JOYAS DEL ARCHIVO

Monzón y Susana de incógnito en Montevideo

En 1976, Carlos Monzón —el más grande boxeador argentino y uno de los mejores peso medianos de la historia— se encontraba en los rounds finales de su larga y exitosa carrera.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Susana y Monzon

Ya había vencido al colombiano Rodrigo Valdez y lo volvería a derrotar en su despedida, en julio de 1977. Pero a esa altura era casi más una figura de la farándula porteña que un deportista.

Se había convertido en actor de cine y pareja de la modelo-actriz-vedette-conductora-diva Susana Giménez con la película La Mary, donde compartieron reparto y alcoba.

Cada tanto volvía a calzarse los guantes para brindar alguna exhibición. Una de esas actuaciones lo trajo en noviembre del ‘76 a Montevideo, donde enfrentó durante tres vueltas, aunque se habían anunciado cinco, a su sparring Oscar Florentín.

La finalidad era recaudar fondos para la escuela de la provincia de Santa Fe donde había cursado hasta tercero (después dejó los estudios), que se llamaba "República Oriental del Uruguay".

La Giménez lo acompañó en el viaje. Y en un momento, ambos pararon en un bar montevideano difícil de identificar hoy (y alejado del glamour de Mónaco, sede de sus últimas peleas) para tomar algo.

De lentes oscuros ambos, no lograron pasar inadvertidos entre los pocos parroquianos, aunque tampoco atrajeron las multitudes que los hubieran seguido en Buenos Aires, por ejemplo.

La pareja se rompió un año después. Susana hizo la carrera que todos conocen. Monzón se unió a otra modelo, Alicia Muñiz, de nacionalidad uruguaya. Esta relación tuvo un final trágico: él la mató tras una discusión, fue condenado a 11 años de prisión y, cuando estaba por cumplir la pena, sufrió un accidente fatal con su auto durante una salida transitoria, hace ahora 22 años.

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