VEA EL VIDEO

Ana Olivera: "No hay justificación, nos equivocamos con Garzón"

La Intendencia de Montevideo tiene uno de los niveles de aprobación más bajos de los gobiernos departamentales, con algunos puntos débiles que han sido permanentes blancos de críticas, como la limpieza de la ciudad y el tránsito, en especial a partir de la polémica reforma en el Corredor Garzón.

Sin embargo, Ana Olivera no se amedrenta y defiende el sistema de limpieza —“hemos dado vuelta al página con los problema de limpieza”, afirma—, pero reconoce que le erraron con la obra en Garzón: “fue hecha para agilitar el transporte y eso no se logró”.

—Hace meses que recibió la maquinaria que usted pidió para la limpieza de Montevideo, pero todavía hay problemas. ¿Por qué?

—Nosotros decimos, y no es un eslogan, que hemos dado vuelta la página con los problemas de limpieza. No solamente tenemos el equipamiento necesario, no solamente resolvimos la planta de disposición de residuos con una inversión de US$ 13 millones, sino que se instaló en la zona del Municipio B —Ciudad Vieja, Centro y Cordón— la mayor parte del nuevo sistema. Y digo la mayor parte porque hay una parte que va a quedar cubierta hasta Bulevar Artigas. Entonces, creo que desde ese punto de vista modificamos el sistema de trabajo y eso hace que los ciudadanos puedan ver equipos trabajando los fines de semana. Hay un equipo que se dedica a lo que nosotros llamamos zona limpia, que es lo que está en el entorno del contenedor aunque el contenedor esté vacío. Simultáneamente con eso, le pedimos a una empresa que ganó la licitación que hiciera una encuesta sobre la limpieza de la ciudad. En esa encuesta hay temas bien interesantes que nos dieron pistas, y la primera de todas es que por arriba del 50% ve su calle o su barrio limpio. Sin embargo no es la misma proporción que ve la ciudad de esa manera. En segundo lugar se preguntó por qué opinan que está sucia y la respuesta, por amplísima mayoría, fue por lo que está en el entorno del contenedor. Es decir, no hay una adjudicación de responsabilidad a la recolección de residuos. Es más, estamos cercanos al 46% de aprobación de la recolección, y cuando preguntás quién es el responsable de eso hay dos planteados como principales: el primero es lo que los ciudadanos llaman el hurgador o el bolsero, que no es el clasificador de residuos, y en segundo lugar los ciudadanos se reconocen a sí mismos con una cuota muy importante de responsabilidad. Solo el 1% dice que hay responsabilidad de los clasificadores.

—Justamente después de los fines de semana se percibe más la acumulación de basura. Y lo mismo pasa cuando hay un paro, incluso de un día, o un feriado. Se percibe cierta debilidad en el sistema.

—Con un paro de un día no. Las dificultades que tuvimos hace unas semanas, y hace mucho que no pasaba, fue por más tiempo: por un paro de 26 horas. Y junto con eso venía un arrastre de un paro anterior, o sea: hubo como paros perlados en el medio. En algún momento nuestro cálculo era que tres días transformaban la situación en difícil. Pero creo que mayoritariamente hay una situación diferente en la zona central, que no es toda igual, porque hay mucho mayor acatamiento en la Ciudad Vieja que en el Centro y Cordón sobre qué va a cada contenedor.

—¿Considera que el sistema está bien y que la ciudad está limpia?

—Considero que todavía nos falta un 10% de los objetivos que nos hemos planteado. La ciudad está muchísimo más limpia, los ciudadanos también la perciben más limpia.

—La candidata a la Intendencia Lucía Topolansky propuso darle más poder a los municipios y una recolección diferenciada por zonas. ¿Qué le parece la idea?

—Primero que nada, más allá de que haya sido planteado por Lucía Topolansky, estos temas son los que están en debate de la Comisión de Programa Departamental del Frente. Hoy hay otra visión del proceso de descentralización, tiene peculiaridades, primero que nada porque los ocho municipios han gestionado recursos y lo han hecho muy bien.

—La IMM recauda US$ 607 millones al año, pero el presupuesto no le alcanza. Se viene reclamando más ayudas del gobierno, una ley de capitalidad…

—El tema estuvo en nuestra agenda, en la campaña pasada; estuvo en agenda desde la gestión de Ricardo Ehrlich y nosotros tomamos el guante y lo volvimos a proponer. Conversamos mucho con los 18 intendentes, porque de verdad que hay a veces una falsa contraposición entre Montevideo y el resto del país.

—¿Por qué no se ha logrado la ley de capitalidad siendo el gobierno nacional y departamental del mismo partido?

—En primer lugar porque yo creo que en ese tema tenemos que convencer, para que sea una ley que tenga el respaldo más amplio posible; no es un problema del Frente Amplio que Montevideo no tenga los recursos que tiene que tener. Cuando llega el momento de distribuir los recursos, cuando se instalan los nuevos intendentes, ya prácticamente está distribuido el presupuesto.

—¿El Corredor Garzón es uno de los puntos negros de su gestión?

—Creo que es el de mayor autocrítica pública. El Plan de Movilidad implicaba en su fase uno el Corredor Oeste: de este corredor se cumplió la etapa de recuperación del Viaducto que estaba a punto de colapsar y hay Viaducto a esta altura por 23 años más. Todo lo que fue la apertura de Llupes, Agraciada y el Corredor Garzón, que sin lugar a dudas no cubrió ni de lejos las expectativas que teníamos. Nadie hace una obra para que los ciudadanos sientan que los perjudicaste.

—Fueron más de 40 millones de dólares de inversión con la Terminal Colón…

—Cuarenta millones es todo el Corredor Oeste. Hay una parte que es el Corredor Garzón.

—La velocidad es la misma que había antes de la obra. La gente se puede preguntar para qué se hizo entonces la inversión.

—En el momento más crítico llegaron a haber 24 minutos más, lo medimos, porque hubo un momento que se confundió mucho o se partidizó la crítica y nosotros queríamos tener los datos objetivos. Y aquí el dato objetivo era que los ciudadanos de la zona y en particular los de Lezica, no era que se sentían perjudicados, era que habían sido perjudicados. Y nosotros lo asumimos.

—La primera crítica fue del presidente de Cutcsa, Juan Salgado.

—La crítica de Cutcsa estuvo más vinculada a los temas de la seguridad que a los de la velocidad. Independientemente de eso, nosotros hemos hecho más que autocrítica pública. Desde abril hasta la fecha, este ha sido uno de los temas que nos han preguntado y siempre hemos contestado lo mismo, cuando uno hace algo pensando que va a favorecer y sale lo contrario, tiene que decir nos equivocamos. No hay justificativo de ningún tipo, la obra tiene otros beneficios para la zona, pero fue hecha para agilitar el transporte público y eso no se logró. Además tuvo otros elementos, porque el hecho de inaugurar la terminal vacía hizo que la gente sintiera que al hacer un transbordo perdía tiempo. Hoy, la terminal brinda servicios: se puede sacar la cédula de identidad; hay comercios, convenios con el Mides y otras cosas. Esto nos significó hacer aprendizajes en la reformulación de General Flores y de la Terminal de Belloni. Y eso nos significó abordar el tema del Segundo Plan de Movilidad que iba a tener financiamiento del BID.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)