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Acechando a los ricos y famosos

La vida de los paparazzis de Punta del Este. Los reporteros que despiertan amores y odios.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Las guardias que deben hacer los paparazzis pueden llevar días. Foto: R. Figueredo

El único que corre por la playa es Carlos González. Como le incomodan las ojotas se descalza y las deja en la arena, a pocos metros de la puerta de entrada del parador La Huella. Y se pierde entre los bañistas que transitan constantemente por la bajada más top de José Ignacio. Diez minutos después, vuelve: estaba persiguiendo a Gastón Pauls, que justo andaba por ahí con su novia uruguaya.

—¿Y se dejó sacar la foto?

—No le pregunté, nosotros no preguntamos— dice.

González es uno de los dos fotógrafos que envió la revista argentina Paparazzi para cubrir la temporada. Comparte la casa de alquiler con otros dos colegas de Gente. Llegó el 26 de diciembre y se quedará durante un mes: en verano la rutina laboral es agotadora, con jornadas que superan las 10 horas.

Esta es su temporada número 14 como paparazzi playero, la doceava en Punta del Este. Mientras desayuna con sus colegas, organizan sus agendas. Cada uno elige una zona y un famoso y luego hacen una investigación rápida: el modelo de auto, el número de patente, actividades recientes en las cuentas de Twitter e Instagram. Y salen a cazar.

Esa jornada, sin embargo, es "día de pesca". Así le llaman a las salidas desesperadas en busca de algún famoso que esté de vacaciones.

Estrategias.

Además de largas horas de actividad, la labor del paparazzi implica algunos riesgos e ingeniosas maniobras para lograr estar más cerca de un famoso sin ser descubierto.

"He estado más de un día de guardia esperando que salga alguien, he manejado más rápido de lo que se debe intentando no perder de vista al personaje, y también nos hemos disfrazado —por ejemplo de pescadores— para estar más cerca de un famoso", explicó Sebastián Umpiérrez, uruguayo y fotógrafo de la revista argentina ¡Hola! desde hace 5 años.

Según cuenta, en una ocasión —hace ya varios años— vieron que la modelo argentina Liz Solari estaba en una playa junto a su nuevo novio. Al ver la escena él y un colega, decidieron tomarse de la mano y hacerse pasar por una pareja gay.

"Caminamos por la orilla de la mano para evitar que se diera cuenta que éramos paparazzi, y cuando estuvimos a una distancia considerable, sacamos las cámaras", contó entre risas, aunque aclaró que para él hay algunos límites. "Algo que nunca he hecho, y que la revista tampoco me lo ha pedido es sacar fotos cuando el famoso se encuentra dentro de su casa, pero sí cuando está en la vía pública o en la playa. De esa forma, nos evitamos posibles juicios", sostiene.

Las técnicas que tienen los paparazzi para encontrar a los famosos son varias. Recorrer los restaurantes, saber la marca y la matrícula del auto o dónde viven, son algunas de ellas. Pero fundamentalmente se guían a través de los informantes.

"Puede ser un cuidacoche, un mozo de un restaurante que nos dice vino a comer fulano y está en tal auto o un trabajador de una inmobiliaria que nos cuenta en dónde alquiló algún famoso", relata Umpiérrez.

El paparazzi se arma de toda esa información, sigue al personaje y elige el momento para sacar la foto: en el caso de la revista ¡Hola!, el famoso no puede estar de espaldas ni de costado y por lo general tiene que salir mirando a cámara y de frente.

"Elegimos sacar una imagen que rinda fotográficamente y que quede estéticamente bien y no, por ejemplo, subiéndose a un auto", indicó Umpiérrez, aunque aclaró que "si no tenés nada", siempre es mejor sacarle en donde esté "por si no lo volvés a ver".

Según explica, no hay famosos difíciles, sino que todo depende del "momento que esté atravesando el personaje".

"Si Tinelli se separó de su mujer, seguramente no va a querer mostrarse. Pero ahora que están bien, bajan juntos a la playa sin problema. Lo mismo pasa en el caso de Pampita. Al principio era súper difícil sacarle fotos junto al tenista "Pico" Mónaco (su novio actual), pero ahora se muestran en todos lados y dan fotos a todo el mundo", indicó.

El valor de una foto "robada" se calcula de acuerdo al personaje, los días de trabajo y la exclusividad. "El precio lo pone uno, hay figuras de elite y están los 4 de copas", explican. Habitualmente ganan de 200 dólares para arriba por cada trabajo.

"Afanos arreglados".

Hay otros casos en los que sacarle una foto a un personaje es un trabajo fácil, como el caso de los "afanos arreglados", como lo llaman los paparazzi.

Esto ocurre cuando el famoso le informa al fotógrafo a dónde va a ir a comer o dónde va a estar, ya que prefiere que la foto no sea posando, sino más natural, como si no supiera que hay un reportero gráfico. "Ahí me pongo a una distancia prudente, el personaje sabe que le vamos a sacar una foto, va a la orilla, juega con sus hijos, y nosotros tomamos la imagen", comenta.

Utilizan sus propios equipos

Los paparazzi no saben en qué condiciones van a tener que sacar fotos por lo que siempre están preparados. "Cuando me levanto preparo todo el equipo porque no sé qué lente voy a tener que usar y cómo va a estar la luz para esa hora ni a qué distancia voy a tener que hacer la foto. Por eso siempre llevo tres cámaras, un lente gran angular, un teleobjetivo y un flash por las dudas", cuenta Sebastián Umpiérrez de la revista ¡Hola! Argentina. Todo ese cargamento pesa cerca de 15 kilos, y en algunas ocasiones deben caminar varios kilómetros por las playas de Punta del Este buscando a algún famoso.

Los paparazzi son dueños de su equipo de trabajo, inversión que ronda los 15 mil dólares en cámaras; utilizan una moto o un auto, siempre con vidrios negros. Un lente teleobjetivo para fotografiar a 100 metros de distancia cuesta entre 5.000 y 6.000 dólares, un gran angular cerca de 1.500 y un flash US$ 500.

Quince días para tomarle una foto a Shakira

Marcelo Rodríguez trabaja como paparazzi desde el año 2004 para la revista argentina Pronto. En la edición de esta semana, la foto de la tapa la sacó él: Miriam Lanzoni —la ex del periodista Alejandro Fantino— junto a su nuevo novio millonario. Además de los famosos del momento, Rodríguez ha fotografiado a Shakira, al actor mexicano Gael García Bernal, a la modelo rusa Vodianova y a la diva de los teléfonos Susana Giménez. Además se jacta de haber sacado a la luz a algunos de sus novios, como Jorge Rama. Según cuenta, fotografiar a algunos famosos puede llevarle una semana, aunque hay algunas excepciones.

"Una vez para sacarle una foto a Shakira estuvimos 15 días. A veces íbamos a dormir a nuestras casas y volvíamos y otras dormíamos pocas horas en el auto. Era cuando Shakira estaba de novia con Antonio de la Rúa y tenía una casa en José Ignacio. La sacaban escondida y no la veíamos", relató Rodríguez. Por fin pudieron fotografiarla cuando la cantante fue a comprar a un supermercado en Maldonado.

Para Sebastián Umpierrez de ¡Hola!, una de las más difíciles fue la cantante estadounidense Katy Perry, que vino recientemente al país.

"La única que le pudimos sacar fue una foto bajando del avión tapándose con la almohada", explicó. Luego de eso no la volvieron a ver. Los paparazzi también cuentan que en su trabajo hay muchos mitos.

"Hace varios años se había dicho que estaba Brad Pit en Punta del Este y que lo habían visto. Incluso una inmobiliaria nos había dicho dónde había alquilado. Pero lo cierto es que hicimos guardia y nunca lo vimos y no hubo ninguna foto", sostuvo el fotógrafo de ¡Hola!

Obviamente la tarea del paparazzi muchas veces es rechazada por los famosos que se rehusan a que les saquen fotografías. Pedradas, insultos, vandalismo a sus vehículos y malas señas, son algunas de las cosas que los famosos le hacen a esos fotógrafos. Una de las más problemáticas, dicen, es Juana Viale.

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