Plenaria Memoria y Justicia se caracteriza por manifestaciones violentas

Los antisistema versión uruguaya

"Los agresores no fueron los estudiantes, fueron otros". La frase estuvo ayer en boca de autoridades y fue repetida en comunicados de prensa de instituciones oficiales. En el ómnibus y el supermercado la pregunta era: ¿Qué hacía Irma Leites y el sindicato de los trabajadores del taxi en una ocupación de estudiantes en el Codicen?

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Militantes de Memoria y Justicia enfrentando a los policías. Foto: F. Ponzetto

Ellos, al igual que integrantes de los gremios de la educación y Adeom, que también fueron protagonistas de los incidentes en la noche del martes, aseguran que los convocaron los estudiantes ante la amenaza de desalojo y que asistieron para dar solidaridad.

"De apoyo de clase hablamos los trabajadores y la desarrollamos de la manera histórica que se ha hecho", justificó a El País el integrante del Suatt, Carlos Silva.

Algunos estudiantes que no estaban al tanto admitieron ayer que había gente desconocida incitando a la violencia. Un estudiante de Treinta y Tres, que dijo haber llegado a Montevideo para apoyar pacíficamente la ocupación, le contó a Subrayado "que había gente que estaba oculta incitando".

Los grupos radicales y la ultraizquierda ganaron terreno en los últimos años y ocuparon espacios que antes eran del Frente Amplio. Incluso, lograron en la última elección representación parlamentaria, a través de Unidad Popular.

Ya en el gobierno de José Mujica, dos de los grandes conflictos que marcaron su gestión (educación y Adeom, que paralizó la recolección de residuos durante semanas) estuvieron fogoneados por radicales y ultraizquierdas, que fueron sumando paulatinamente dirigentes a los gremios que el martes dijeron presente en el Codicen.

En diciembre de 2011 los docentes de Montevideo reunidos en ADES ya mostraban su cercanía a Plenaria Memoria y Justicia, organización liderada por Leites, que los acompañó cuando bloquearon el ingreso a la sede de Secundaria ese mes.

Casi en paralelo se fue volviendo costumbre que las movilizaciones radicales terminen en incidentes con la Policía. Aunque el bautismo de fuego de esos grupos fue hace más de 20 años, en 1994, cuando la extradición de los vascos de ETA que estaban en el Hospital Filtro.


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Pose de barricada.

Irma Leites (62), una mujer marcada por una infancia pobre y una adolescencia militante en la izquierda radical, se integró al Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y cayó presa en 1973. Después de ocho años tras las rejas y ser deportada a Suecia, volvió al país cuando se restableció la democracia. Sus convicciones antisistema la llevaron a desafiliarse del MLN cuando los tupamaros decidieron entrar al Frente Amplio, y en 2000 creó Plenaria Memoria y Justicia, que por definición lucha por los derechos humanos y contra la impunidad.

"Yo reivindico el odio de clases. Reivindico el odio a los que sepultan a las mayorías a vivir en la miseria", dijo hace algunos años Leites al suplemento Qué Pasa de El País.

Sus dos procesamientos por desacato en 2005 y en 2007, además de otro sin prisión en 2013 por la asonada a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) no han hecho más que reafirmar su espíritu desafiante.

"Lo que la sociedad entiende como delitos, lo entendemos como derechos", afirmó en ese entonces.

Sus seguidores tienen formación teórica y un perfil desafíante y fanático, que los lleva a enfrentarse a quien se interponga en su camino, como el martes en la sede del Codicen.

Por eso transformaron al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, en uno de sus principales enemigos. Incluso la propia Leites lo increpó en un comité de base después que algunos militantes fueran detenidos años atrás durante una marcha realizada en recuerdo de la muerte de dos manifestantes en los incidentes del Hospital Filtro en 1994.

El enfrentamiento se agudizó aún más cuando en el gobierno anterior se conoció un informe de los servicios de Inteligencia que advirtió que los grupos "antisistemas" participaron en casi todos los últimos hechos de violencia hasta ese entonces: la asonada de la SCJ, destrozos en el Centro de Montevideo tras la coronación de Peñarol campeón uruguayo, una movilización de ecologistas que terminó con incidentes en la puerta de la Dirección de Medio Ambiente, donde se causaron diversos daños, y la marcha estudiantil que recuerda a Líber Arce.

Al volante.

El Sindicato Único de Automóviles con Taxímetro y Telefonistas (Suatt), que se sumó el martes a la ocupación del Codicen después de una movilización propia por salarios, también ha dejado ver su hilacha radical cuando ante una medida de paro se cruzan con un trabajador cumpliendo su tarea.

Sus movilizaciones también suelen terminar en disturbios y muchos trabajadores, incluso agremiados, sienten miedo. En su haber tienen coches rotos y personas heridas. El último fue el taximetrista Alberto Rosas, de 66 años, que fue brutalmente agredido en el mes de enero por discrepar con un paro decretado por el gremio. El caso fue denunciado ante la Justicia pero no se pudo comprobar nada y no hubo procesados porque los testigos cambiaron su primera declaración. Nadie quiere quedar expuesto a futuras reprimendas, así que se hizo borrón y cuenta nueva.

El martes al grito de "¡vienen los milicos, compañeros, a resistir!", los radicales juntos y en nombre de la lucha de clase, los derechos humanos, la libertad y la educación, le hicieron jaque mate a sus propias banderas.

SABER MÁS

Bonomi: todo se inicia por pedreas.


El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, explicó que las cuatro oficinas que funcionan en el edificio del Codicen pidieron al Ministerio de Trabajo por escrito que interviniera. Esta cartera decidió primero que se dejaran pasillos y puertas libres. Pero, según Bonomi, los estudiantes "dicen que no van a firmar nada, le tiran los papeles en la cara (...) entonces Trabajo solicita intervención de Interior".

En declaraciones a canal 4, Bonomi contó que "esto fue sobre las 19 horas y ahí hay otras demoras porque hay más negociaciones, que finalmente fracasan todas". "Nosotros habíamos pedido la presencia de la Institución Nacional de Derechos Humanos como testigo, no como mediador. Y en determinado momento se entra por una puerta del estacionamiento y cuando la Policía está adentro, los estudiantes que estaban ocupando se van solos.

No hay hechos de violencia dentro de las instalaciones", aseguró. "Afuera, incluso antes que estudiantes comenzaran a salir, comienzan a apedrear a la Republicana. La apedrean fuertemente. Hay una respuesta para abrir camino y se producen los incidentes que habrán durado unos 12 minutos", dijo el ministro.

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