LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Ellos o Ella

No es secreto para nadie que el Frente Amplio busca candidato o candidata presidencial para las elecciones de 2019. Uno o una que sea capaz de encantar a los convencidos, de retener a los desencantados y, si se puede, de seducir indecisos.

¿Qué tipo de candidato/a busca? ¿Uno de unidad? No parece. ¿Acaso hay alguien capaz de encolumnar tras de sí a todos los sectores de una coalición tan diversa y de ser elegido por el Plenario Nacional del Frente Amplio sin oposiciones ni cuestionamientos? Difícil, tirando a imposible.

¿Cuántos aspiran a esa candidatura? Muchos. Quizá demasiados. Aunque el tiempo se encargará de domar los egos de algunos y de despertar del sueño a otros. Siempre pasa. Y esta vez no será la excepción.

¿Quiénes corren con chance?

El expresidente José Mujica dice todas las semanas que está viejo, que está cansado, que hay que dejar lugar a los más jóvenes y que Lucía no lo deja. Por tanto, uno debería pensar que tiene ganas.

Dicen los que saben que, en marzo o quizá en abril, la ministra Carolina Cosse formalizará sus pretensiones presidenciales. Que ella piensa que, si Mujica no va, ella puede ser la candidata del MPP y de sus aliados. Y eso, se sabe, no es poco apoyo. ¿Bajará las tarifas públicas para que el electorado la mire con más afecto o se jugará solamente a la inauguración de su Antel Arena y a su largamente postergada regasificadora? Vaya uno a saber. Pero que va, va.

El ministro Danilo Astori quiere ser candidato. Tiene las ganas, pero no los votos para ganar una interna. ¿Se va a exponer a una nueva derrota con tal de sacarse la duda? Hay que ver.

En el Partido Comunista dicen que el sindicalista Óscar Andrade va a correr la carrera. No se sabe si de camiseta y mameluco, como en los actos, o de saco y camisa impoluta como se presenta en un programa de televisión. Oratoria no le falta. Votos no le sobran. Pero apoyo en el Plenario tiene. Y quien quiera ganar, lo va a necesitar. Dios nos ampare.

¿Y el ministro Ernesto Murro? Dicen que no le desagrada la idea. ¿Y el presidente del Banco Central del Uruguay, Mario Bergara? Ya ha dicho que, si de renovar se trata, él está.

Mientras tanto, el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, sigue pensando que llega. Para ello trabaja duro, mostrándose activo en los medios y redes sociales, y haciendo varios anuncios por semana.

Le falta pasar del hablar al hacer. Mostrar que, a diferencia de sus antecesores, es capaz de hacer algo tan simple como limpiar la ciudad, lo que aún no ha logrado (según él, los montevideanos consumen tanto que es imposible recoger todos sus residuos). Y utilizar los millones y millones que recauda por impuestos y multas a obras. Y mantener a Adeom a raya. Y proyectar su imagen a nivel nacional. Y controlar a los sectores que, en la interna, no lo quieren ni ver. Y no permitir que, mientras hace todo eso, los más radicales le hagan un programa de gobierno con el que no pueda gobernar. Y todo eso, se sabe, no es nada fácil.

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