Acostumbrarlos a ser puntuales

| La puntualidad se enseña desde los primeros años. Es una virtud vinculada al orden y la responsabilidad.

ANA MARÍA ABEL

Lic. Ciencias Familiares

La virtud de la puntualidad no es para vivir en otra galaxia o en Alemania. Los uruguayos nos hemos acostumbrado a que los famosos minutos de tolerancia se conviertan en media hora. ¡Nos caracterizamos justamente por ser tolerantes!

La puntualidad, virtud que puede adquirirse con voluntad y esfuerzo, es además una norma básica de buena educación. No se trata de vivir en un régimen militar sino en un ambiente familiar de orden que también es de respeto hacia uno mismo y hacia los demás. ¿No es cierto que impresiona mal quien llega habitualmente tarde a una reunión de trabajo? En algunos países, quien llega tarde a una entrevista se la anulan: no hay una segunda oportunidad.

Como virtud humana que aceita la convivencia, la puntualidad debe enseñarse desde los primeros años de vida y dentro del hogar estableciendo horarios para cada actividad familiar. Está relacionada con otras virtudes como el orden, la responsabilidad, la rectitud. La impuntualidad habla de negligencia, dejadez, desidia, pereza, desorden, egoísmo.

Enseñemos a nuestros hijos que el impuntual es egoísta porque da prioridad a lo suyo.

Los padres podemos ayudar a adquirir la noción del tiempo enseñando a hacer una lista de actividades diarias y de su hora de realización, aconsejando mirar con frecuencia el reloj, disculpándonos cuando nos retrasamos sin echar la culpa a terceros. Inculquemos que la puntualidad es algo más que no perder el ómnibus o llegar tarde al dentista. También es entregar un trabajo a tiempo, cumplir las responsabilidades con una prudente anticipación, planificar el estudio de los exámenes parciales y por supuesto de los finales.

No es exacto cargar la culpa de todo al tiempo, al transporte o al tránsito. Ciertamente hay dificultades para trasladarse y todos alguna vez hemos tenido un percance. Pero no podemos convertirlo en regla y además justificarlo.

¡Ojalá pronto dejemos de usar términos como "puntualidad inglesa", "precisión suiza" y "disciplina alemana"! Existen estudios de cómo la impuntualidad incide en el PBI de un país. Éste crece si se dejan atrás las tardanzas e igualmente está comprobado que mejora la autoestima de la población.

¿Se imaginan el día que en Uruguay las novias entren a la Iglesia sólo con diez minutos de atraso? No se trata de ser "patológicamente puntuales", sino virtuosamente puntuales.

Una oportuna terapia de pareja.

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