BEBIDAS ALCOHÓLICAS

Tras 84 años, Ancap deja la grapa, el whisky y la caña

Venderá su división de fabricación de bebidas que venía arrojando pérdidas.

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Whisky. Foto: Pixabay

En un nuevo paso que busca reducir sus pérdidas y que se veía venir, Ancap anunció que dejará de fabricar bebidas alcohólicas, algo que había comenzado hace 84 años, poco después de su fundación en 1931, y que integrara la operativa industrial de sus subsidiarias CABA (que fabricaba bebidas, alcoholes medicinales y otros productos) y Alcoholes del Uruguay (ALUR). Si bien la división de Alcoholes arrojaba pérdidas relativamente bajas, de alrededor de US$ 1 millón anuales, durante las reuniones de la comisión investigadora que analizó la gestión de Ancap, la oposición machacó con que no parecía tener sentido que Ancap fabricase bebidas alcohólicas, perfumes y repelentes, entre otros productos.

El director blanco de Ancap, Diego Labat, había dicho a El País que no tenía sentido que el Estado fabricase bebidas alcohólicas, pero que como las pérdidas no eran tan abultadas era factible que aparecieran interesados privados en la fabricación. Ahora se emprenderá la búsqueda de interesados. En un comunicado emitido ayer, Ancap explicó que decidió "racionalizar las actividades de sus subsidiarias, CABA y ALUR, las que integrarán a partir de la fecha sus operaciones en búsqueda de sinergias (...) De esta forma se podrán reasignar los esfuerzos hacia las actividades centrales del Grupo Ancap, mejorando su rentabilidad. ALUR tiene las capacidades necesarias para integrar el negocio industrial de CABA a sus operaciones. Por otra parte, nos desprenderemos de los productos de consumo masivo (bebidas alcohólicas, cuidado personal, artículos de ferretería), que seguramente pueden agregar valor a las

carteras de otras empresas dedicadas a esos segmentos", explica el comunicado. Y agrega que "estos cambios se realizarán en forma gradual, y con participación de los interesados, en particular de los trabajadores, mientras se concretan las actividades de integración y de salida, respectivamente, de las distintas líneas de negocio".

Eduardo Vázquez asumirá como gerente de transición y el actual gerente general de CABA, Héctor Bajac, actuará como asesor durante unos meses.

Labat, el director blanco, acompañó la decisión de buscar vender la operativa de fabricación de grapa, whisky, caña, caipirinha, vodka, grapamiel, repelentes y espirales. Explicó que la parte de CABA más rentable (la dedicada a la fabricación de solventes y alcoholes de uso industrial) se fusionará con ALUR, con la que tiene sinergias porque esta subsidiaria "ya hace cosas parecidas", explicó Labat.

El anuncio se produjo un día después de que el directorio de Ancap admitiera en la comisión de Industria de la Cámara de Diputados que la división de cemento atraviesa una difícil situación y perderá este año al menos US$ 25 millones. El vicepresidente de la República, Raúl Sendic, que presidió Ancap, defendió la inversión realizada durante su gestión en las dos cementeras de la empresa. "Las inversiones van a dar resultado", aseguró, y recordó que las pérdidas del negocio del cemento en Ancap son algo "histórico".

Por otro lado, Ancap analiza incrementar la cantidad de plantadores de caña de azúcar de Artigas que recibirían financiación de un "fondo cañero" que se analiza crear luego de que la oposición planteara a sus autoridades en la Comisión de Industria del Senado que el universo previsto originalmente de beneficiarios era demasiado reducido. Hay 421 productores cañeros que trabajan unas 7.500 hectáreas, pero la propuesta inicial de Ancap y su subsidiaria Alcoholes del Uruguay (ALUR) abarca a solamente 37 por lo que resulta insuficiente, dijo a El País el diputado blanco por Artigas, Mario Ayala.

La propuesta inicial de Ancap abarca solamente a los productores que no tengan una deuda con ALUR y que no planten más de 60 hectáreas. Ayala señaló que cayó 20% la producción por las lluvias y que los productores tuvieron una merma de ingresos. Los productores pretenden una financiación de US$ 200 por hectárea. La creación del "fondo cañero" requeriría de una ley y de una institución bancaria interesada, explicó Ayala.

El también blanco Armando Castaingdebat, señaló a El País que no se puede esperar a que transcurra el verano para encontrar una solución porque puede haber pérdida de empleos o mermas salariales importantes en una zona socialmente problemática que cualquier gobierno, con independencia de su signo, deberá subsidiar.

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