educación Católica (Audec). Los integrantes de la directiva de la Asociación lamentaron "la exposición mediática de una niña de nueve años". Y no ocultaron su sorpresa porque un juez, "sin el necesario peritaje técnico independiente, se haya expedido sobre un asunto que requiere conocimientos específicos". La dirección de la Audec dice que no le "queda claro cuál es el derecho fundamental que ha sido vulnerado" y que merecía un amparo.
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