PREOCUPAN POLICÍAS ADICTOS

Agente abandonó garita y cambió su arma por drogas

Realizan controles sorpresivos para detectar policías adictos.

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Más de un 5% de los policías examinados habían consumido drogas. Foto: archivo El País

El 19 de diciembre pasado, un policía cumplía guardia en una garita de un centro del INAU ubicado en el Prado. Al caer la noche, el agente desapareció. Temiendo que le hubiera ocurrido algo, otros policías salieron a buscarlo. Al día siguiente, el policía regresó a su trabajo sin el arma y supuestamente drogado.

Relató una historia absurda sobre la pérdida del arma. El agente tiene antecedentes por problemas de adicciones antes de ingresar a la fuerza en el año 2015 .

"Se le proporcionó un arma que, sin duda, la cambió por cocaína. Ahora esa arma terminará en manos de un rapiñero o de un traficantes de drogas y podría, incluso, ser utilizada contra policías", se lamentó una fuente que conoce el caso judicial a El País.

El expediente fue analizado por la jueza penal Fanny Canessa. A fines del año pasado, el policía fue procesado sin prisión por un delito de tráfico de armas.

Este no es un caso más y el fenómeno de policías adictos preocupa a las autoridades policiales. Los controles de consumo de estupefacientes dentro de la fuerza comenzaron a implementarse, luego de que, el 12 de febrero de 2001, la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas informara al entonces ministro del Interior, Guillermo Stirling (Partido Colorado) sobre "situaciones donde desconocidos presentándose como policías se encontraban realizando procedimientos irregulares, ingresando en fincas de narcotraficantes en horas de la noche para apoderarse de forma ilícita de drogas y dinero".

En dos incidentes ocurridos en 2012 y en 2013, tres policías fueron asesinados en hechos supuestamente vinculados al tráfico de drogas (ver nota aparte). En este momento, las jefaturas de Policía solicitaron a Narcóticos exámenes sorpresivos y agentes de esta repartición tomaron las primeras muestras a efectivos y en caso de que alguna de ellas resulte positiva, la segunda muestra es analizada por la Organización Nacional Antidopaje del Uruguay.

En 2014, última fecha en que se conocieron datos oficiales sobre policías adictos, trascendió que más de un 5% de los efectivos a los que les realizaron pruebas había consumido estupefacientes.

Desde el 10 de febrero de 2003, cuando se iniciaron los controles sorpresivos en la Policía hasta 2014, 1.003 oficiales superiores y agentes fueron sometidos a exámenes y 55 de ellos dieron positivo.

El extinto director Nacional de Policía, Julio Guarteche, dio a conocer estos datos en una carta, con fecha del 7 de febrero de 2014, dirigida al ministro Eduardo Bonomi, en el marco de un pedido de informes. El 21 de mayo de 2014, el Ministerio del Interior citó a 241 policías y luego los instó a orinar en frascos para realizarse una prueba sobre consumo de drogas.

El presidente del Círculo Policial del Uruguay, Juan Carlos Cipollini señaló que el consumo de drogas por parte de policías "no es un tema menor" y advirtió que se trata de una situación que "puede generar mucho problema" a la fuerza en el futuro.

Cipollini coincidió con la visión del Guarteche, sobre que el consumo de drogas por parte de efectivos podría ser aprovechado por narcotraficantes para infiltrarse en la Policía utilizando la "condición de consumidores" de los efectivos.

"Una organización criminal puede tener en cuenta esta situación y utilizar al policía adicto como un elemento, no para subvertir a la institución, sino para que encubra sus maniobras", dijo Cipollini.

Dos casos testigos

En septiembre de 2012, se produjo un incidente donde dos policías fueron ultimados por un narcotraficante.

El hecho sucedió en horas de la noche y los agentes "estaban protagonizando un copamiento del domicilio del narco exigiéndole dinero y drogas", según se explicó entonces. Tras esta situación, se decidió empezar los controles de consumo de drogas a policías. El 10 de marzo de 2013, el policía Rodrigo Ducce, asesinado de siete tiros tras un enfrentamiento en un centro nocturno, tenía un sumario en la Dirección de Cárceles por consumo de drogas, informó en ese momento el ministro del Interior, Eduardo Bonomi. "(Ducce) no estaba en servicio y estaba haciendo actividades que no estaban autorizadas, y estaba vinculado a un hecho que nada tiene que ver con lo que tiene que hacer un policía", dijo Bonomi. La madre de Ducce dijo que éste era un policía infiltrado y murió a manos de narcos.

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