la exoneración en Maldonado impactará en finanzas de ose

El agua turbia lleva a ajustar gastos

La tarifa del agua no ha sido tradicionalmente para los uruguayos una fuente de preocupación como pueden ser los combustibles o la electricidad. Pero ya empiezan a aparecer algunos indicios de que la necesidad de reforzar las inversiones para asegurar la calidad del agua en el área metropolitana y en Maldonado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Control. OSE comenzó a tomar medidas sobre los gastos

Ya hubo señales. Las tarifas de OSE subieron en enero 9,6% cuando la inflación de 2014 había sido de 8,3%. El directorio de la empresa pública le comunicó al sindicato la semana pasada que es probable que la decisión del Poder Ejecutivo de exonerar a los usuarios de Maldonado de la tarifa hasta que se resuelvan los problemas de calidad allí repercuta en las finanzas del ente. Carlos Sosa, presidente del sindicato de OSE, confirmó la información a El País y dijo también que el directorio decidió eliminar el piso de $ 21.364 que tenían las remuneraciones de los trabajadores tercerizados, que son alrededor de 1.000. Ahora ese piso ya no existirá, lo que parece evidenciar la voluntad de OSE de controlar sus erogaciones.

El sindicato además rechazó un planteo del directorio que apuntaba a introducir como criterio para establecer remuneraciones variables la calidad del agua. Sosa explicó que el sindicato entiende que los trabajadores no son responsables de las fuentes de agua que OSE selecciona.

La decisión de Vázquez de exonerar el 100% de la facturas en Maldonado anuló una resolución del directorio de OSE que solo había aprobado un descuento del 5%. El presidente de la empresa, Milton Machado, calculó en US$ 1,5 millón el costo de la exoneración dispuesto por Vázquez.

Hasta ahora, OSE ha logrado cumplir con el criterio de la ONU que establece que un hogar no debe pagar por el servicio de agua potable más del 2,5% o 3% de sus ingresos. Cuando el consumo de agua de un hogar no supera los 15 metros cúbicos, cada metro cuesta aproximadamente $ 13. A partir de los 15 metros cúbicos el costo por unidad se penaliza y aumenta hasta tres veces, pero esa situación no afecta a la gran mayoría de los hogares.

Con un costo del agua para los usuarios relativamente bajo, OSE logró entonces cada año entre 2005 y 2013 obtener utilidades de entre US$ 40 y US$ 50 millones, equivalentes aproximadamente a entre 10% y 15% de su facturación. Pudo realizar inversiones imprescindibles como construir la sexta línea de bombeo del sistema metropolitano.

Pero ahora todo cambió porque a raíz de la proliferación de algas debería introducirse al agua cada vez más carbón activado, un procedimiento sumamente costoso.

El expresidente de OSE, Daoiz Uriarte, dijo que la empresa pública cuenta con reservas y acceso a créditos y que tiene la capacidad financiera para absorber exoneraciones tarifarias como la que se concedió a Maldonado, siempre que sean por un margen acotado de tiempo como ocurrió cuando en 2007 la ciudad de Durazno sufrió graves inundaciones.

Pero Sosa, el presidente del sindicato de OSE, cree que las exoneraciones son "paños tibios" que difícilmente se podrían aplicar en caso de que hubiese problemas de calidad en Montevideo. Y advirtió que el problema de la aparición de grandes cantidades de algas en el agua se da en todo el país.

Una forma de mejorar las cuentas de OSE sería reducir la cantidad de agua producida y no facturada que hoy está en el 49,5% cuando el porcentaje aceptado en los países desarrollados es de 23%. Sin embargo, Uriarte cree que sería un proceso lento y caro. Recordó que en el marco de un convenio con Montevideo Gas se renovaron 30 kilómetros de tuberías a un costo de US$ 6 millones. Para Uriarte la reducción de las pérdidas no debe ser vista como el problema más grave que tiene OSE y debe evaluarse hasta qué punto resulta conveniente hacer esas tareas. "Las cañerías tienen 100 años y reducir las pérdidas es caro y difícil", sostuvo el expresidente..

Para Uriarte el tema clave es cuidar la calidad del agua para lo que, consideró, "hay que redireccionar la agricultura con menos fertilizantes y plantar bosque indígena en las cercanías de ríos como el Santa Lucía". "El estado de Nueva York obligó a plantar árboles en las márgenes de los lagos con créditos blandos y asegurando la compra de la madera a quienes plantan", puso como ejemplo.

Sosa, en tanto, advierte que "hace tiempo que avisamos que había que cuidar el agua y que había costos que se iban a trasladar a tarifas". "Esto va a repercutir en la economía de la gente que deberá comprar filtros y agua embotellada. Se deberían haber tomado recaudos y no se tomaron", dijo el sindicalista.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados