El senador nacionalista Sergio Abreu declaró a EL PAÍS digital que a pesar de las modificaciones al IRPF anunciadas hoy por el gobierno, el mismo continúa siendo "un impuesto a los ingresos" y la reforma tributaria sigue constituyendo un "ajuste fiscal".
Abreu sostuvo que a través de estos cambios el gobierno "comienza a buscar cierta flexibilización, pero evidentemente insuficientes", ya que, por ejemplo, "no se admiten otras deducciones" como la de la educación por la vía del crédito.
El senador también criticó que se mantenga el IRPF a los trabajadores dependientes y que no se haya tenido en cuenta el número de hijos para descontar los gastos de salud mensual.
Por otra parte, indicó que "se perdió la oportunidad de ajustar la situación de las pequeñas y medianas empresas, a las que se les mantiene el pago del IVA" y reprochó que se mantenga el impuesto al Patrimonio.
PROBLEMA. Abreu manifestó que el "gran problema de esta política tributaria es que aplica impuestos sin compensación". Tal es el ejemplo, del impuesto directo del IRPF, al cual se le suma el impuesto del IVA.
Por lo tanto, la reforma tributaria, indicó el senador, "sigue siendo un ajuste fiscal que afecta al ciudadano, a la productividad y a la competitividad del país". En este sentido, anotó que el gobierno perdió la oportunidad de generar espacio fiscal para promover la competitividad.
Esto porque según su opinión "está orientado a aumentar de forma exorbitante el gasto público". Mientras que el producto bruto creció un 35% en los últimos años, el gasto público creció un 48%, precisó.
DISCIPLINA. Ante esto el legislador manifestó que el gobierno carece de "disciplina" y por eso "la crisis fiscal no está muy lejos". Criticó que por prestar atención a presiones internas, no se haya aplicado, como lo hizo Chile, un fondo anticíclico, teniendo en cuenta el período de bonanza.
Todo esto se trasluce, según él, en "una gran desprolijidad macroeconómica", que se manifiesta en la pérdida de competitividad del país, al mismo tiempo, que se atraviesa por una "desprolijidad microeconómica", la cual pasa por un "toqueteo de los precios" para ajustar la inflación, que resulta "totalmente inocuo", puntualizó.
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