VILLA BIARRITZ

De "aguantadero" a parque familiar en menos de un año

Municipio CH acordó solución para esquina descontrolada de Villa Biarritz.

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Predio en Benito Blanco y Vázquez Ledesma dejó de ser un "infierno" para vecinos. Foto: F. Ponzetto

Durante 36 años la esquina de Benito Blanco y Vázquez Ledesma fue un infierno para lo vecinos, según señaló el alcalde del Municipio CH, Andrés Abt.

Allí había un grupo de tres fincas abandonadas donde pasaba de todo. En los últimos 15 años el sitio fue ocupado y se volvió un "aguantadero" donde se vendían drogas y había problemas de salubridad.

El predio está conformado por cuatro padrones y tiene un valor millonario en dólares por su ubicación en una esquina emblemática de Montevideo.

Una gestión de pocos meses del alcalde del Municipio CH, Andrés Abt, cambió radicalmente la situación. Primero se ocupó de la búsqueda de los propietarios. Tras su localización, comenzó a buscar una salida negociada y sumó a la directiva del vecino Club Biguá.

Rápidamente se alcanzó un acuerdo que terminó con el problema. La demolición de las casas abandonadas quedó a cargo y costo del propietario. Además, la empresa propietaria del terreno, Mikalem S.A., cedió el predio al Municipio en calidad de préstamo revocable.

En tanto, el Municipio acordó con el Club Biguá que se haga cargo del mantenimiento del lugar, extendiendo el servicio de jardinería que ya maneja en el Parque de Villa Biarritz.

La firma puede retomar el predio en el momento que le parezca. Antes deberá notificar con determinado plazo al Municipio CH. Mientras tanto, la Fundación Jazmín y el Club Biguá aportarán juegos infantiles para engalanar el terreno.

El gobierno local aportó las luminarias y la gestión para acelerar los trámites ante la Intendencia de Montevideo para aprobar la demolición de la estructura.

"El Municipio buscó generar esta sinergia con el privado y el Club Biguá. Aquí había problemas de drogas, inseguridad, incendios", explicó el alcalde.

"Nosotros buscamos al dueño, le explicamos el problema y ayudamos a que los trámites se hicieran lo más rápido posible. Estuvimos atrás de ellos para que todo fuera más ágil y se pudiera hacer la demolición y luego la construcción", indicó Abt.

Preocupación.

En los últimos años El País recibió cientos de llamadas y cartas de los usuarios del Parque Villa Biarritz (situado enfrente), socios del Club Biguá que no se atrevían a pasar por el lugar y vecinos que debían soportar todo tipo de atropellos y agresiones.

Muchos denunciaron que sus vehículos fueron vandalizados, otros que fueron asaltados por personas que se refugiaban en esas casas.

En marzo del 2015 el vecino Federico Gallinal definía el lugar como "una mancha negra para el barrio".

En esa línea, el también vecino de la zona Daniel Abreu mencionaba que por las noches, nadie deja sus vehículos por las calles Vázquez Ledesma ni por Benito Blanco.

"Rompen los vidrios de los autos y los roban". Abreu se mostró muy preocupado por las ratas que salían del lugar.

Por su parte, en aquel entonces el concejal colorado Andrés Vernengo dijo a El País que se pidió a la IMM que expropiara esos terrenos para ampliar el parque de Villa Biarritz o que éstos se desratizaran. "Pero no hizo nada. El lugar es una mugre y una cueva de ladrones que cometen robos" en la zona.

Fuego.

En abril de 2015 los vecinos debieron llamar a los Bomberos. A diferencia de otras ocasiones, aquel incendio se había escapado de las manos ya que afectó la pared lindera a un edificio de apartamentos.

El vocero de Bomberos, Leandro Palomeque, sostuvo que fue "generalizado en uno de los ambientes, en el segundo piso". Palomeque señaló que "no se pudo estimar la cantidad de habitaciones que hay en el edificio porque todas están tapiadas y boqueteadas en varios sectores interiores".

Lo curioso es que los soldados del fuego pudieron ingresar a la vivienda por un boquete que había al costado de aquellas casas, por la calle Vázquez Ledesma.

Ese boquete lo hizo una mujer "que tiene una operación en la cadera y que se le dificultaba trepar el muro para entrar a la casa", según contó a El País Juan Carlos, un cuidacoches del lugar, que admitió haber dormido dentro de la casona "alguna que otra vez".

"A esta mujer la vino a buscar la Policía para que explicara por qué abrió un boquete en una propiedad ajena, y explicó que no podía subir el muro para entrar a la casa porque estaba operada de la cadera. La dejaron libre", dijo Juan Carlos.

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