PATRIMONIO NACIONAL

Un ángel caído conmueve a San José

Vándalos derribaron un querubín de emblemático obelisco erigido en el año 1873.

Foto: Intendencia San José
Foto: Intendencia San José

A las nueve y media de la mañana, pasando por una calle cercana a la Plaza 33 Orientales, una mujer con los brazos en alto le comunicaba al cuidador de autos: "¡Tiraron un ángel!". Me detuve, no sin antes mirar al centro de la plaza donde se levanta el monumento de la Paz de Abril.

Así comienza una columna de la profesora Cristina Callorda en el diario Primera Hora de San José, relatando un acto vandálico que conmovió a los residentes de la capital maragata, al punto de justificar tres crónicas y un artículo de opinión en el diario local.

El hecho se conoció el pasado 22 de febrero, a la una de la madrugada. Uno de los cuatro angelitos que adornan la pirámide de granito rosado, en el centro de la plaza principal de la ciudad, apareció derribado y roto. Al caer desde cuatro metros altura, la pieza también produjo daños en la escalera y en uno de los leones al pie del monumento, el que está ubicado debajo del "angelito" caído.

La semana anterior al episodio, los comerciantes del entorno de la plaza habían denunciado que ese espacio estaba "tomado" por grupos de individuos, de la clase que hoy se denomina "en situación de calle".

Según consignó la prensa local, la Policía detuvo a una de esas personas como sospechosa de haber derribado al ángel, pero fue puesta en libertad por falta de pruebas. La acción de la Policía se concentró en revisar las cámaras de seguridad que están ubicadas en las esquinas de la Plaza 33, "aunque ninguna de ellas apunta hacia el lugar donde se produjo el hecho", según los informes. El ángel caído fue trasladado a la Jefatura de Policía, con una pierna rota, la mano cortada y la cabeza seccionada. De allí se llevaron los restos a la Intendencia, donde quedaron guardados en una caja en la oficina de Cultura, a la espera de definir quién se hará cargo de la restauración.

Abrumados.

La malévola destrucción del querubín en San José podría parecer una nimiedad a los ojos de los montevideanos, acostumbrados a que los espacios públicos estén pintarrajeados, los bancos de las plazas rotos y las estatuas de los próceres decapitadas. Pero en la agradable San José de Mayo no eran corrientes ataques de esta naturaleza, y menos contra monumentos de tan rica historia.

Muchos vecinos se acercaron a la plaza estos días pasados a ver el ángel "desaparecido" y sintieron nostalgia de los viejos tiempos.

"Me tacharán de obsoleta y antigua, pero no me importa. Yo subí y jugué en esos escalones, me subí a los leones, le trasmití a mis hijos y después a mis nietos, el placer de "montarse en el león para sacarse una foto". Jugué al "encuentro" (sólo mis contemporáneos sabrán a qué me refiero), me senté en los bancos —ahora fantasmas— de la plaza, con mis amigos o los pretendientes. Disfruté la plaza como todos", recordó la docente Cristina Callorda en su columna. Y luego, arremetió: "Me rebelo furiosa ante estos hechos que no nos representan, nos abruman, nos genera mucha impotencia y rabia... No seamos indiferentes. Mientras tomamos mate sentados cómodamente en nuestros patios, alguien se aprovecha para destruir nuestro pasado, nuestros símbolos, nuestra identidad", concluyó.

El llamado hizo reaccionar a las autoridades.

Ayer comunicaron a la población que se comenzará a notificar "a los ciudadanos que ocupen o realicen actividades que afecten la tranquilidad pública en la Plaza 33 y otros espacios".

PIRÁMIDE A LA PAZ DE ABRIL.

Monumento histórico desde 1991

La llamada Pirámide a la Paz de Abril de 1872, es un obelisco emblemático enclavado en el centro de la Plaza 33 de San José. Se inauguró el 1 de junio de 1873 y fue declarada Monumento Histórico en diciembre de 1991.

Conmemora el acuerdo que puso fin a la Revolución de las Lanzas, reconciliando a los dos bandos orientales: blancos y colorados. Este acuerdo daba a los blancos cuatro Jefaturas Políticas, una de ellas San José. La población aprobó la erección del monumento y recolectó fondos para la obra que ejecutó el artista italiano Juan Ferrari.

El monumento está construido en trece bloques de granito rosado (que representan los departamentos que entonces formaban la república). Estos bloques forman el obelisco central, el cual es coronado por una pequeña pirámide de mármol.

El peso del obelisco descansa sobre cuatro esferas de hierro que simulan balas de cañón. Cuatro figuras de ángeles sentados en las esquinas hacen referencia al comercio, las artes, la industria y las letras. El monumento se completa con cuatro leones que sostienen un escudo con las fechas patrias trascendentes de la república.

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