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100 años de una fuente castigada

Una tortuga de bronce fue repuesta pero faltan 3 de las cuatro aves del proyecto original.

Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto
Fuente del Hotel del Prado. Foto: Fernando Ponzetto

Desde marzo de 1922, al frente del Hotel del Prado está instalada la fuente histórica "Los Ríos", también conocida como Cordier. "Se compone de tres figuras femeninas, una de ellas en actitud sedente y las otras dos reclinadas tocando con sus manos derechas la de la figura central. Simbolizan a los ríos Uruguay, Paraná y de la Plata. Las rodean varios ejemplares de la fauna y la flora de la región", como se explica en una descripción de la web municipal.

Lo que no está contado es la ausencia de 3 aves de bronce (de las 4 originales) que posaban en pedestales a los bordes de la fuente. El vandalismo terminó con esas piezas, o mejor sería decir: la delincuencia conocedora del valor del bronce en el mercado de los metales.

La fuente, que es un legado de todos los montevideanos, mereció hace un tiempo algunos trabajos de restauración. Una de las últimas inversiones se hizo para sustituir una tortuga que había sido robada. Y también antes hubo obras en la estructura y el sistema de bombeo. Pero la fuente luminosa ya no es lo que era.

Como se da en otras áreas, las nuevas generaciones asisten a diario a paseos que incluyen ejemplos de un acervo artístico, o arquitectónico y urbanístico, que proyectan a simple vista el maltrato sufrido, las postergaciones de su conservación, el descuido de acciones básicas, como ser la limpieza.

En los espacios públicos que tienen una superficie superior a una manzana no tienen jurisdicción los gobiernos municipales; los grandes parques están en la órbita de la Intendencia de Montevideo. Esa falta de cercanía entre lo que debe protegerse y las autoridades encargadas de disponer presupuesto y obras torna más intrincado el problema. Pero hay otras situaciones en donde no es fácil comprender el abandono y adjudicar responsabilidades.

Mantenimiento.

El Hotel del Prado, inaugurado en septiembre de 1912, Monumento Histórico Nacional desde 1975, recuperado y ampliado en 1998, pasó entonces a manos de particulares que ganaron la concesión otorgada y renovada de hecho por la Intendencia.

A ellos corresponde, en principio, el mantenimiento de la fuente.

Uno de los socios, que hace un par de meses se alejó del emprendimiento dedicado a organizar eventos sociales en el palacete con aires vieneses, dijo a El País que el vandalismo resulta un acoso continuo y difícil de erradicar.

En algunas ocasiones, los guardias de seguridad contratados han terminado por el piso.

Ante una solicitud de los concesionarios del hotel para cercar la fuente con una reja, la intendencia respondió negativamente. Tendrán pues que acostumbrarse a la adversidad, como quien transita a pie por las noches debe habituarse a la penumbra del alumbrado público y los tropezones, debido a las veredas rotas.

Esa decisión comunal no coincide sin embargo con medidas implementadas en otros parques. En el Rodó, por ejemplo, fue enrejado el clásico Pabellón de la Música a raíz de que se había vuelto un refugio en donde los "fogones" comenzaron a afectar el mármol.

A pesar de los depredadores y de los desentendidos, hay en cambio montevideanos que resaltan valores en pie, y cuando aprecian una reliquia en peligro, toman la cámara y registran imágenes de la barbarie.

LA FUENTE SE INAUGURÓ EL 25 DE AGOSTO DE 1916 AL CENTRO DE LA PLAZA INDEPENDIENCIA.

Tiempos alegóricos que dejaron paso a las esculturas ecuestres.

La fuente luminosa "Los Ríos", también conocida como "Cordier" en referencia a su autor, el escultor francés Luis E. Cordier (1848-1925), fue inaugurada el 25 de agosto de 1916, en la Plaza Independencia, prácticamente en el mismo lugar en donde hoy está el Monumento a Artigas.

Las figura principal de la fuente se hallaba orientada de cara a la Avenida 18 de Julio, mientras que las otras dos miraban hacia la Ciudad Vieja, como puede apreciarse en la postal publicada en esta página. En ella aparecen al fondo dos edificios que sobrevivieron hasta hoy y revelan que esa esquina es la de Ciudadela con Circunvalación Plaza Independencia.

Poco antes de la inauguración de la fuente, en 1911, el intendente de Montevideo Ramón Benzano había planteado ante la Junta Económico Administrativa una predilección, que otros compartían, por la ubicación en espacios públicos de una estatuaria alégórica, no monumental ni de carácter histórico nacional, y tampoco copias de obras famosas en el mundo. "Nuestras adquisiciones deben ser más modestas", decía Benzano.

Para él, la principal preocupación era lograr la armonía en los paseos que no ofrecían perspectivas adecuadas para esculturas gigantes.

En la Plaza Independencia hubo sin embargo un antecedente monumental, aunque en un punto diverso al que ocupó la fuente. Allí se mantuvo desde 1896 hasta1906 el tributo en bronce a Joaquín Suárez, que por ley terminó trasladándose hasta Agraciada, donde estuvo la quinta del homenajeado por su acción en la revolución artiguista y como cabildante.

El proyecto de un monumento ecuestre en bronce a Artigas, que se colocaría en la Plaza Independencia, había sido presentado en 1862 por Tomás Diago. Pero su inauguración se dio mucho después, el 28 de febrero de 1923. Desde el año anterior la fuente ya estaba en el Prado. En la agenda de festejos del Centenario que se aproximaba, los monumentos pasaban a pisar más fuerte.

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