entrevista

Almagro: en Venezuela hay que "evitar cualquier aventura antidemocrática"

El nuevo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro tomará en mayo próximo la batuta de una organización en crisis financiera, que ha ido perdiendo relevancia a lo largo de los últimos años y profundamente dividida por líneas ideológicas.

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Almagro aspira a reemplazar a José Miguel Insulza al frente de la OEA. Foto: EFE

Luis Almagro dice tener un plan que busca transformar a la OEA en un organismo moderno, eficiente y a tono con las nuevas realidades regionales.

-¿Cuáles son para usted los desafíos más apremiantes que enfrenta la OEA?

-La OEA tiene que generar más credibilidad en los países miembros. Para ello tiene que hacer bien aquello donde tiene una ventaja comparativa, y ello es en los cuatro pilares estratégicos de la organización: democracia, derechos humanos, seguridad multidimensional y desarrollo integral.

-¿Cómo espera lograrlo?

-He propuesto iniciativas concretas en varias áreas, que le enumero: seguridad ciudadana; escuela de gobierno; prevención de conflictos sociales; prevención y gestión de desastres naturales en el Caribe y América Central; interconectividad en el Caribe, y la red panamericana sobre calidad de la educación.

-¿Qué espera conseguir en estos cinco años?

-Lo dije con claridad en mi discurso de aceptación. No me interesa ser el administrador de la crisis de la OEA, sino el facilitador de su renovación. Me he pasado una buena parte de los últimos ocho meses dialogando con gobiernos, sociedad civil, sector privado y he comprobado junto a ellos que aún tienen esperanzas en que la OEA pueda acercarse a la nueva realidad del hemisferio para contribuir a garantizar más democracia, más derechos, más seguridad y más prosperidad para todos. Si logramos eso al final de mi mandato creo que podremos mostrar resultados tangibles.

-¿Cómo sanear las finanzas de la OEA, un lastre que arrastra desde hace muchos años y que sin duda limita su efectividad?

-Hay un fuerte consenso acerca de la necesidad de orientar el presupuesto hacia los nuevos objetivos y hacia los resultados a obtener, de manera de gestionar mandatos más razonables y hacerlo con mayor eficiencia. Vamos a trabajar también con los organismos multilaterales de crédito, ensanchando alianzas estratégicas de manera de aprovechar sinergias y complementarnos mejor.

-Muchos mencionan que la permanente tensión que existe entre el principio de la no intervención en asuntos internos y la defensa de la democracia paraliza a la OEA. ¿Lo ve así?

-No veo la contradicción que la pregunta sugiere. Creo que la carta democrática de la OEA fija los parámetros para la acción del organismo en casos de interrupción del sistema democrático y se la ha invocado en varios casos en el pasado. El principio de no intervención es fundamental a la hora de regular la relación entre los Estados, la convivencia pacífica entre éstos y la democracia como tal.

-El surgimiento de otros foros, como la Unasur y la Celac, le ha restado relevancia a la OEA en años recientes. Al menos la han reemplazado en funciones que antes recaían en la organización. ¿Cómo recuperarla?

-Son foros distintos y creo que se pueden coordinar perfectamente. Se trata de ganar una nueva credibilidad, pero partiendo de la realidad de que esos foros existen y que lo central es buscar las adecuadas coordinación y complementariedad. Lo cierto es que la OEA ofrece una configuración única, es América toda, del Sur al Norte, pasando por el centro y el Caribe, y hay que generar una agenda de cooperación positiva que haga que los países la vean como un instrumento del que todos se benefician. Además, cuenta con un cuerpo jurídico y de derechos humanos que es único a nivel global y que sienta claras obligaciones para los países miembros. Creo que la OEA discursiva, burocrática, alejada de las preocupaciones de los pueblos americanos, anclada en los paradigmas del pasado, está definitivamente dando paso a una OEA del siglo XXI, que pueda convivir con las nuevas realidades regionales.

-Cuba va a la Cumbre de las Américas, pero insiste en mantenerse alejada de la OEA. ¿Qué hace falta para su retorno? ¿O será que no le interesa, pues en ésta tendría que regirse por sus estándares democráticos?

-Creo que acercar a Cuba a la OEA sería bueno para todos los países miembros por lo que este país puede aportar en varias áreas de la agenda de desarrollo, pero al mismo tiempo no hay que forzar los tiempos ni los procesos. Hay un diálogo bilateral en curso entre Cuba y Estados Unidos, es algo histórico, como también lo es la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas. Yo trabajaré en la dirección de que Cuba pueda reintegrarse plenamente al ámbito interamericano, pero los ritmos estarán condicionados a viabilizar ese reencuentro.

-¿Cuál cree que será el papel de la OEA ante un eventual acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC?

-Hay en la actualidad una misión de la OEA trabajando en Colombia y hay un secretario general de la OEA en funciones, aunque al asumir el cargo efectivamente ese proceso de paz contará con todo mi apoyo y la presencia de la OEA será fortalecida en función de las necesidades que surjan del proceso. La paz no sólo es buena para Colombia, sino para todo el hemisferio.

-¿Qué opina de las sanciones de Estados Unidos a Venezuela?

-Son parte de una decisión soberana, sin duda. No creo, sin embargo, que contribuyan a generar el necesario clima de diálogo entre todos los sectores de la sociedad venezolana, incluidos la oposición y el gobierno.

-¿Cómo piensa enfrentar la crisis que se vive en Venezuela?

-Es un tema que los venezolanos deberán resolver. En este momento no soy el secretario general de la OEA en funciones, sino el electo, pero le adelanto que lo que pienso es un curso de acción deseado. En Venezuela es esencial respetar el ordenamiento democrático institucional del país, evitar cualquier tipo de aventura antidemocrática y facilitar un diálogo ordenado entre todos los sectores, incluidos gobierno y oposición, a partir de buscar puntos mínimos de acuerdo y así generar confianza mutua. La OEA puede colaborar. Yo trabajaré en esa dirección cuando asuma el cargo.

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