Comercio Exterior

Por años importamos papas de la Argentina y de Europa

Seguramente eran importaciones fuera de temporada cuando faltaba en Uruguay o no era suficiente la producción nacional o era de inferior calidad.

Aun recordamos nuestros comienzos de reportero marítimo que se remonta a los años 1944, un año antes de finalizada la II Guerra mundial, especialidad del periodismo local que tuvo enorme atractivo en el pequeño Montevideo en la publicación El Telégrafo Marítimo y dejo de editar a fines del siglo XX. Aquel año de 1944 y en contacto con el puerto, se despertó nuestra atracción por los barcos y lo portuario y dimos inicio a una crónica diferente, poco divulgada y conocida sobre todo lo que sucedía con los barcos de cabotaje, que los había pequeños para cargar 150 toneladas como el “Charrua” que iba a Mercedes y los había para 2 mil toneladas como el “Pietrina”y otros parecidos. Y lo hicimos desoyendo el consejo familiar que entendía que el puerto, una confusa Babel, eran lugares extraños y promiscuo “nos santos”, con gentes extrañas de lejanos mundos.

Estaba prohibido informar sobre el movimiento de los barcos de ultramar que esporadicamente llegaban a Montevideo con mercaderías vitales como aceite, gasolina, carbón, y otras pocas cosas mas y salían cargados con cueros, lanas y corned beef para Estados Unidos y Europa. El corned beef que iba para USA en los años de guerra era carne con papas y también había un guisado digamos criollo que tambien tenia por destino las fuerzas armadas en Europa.

Al puerto no se podía entrar con cámara fotográfica, esta era una eventual herramienta de espionaje criminal al servicio de la Alemania Nazi para hundir barcos mercantes de los aliados en el Atlántico. Recordamos muchísimas cosas apasionantes de aquellos años portuarios, que no hemos olvidado pero la nota de hoy tiene que ver con el cabotaje y con la abundante importación de papas que venían de la Argentina, un hecho que nos impacto. Esta operativa a todas luces nos parecía un despropósito que en nuestra tierra no pudiéramos plantar papas, era insólito: importar papas para comer como si fueran relojes o automóviles, teniendo 180 mil kilómetros cuadrados de territorio. Y las importababamos todas las semanas por años desde la Argentina y mas tarde de Holanda, Polonia y Canadá.



PAPAS. Para hilvanar este “racconto” comencemos recordando que en 1977 para nuestro asombro vendimos una partida de 3.500 toneladas de papas a Holanda que se transportaron en el barco uruguayo “Laura” y sorpresivamente años después compramos papas a ese país para consumo del Uruguay. Pero volvamos al principio de esta historia porque días antes aquel barco uruguayo había llegado de Canadá con papas para semilla y seguramente algo para consumo. Por años y años fuimos testigos y así lo informamos desde nuestras columnas, de un periodo de varios años cuando parte de nuestra flota de cabotaje traía todas las semanas por años papas y papas para consumo desde Necochea y Mar del Plata a Montevideo y a Nueva Palmira.

Seguramente eran importaciones fuera de temporada cuando faltaba en Uruguay o no era suficiente la producción nacional o era de inferior calidad. Y tres de los barcos que recordamos mas fuertemente fueron el “Amberes”, el “Comercio Libe” y el “Ciudad de Necochea” de la Cia. Uruguaya de Productos Agrícolas aunque había otros barcos uruguayos que tambien trajeron papa, como el “Pietrina”, Clara Y, y el “Quiebracho”. Fueron todos buenos barcos de cabotaje bien conocidos en aquel Uruguay. Luego fue el turno de los barcos uruguayos de ultramar y hasta el Tacoma trajo papas de Canadá. Aun tenemos en nuestra memoria a su gerente o propietario Sr. Anton, un caballero como personalidad, que no dejaba de sorprenderse de esa corriente comercial.

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