URUGUAY 35 AÑOS DESPUÉS 

De los precios inaccesibles a la variedad avasallante


Los adultos de hoy tienen más acceso a bienes pero deben lidiar con la inflación y las deudas con el Hipotecario

Supermercado
Con el crecimiento económico experimentado por el país, desde la década de 1990 aumentó la disponibilidad de productos en los supermercados.

En la residencia en la que vivía por el año 85’ había otras 100 personas. Rosario Bustillo (62) compartía electrodomésticos industriales, que eran importados, a los que no podía acceder por los altos costos. Hoy en día, aunque podría comprarlos debido a que cuenta con un sueldo “medio alto”, prescinde de ellos por temas de espacio.

Alfonso Capurro, economista de CPA Ferrere, lleva esta situación individual a lo que estaba pasando en Uruguay durante los años 70. El gobierno de entonces decidió que el modelo de economía cerrada que subsidiaba a la industria nacional en aquella época no iba a funcionar más y se daría lugar a un movimiento aperturista. “En algún lugar definieron que había que romper con todas las ataduras que tenía la economía uruguaya, liberalizar muchos mercados que estaban súper regulados”, dice Capurro.

Sin embargo, los aranceles a la importación continuaron siendo altos y por esa razón la oferta de estos productos era baja y costosa. Antes de consumir un algo importado, Rosario lo pensaba. Hacía cálculos y bajaba el consumo en otras áreas. Eso ya no existe -dice-, ahora consume bienes muy cotidianos para ella, como el aceite de oliva o el arroz de risotto, que son traídos del exterior. El crecimiento económico experimentado por el país desde los 90 hasta ahora no solo se percibió en las posibilidades de consumo, sino que también repercutió en los productos disponibles en las grandes superficies; no obstante, hoy en día Rosario prefiere los almacenes de su barrio: “Antes no existía la variedad, el almacén no tenía la carnicería o la frutería incorporada. Las superficies grandes antes eran un entretenimiento, ahora es una pérdida de tiempo. Busco una atención más personalizada”, comenta.

Almacén antiguo
Los almacenes de barrio fueron reemplazados por las grandes superficies, pero hoy esa opción vuelve a ser atractiva para algunos.

La suba generalizada de los precios al consumidor se hacía sentir en la segunda mitad de la década de los 80. Este hecho afectaba el momento de hacer las compras porque, con el correr de las semanas, el salario iba perdiendo poder adquisitivo ante la remarcación de los precios. Rosario realizaba el surtido mensual apenas cobraba el salario, y reservaba parte del dinero para los gastos fijos de la casa. “Lo que hacíamos después era, de acuerdo con lo sobrante, salir a comer alguna vez”, agrega. Capurro indica que durante el primer gobierno posdictadura “la inflación nunca bajó del 60% y en promedio estuvo cerca del 80%”. La situación, lejos de presentar mejoras, empeoró: “El primer año del gobierno siguiente la inflación anual era de 112%”, dijo.

Las decisiones de ahorro también estaban afectadas por la problemática de la inflación. La constante depreciación de la moneda nacional previo a la estabilización de los precios hacía que los uruguayos tuvieran que recurrir a alternativas para resguardar el valor de su dinero: “Los dólares siempre fueron preciados, si podías cambiabas a dólares para retener el valor. Siempre estuvimos dolarizados. Resultaba más beneficioso”, cuenta Rosario.

La vivienda como problema

El dólar es un factor central a la hora de adquirir una vivienda. Carolina Machado (35) es una de las personas que busca tener su casa propia y cuenta con los requisitos exigidos por el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) para acceder a un préstamo. Sin embargo, prefiere “esperar a ver qué pasa” dada la volatilidad de la moneda estadounidense y los efectos que puede tener en el pago del mismo: “Somos ahorristas, tenemos más de 18 meses consecutivos de ahorro y nuestro ingreso nos da para comprar una casa de 150.000 dólares; nos prestan para una casa de ese valor. Pero no nos queremos endeudar en dólares ahora”, dice.

Si golpear las ventanillas del BHU era “lo normal” durante la década de los 80 a la hora de comprar o construir una casa, hoy es una excepción. Según el informe Situación de Vivienda en Uruguay, del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 80% de la adquisición hogares mediante programas púbicos durante esa década se hicieron a través del Banco Hipotecario, mientras que, en 2018 solo el 20% recurrió allí, de acuerdo con datos del Ministerio de Vivienda (Mvotma). Este fenómeno se explica en parte por la reestructuración que se realizó en el banco en 2006, donde se delegó la ejecución de políticas públicas para acceder a hogares a la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), creada en 2007.

Gustavo Borsari, director de la ANV, explica que hoy en día existen “diferentes problemas y factores que inciden en el difícil acceso a vivienda por parte de mucha gente en nuestro país”, por lo que existe “un déficit habitacional de unas 70.000 unidades”: los requisitos de ahorro para acceder a préstamos muchas veces están lejos del alcance de las personas de bajos recursos, o también forman parte del Clearing, hecho que las invalida para obtener créditos. Borsari también conformó el directorio del BHU a inicios de los 90, y recibió el banco con una morosidad “altísima”: “Lo que pasa es que había, y muchas veces hay, una mala cultura que es caer en la morosidad, en no pagar la cuota, cuando se le debe al Estado, al Banco Hipotecario o a la Agencia Nacional de Vivienda”, comenta.

Hoy en día, la morosidad del BHU se sitúa en un 1,3%, por debajo del promedio de los bancos comerciales, según la memoria del 2018 del propio Banco.


Nuevos productos en la canasta del IPC

 El Índice de Precios del Consumo (IPC) elaborado por el INE mide la evolución del precio de una canasta de productos consumidos por la población en general, hecho a partir de una serie de encuestas realizadas por la misma institución. En dicha canasta, se encuentran los productos a los que los uruguayos, en promedio, le destinan más del 0,05% de sus ingresos mensuales.
En el año 2010 se realizó el último cambio de base metodológica que reflejó cambios en los hábitos de consumo de la sociedad uruguaya: se agregaron nuevos productos tales como las entradas a la discoteca, los anticonceptivos, el servicio de internet y los textos universitarios.

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