Vázquez cree que la contaminación del río es un tema crucial 

Agua: riesgo tóxico potencial

El presidente Tabaré Vázquez les transmitió un mensaje claro ayer a sus ministros: no se pueden demorar en implementar soluciones para la contaminación del río Santa Lucía, porque si bien OSE está por ahora en condiciones de potabilizar su agua, cada vez le resultará más caro y puede llegar un momento en que le resulte imposible.

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En 2013 comenzó plan para proteger la calidad, pero contaminación persiste. Foto: R.Figueredo.

El presidente recibió un informe del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente que señala que "el creciente problema de floraciones algales de cianobacterias potencialmente tóxicas en el cuerpo de agua, indicaría un riesgo potencial de toxicidad en el agua de distribución, con encarecimiento y dificultades en el tratamiento del agua a potabilizar". El abastecimiento de agua de Montevideo y la zona metropolitana se basa actualmente en los recursos de la cuenca del Santa Lucía, y Vázquez anunció el domingo 1° de marzo que el tema sería prioritario.

Vázquez se reunió ayer con los ministros de Vivienda, Eneida de León, de Industria, Carolina Cosse, y de Ganadería, Tabaré Aguerre, y el presidente de OSE, Milton Machado. De León dijo que "en lo que nos ha insistido el presidente es que este tema es crucial para este gobierno y no se va a dilatar en el tiempo".

La erosión en primer lugar, seguida por la actividad de los tambos y la actividad industrial, han generado grandes concentraciones de nutrientes como el fósforo y nitrógeno que facilitan la aparición de cianobacterias que pueden provocar la muerte de animales y, en menor medida, de humanos. El río Santa Lucía presenta un grado de "eutrofización" creciente, lo que quiere decir que tiene un exceso de los mencionados nutrientes que pueden hacer que el agua se vuelva turbia.

En una resolución de febrero, por la cual dio más plazo a 23 empresas industriales para construir sus sistemas de tratamiento de efluentes (ver nota aparte), el Ministerio de Vivienda había señalado que el río Santa Lucía presentaba una situación "preocupante" porque los problemas de calidad y cantidad del agua "conforman un escenario que puede ser crítico para la principal fuente de agua bruta con destino al suministro de agua potable del país".

En el informe que analizó Vázquez, se señala que el punto más crítico es la zona del arroyo Canelón Chico, cerca de Aguas Corrientes, que presenta más de 1.800 microgramos de fósforo por litro de agua, cuando el máximo permitido es de 25.

El exdirector de OSE, Daoiz Uriarte, que ahora es director nacional de Arquitectura, reconoció a El País que el agua en esa zona está "sumamente contaminada" pero que solamente se utiliza en casos de sequía, debidamente potabilizada, y siempre mezclada con agua de otro origen. Según Uriarte, el 80% de la contaminación del Santa Lucía tiene que ver con la erosión que provoca el arrastre de partículas de suelo y contaminantes a cursos de agua y causa la "eutrofización".

La zona tiene, desde el siglo XIX, una historia de intenso uso del suelo. Curtiembres y frigoríficos provocan mucha contaminación en ciertos puntos pero no explican el grueso del problema ya que su incidencia en el total no pasa del 5%. Uriarte cree fundamental reforestar las riberas del río para que los árboles actúen como filtro y eviten que los productos de la erosión lleguen al cauce. "No estamos en emergencia ni vamos a tener una crisis en 5 o 10 años pero hay que prepararse porque cuando llega el problema no alcanzan 2 o 3 años para solucionarlo", explicó. Es un problema de larga data porque el río lleva más de 100 años recibiendo efluentes, lo que se intensificó al tecnificarse la producción.

Precauciones.

La zona del Santa Lucía es el corazón de la cuenca lechera. Los establecimientos con más de 500 vacas destinadas a una única sala de ordeñe deberán contar con un plan de residuos sólidos aprobado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente.

Ricardo de Izaguirre, presidente del Instituto Nacional de la Leche, explicó a El País que lo que se busca es que la materia fecal de las vacas no quede en los tambos sino que se traslade a las partes del establecimiento más alejadas del río y que sean más pobres para ser utilizadas allí como fertilizante.

De Izaguirre dijo que se bajará próximamente el "piso" de los establecimientos a los que se les hace este requerimiento a 300 hectáreas.

El presidente de OSE, Milton Machado, aseguró a El País que "nunca han pasado al agua cianobacterias tóxicas" y dijo que la situación "es bastante estable" y que "no se han agregado químicos al agua".

"Se está trabajando porque no se minimiza el problema. El agua potable es segura y cumple con las disposiciones bromatológicas" y se han invertido US$ 40 millones en infraestructura de potabilización, aseguró.

El agua llega a Montevideo a través de las líneas de bombeo que salen de Aguas Corrientes, una planta construida en el siglo XIX por la empresa inglesa antecesora de OSE. (Producción: María Eugenia Lima).

Árboles para mitigar los efectos de la erosión.

Un elemento positivo desde el punto de vista del gobierno es que ha aumentado la cantidad de hectáreas de bosque nativo en la cuenca del río Santa Lucía en más de 20.000 en los últimos 20 años. Ayer el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, recordó que incrementó de US$ 400 a US$ 2.500 la multa por talar una hectárea de monte nativo que cumple un rol importante en reducir los efectos de la erosión. Este fenómeno es muy importante en la cuenca lechera de Florida y San José y en una zona de Canelones vinculada a la producción hortícola, frutícola, vitivinícola, y lechera. El laboreo a favor de las pendientes, la intensificación de la producción con fertilización y riego generaron el incremento de la erosión y el agotamiento de los suelos. La erosión baja el nivel productivo y reduce la fertilidad. Eso lleva al incremento de insumos para mantener la producción lo que, a su vez, retroalimenta la erosión, provocándose con esto la acumulación de sedimentos en cuerpos de agua superficiales.

El Santa Lucía nace en Lavalleja y se alimenta de numerosos cursos de agua.

Polémica por nuevas reservas de agua.

El investigador de la Facultad de Ciencias Luis Aubriot cuestiona que OSE vaya a constituir una reserva de agua de 150 millones de metros cúbicos en el arroyo Casupá, en el departamento de Florida, porque cree que por sus características podría generar una acumulación de cianobacterias. El presidente de OSE, Milton Machado, no niega esa posibilidad. "No decimos que no, hay que seguirlo estudiando. Pero es fundamental contar con una reserva que complemente a Paso Severino en cantidad y calidad", explicó.

OSE hizo una proyección a 30 años de las necesidades de abastecimiento del sistema metropolitano de agua potable y concluyó que se debe generar alternativas. En caso de sequía severa, las nuevas represas (la primera se construirá en Casupá y la segunda en el arroyo El Soldado, en el departamento de Lavalleja) agregarían 60 días de reservas y se utilizarán como reserva de agua bruta para la usina potabilizadora de Aguas Corrientes, en Canelones. "Se duplica la reserva para que no pase lo que, por ejemplo, pasa en San Pablo hoy", señaló Machado. Aunque la población permanece estable se registran picos de demanda en los períodos de elevadas temperaturas.

La cuenca del Santa Lucía, tiene 13.681 kilómetros cuadrados y abarca Lavalleja, Canelones, San José, Montevideo, Flores y Florida. Abastece al 60% de la población del país. Está afectada por el uso de agrotóxicos, la erosión, los efluentes industriales y la actividad de los tambos. En 2013 se estableció que los predios rurales de la cuenca deben presentar planes de uso, manejo y conservación de los suelos ante el Ministerio de Ganadería. En la zona se ha incrementado el área de monte nativo.

Batería de medidas.

Las industrias más importantes de la zona de Santa Lucía (23 en total) tendrán que contar con plantas de tratamiento de efluentes. Se prorrogaron los plazos que tenían al 30 de mayo, 30 de septiembre y 30 de diciembre, según los casos, debido a la complejidad de los proyectos; 18 de ellas ya los presentaron. Se busca reducir a menos de la mitad los niveles de contaminación causada por nitrógeno y fósforo.

Las localidades de Fray Marcos (Florida), San Ramón y Santa Lucía (Canelones) tendrán plantas de tratamiento de efluentes domésticos con remoción de nutrientes.

Se reguló la instalación de establecimientos de ganado bovino a corral con destino a faena o recría que deberán tener autorización ambiental de la Dinama y un sistema de gestión de efluentes.

Se establecerán requisitos y criterios de instalación y operación para tambos, consensuados entre los actores del sector lechero.

Se solucionará antes de septiembre de 2017 el manejo y disposición de los lodos de la planta de Aguas Corrientes.

Habrá una zona de amortiguación donde no podrá haber laboreo de la tierra ni uso de agroquímicos (para conservar y restituir el monte ribereño) en una franja de 40 metros a ambas márgenes de los ríos Santa Lucía y San José, de 20 metros en los afluentes principales (por ejemplo los arroyos Canelón Grande, Tropa Vieja, Durán, Las Piedras y Colorado) y de 100 metros en el entorno de los embalses de Paso Severino, Canelón Grande y San Francisco.

Van a ser intimados los responsables de extracciones de agua superficial y subterránea de la cuenca que carezcan del respectivo permiso para que lo soliciten en un plazo máximo de seis meses.

Se aplicará un tratamiento más avanzado de las aguas en las plantas de OSE de Casupá, Florida, Minas y San José.

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