LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Sin fin

¿Cuándo va a terminar la pesadilla que comenzó con la capitalización de Pluna? ¿Cuándo dejaremos todos de pagar por tantos errores y horrores de algunos?

La empresa Leadgate administró Pluna desde 2007 hasta su cierre en 2012. Foto: R. Figueredo
La empresa Leadgate administró Pluna hasta su cierre. Foto: Archivo El País.

El 12 de febrero de 2007 y en presencia del presidente Tabaré Vázquez, el entonces ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, firmó en su despacho el acuerdo preliminar por el que el consorcio Leadgate Investments Corporation, liderado por el empresario argentino Matías Campiani, capitalizaba a la aerolínea estatal Pluna.

“Este es un proceso profesional. Este es un proceso que, a diferencia de algunos que se han realizado en el pasado, recorre todas las etapas que debe recorrer un proceso de este tipo. Y por eso tenemos que sentirnos muy tranquilos de que se va a ver coronado por el éxito. Porque las cosas que empiezan bien, se desarrollan y culminan bien. Y a la inversa en caso contrario”, se jactaría Astori ese mismo día, en una conferencia de prensa en la que explicó la operación.

Astori, se sabe, siempre tiene razón. Hasta cuando se equivoca. Y aquel día, mientras exponía lo que consideraba un logro, nos advertía al mismo tiempo acerca de lo que sobrevendría. Porque, como dijo, las cosas que no empiezan bien, terminan mal.

¿Cómo terminó aquella asociación con Leadgate? El gobierno del expresidente José Mujica, del que Astori era vicepresidente, terminó por liquidar Pluna, dejando a Uruguay sin aerolínea de bandera. Campiani y sus socios marcharon a prisión. Los aviones que Leadgate había comprado quedaron de clavo y la subasta organizada por el gobierno resultó un verdadero escándalo, ya que el único oferente fue “el caballero de la derecha” que había enviado el empresario Juan Carlos López Mena, tras obtener un aval por el que fueron procesados el ministro de Economía y Finanzas de la época, Fernando Lorenzo, y el titular del Banco de la República, Fernando Calloia, dos hombres del riñón mismo del astorismo.

Mujica alentaría luego a los trabajadores de la ex Pluna para engendrar Alas Uruguay, una aventura que le costó al país más y más millones de dólares.

Todo un desastre del que la Justicia se ocupó nada. Mujica, aunque dijo que había dado las órdenes de los actos por los que Lorenzo y Calloia fueron procesados, no tuvo que pasar más que a saludar por el juzgado.

Pero la sangría no termina y las consecuencias desastrosas de aquel proceso por el que los uruguayos, al decir de Astori, podíamos “sentirnos muy tranquilos”, no cesan. De hecho, la panameña Larah -que tenía acciones en la Pluna que Astori asoció con Leadgate- ha demandado a Uruguay (o sea, a todos nosotros) en más de 800 millones de dólares, por considerar que durante la administración de Mujica y Astori el Estado uruguayo expropió Pluna sin pagarles una compensación.

Afirman en su demanda que el gobierno uruguayo quiso destruir la aerolínea, asfixiándola operativa y financieramente, que ahuyentó a propósito al banco que prestaría dinero para rescatarla, que persiguió a Campiani y a sus socios hasta llevarlos tras las rejas, y que buscó beneficiar a López Mena, a quien presentan como “aliado del presidente Mujica”.

¿Cuándo va a terminar esta pesadilla? ¿Cuándo dejaremos todos de pagar por tantos errores y horrores de algunos?

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