El ideal y lo real

ANEP: "Es un deber con el que cumplir"

El País consultó a Diego Rossi, coordinador del Programa de Salud Sexual de la ANEP, acerca de la inquietud de algunos padres de niños y jóvenes con discapacidad, de que no cuentan con apoyo de las instituciones para ofrecerles educación sexual a sus hijos.

Rossi respondió: "Si todavía es complejo en chicos sin discapacidad, en los chicos con discapacidad se suman complejidades". El jerarca lamentó que existen prejuicios sociales de que son "eternos niños", a los que se suman las limitaciones de muchos adultos de no saber cómo hablar los temas de sexualidad con los más pequeños.

"No es una situación exclusiva de los chicos con discapacidad sino que es un tema de todos los chicos", apuntó. "En ellos se complejiza un poco más porque no hay materiales y hay otros deberes por cumplir, como que estén incluidos en las escuelas. Parte de esa inclusión en las escuelas es incluirlos en la educación sexual", subrayó.

Entre las medidas que han tomado, han trabajado con el Instituto Interamericano sobre Discapacidad y Desarrollo Inclusivo (iiDi) en la adaptación de materiales dirigidos a niños y jóvenes de la comunidad sorda.

Además, junto al iiDi y otras instituciones, elaboraron el documento "Es parte de la Vida", material de apoyo para padres que puede ser descargado desde aquí: http://www.unicef.org/uruguay/spanish/Es_parte_de_la_vida_tagged.pdf.

Sin nadie que saque las dudas y los miedos.

La ley contempla a las personas con discapacidad. El decreto reglamentario (293/010) de la ley N°18.426 de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, en su artículo tercero establece que "los servicios de salud sexual y reproductiva

deben formar parte de los programas integrales de salud y brindarse con un abordaje: universal, asegurando el acceso a todos los usuarios y usuarias de los prestadores del Sistema Nacional Integrado de Salud; amigable, a fin de disminuir las barreras de acceso, en particular respecto a grupos vulnerables y socialmente

excluidos(...); igualitario, respetando la diversidad de las personas y evitando la discriminación por género, condición étnico-racial, orientación sexual e

identidad sexual, capacidades diferentes (...); y calificado, tomando en cuenta las necesidades y expectativas de la población usuaria, incluyendo las derivadas de las capacidades diferentes.

En la práctica, hay carencias de todo tipo, como la de una chica sorda que, según pudo saber El País, creía que tenía riesgo embarazo si abandonaba las pastillas a pesar de haber dejado con su novio hacía meses. Creía que las relaciones pasadas podían embarazarla.

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