100 Años de El País: Los continuadores

El liderazgo continúa y se afianza

Las generaciones que sucedieron a los cuatro fundadores hacen su aporte para que El País continúe creciendo como líder e incursione con éxito en tiempos de cambios rápidos.

Foto tomada en abril de 1952, en la que aparecen Don Carlos Scheck, Carlos E. Scheck y el Dr. Emilio Vidal Trías. Foto: Archivo El País
Foto tomada en abril de 1952, en la que aparecen Don Carlos Scheck, Carlos E. Scheck y el Dr. Emilio Vidal Trías. Foto: Archivo El País

El hermoso legado de Leonel Aguirre, Washington Beltrán, Eduardo Rodríguez Larreta y Carlos Scheck, en las ideas y en la acción, tuvo asegurada la continuidad no por azar ni por herencia de apellidos, sino porque las nuevas generaciones, —más allá de la vocación, inteligencia y pasión que definió a cada uno en la dimensión de su personalidad— se prepararon para asumir la intensa labor cotidiana de seguir impulsando a El País, sobre la base de los mismos ideales y valores de los fundadores, pero con la mente y la visión abiertas a ir adaptando el diario a las nuevas exigencias, condiciones y características de un mundo que cambia cada vez con más celeridad y pone enormes desafíos a las empresas editoras de diarios con su ampliación al ámbito digital y sus asombrosas posibilidades.

Primero fue Martín Aguirre, y luego Washington Beltrán y Daniel Rodríguez Larreta, quienes ingresaron a la Redacción para aprender en la vorágine informativa y mostrar desde el comienzo los atributos requeridos para alcanzar carreras periodísticas exitosas y que enriquecieran a la sociedad. Además de la labor periodística, siguiendo el ejemplo de sus antecesores, estuvieron al servicio de la nación.

Aguirre, editorialista de versación en política internacional y también en otra variada temática expuso sus aptitudes desde que se incorporó en 1937. Estuvo alejado físicamente unos años en desempeño de funciones diplomáticas, pero siempre vinculado al diario. Al retornar a Uruguay, desde la Co Dirección de El País, Don Martín —como con cariño le decían los integrantes de las distintas secciones del diario— expuso un estilo de profundidad conceptual y versación sobre distintos temas de la realidad nacional y del mundo y con un sentido agudo y preciso desarrollaba sus enfoques tanto en la extensión de un editorial como en la expresión concisa de un Se Dice, y generaba una gran repercusión.

De izquierda a derecha: Martín Aguirre, Martín Aguirre Gomensoro, Daniel Rodríguez Larreta (arriba). Washington Beltrán y Enrique Beltrán (medio). Carlos Scheck, Daniel Scheck y Eduardo Scheck (abajo).

Su hijo, Martín Aguirre Gomensoro, conoció El País por dentro desde sus años juveniles y mostró su vocación y amor por la profesión periodística, primero como cronista de mirada aguda, y después desde la conducción en la Secretaría de Redacción y como Director, porque dominaba distintos temas y todos los mecanismos del diario. Nunca dejó de lado una vertiente que le encantó y sobre la que tenía amplia versación: el tango, que desgranó en las páginas de Sábado Show, bajo el seudónimo de Juan de la Mondiola.

Aureliano Aguirre, con relevante actuación en la diplomacia y el periodismo, es otra de las figuras que se desempeñó en la Co Dirección de El País, en los que años en que Don Martín Aguirre fue embajador en Holanda.
Enfocó los asuntos de la escena internacional con solvencia debido a sus amplios conocimientos y experiencia y también abordó cuestiones de la política nacional. Son recordados sus editoriales de los sábados.

Aureliano Aguirre
Aureliano Aguirre

Washington Beltrán dio sus primeros pasos en El País en 1939, absorbiendo conocimientos y también aportando sus valores y rigor profesional para encarar cada tema. Alcanzó la Subdirección en 1949 y doce años después accedió a la Co Dirección. Siempre vivió la política como contribución al bienestar del ciudadano, en la que alcanzó el más alto cargo de Presidente del Consejo Nacional de Gobierno. Defensor sin claudicar de la libertad y la democracia, sus editoriales de los domingos fueron una verdadera cátedra porque Beltrán, más allá de sus ricos conocimientos, se informaba en profundidad y por ello cada pieza que escribía era esclarecedora y comprendida por todos al explicar con fundamento los temas más complejos, generar la reflexión de la sociedad y provocar cambios hasta en la legislación.

Construcción del edificio de la redacción de El País en la calle Zelmar Michelini. Foto: Archivo El País
Construcción del edificio de la redacción de El País en la calle Zelmar Michelini. Foto: Archivo El País

Enrique Beltrán fue otra figura de brillo con actuación en el periodismo y la política, las dos vocaciones que distinguen a su familia. Diputado por el Partido Nacional en varios períodos, todos recuerdan sus excelentes intervenciones parlamentarias en defensa de los principios democráticos y en la solución de grandes problemas nacionales. En el periodismo se destacó primero por su columna semanal Desde el Recodo y depués como Director en los editoriales, que en ambos casos incitaban a pensar sobre asuntos decisivos para el colectivo social.

La vocación periodística de Daniel Rodríguez Larreta asomó desde los tiempos juveniles: a los 18 años entregó sus primeros artículos, en los que ya perfiló sus cualidades. Brillante egresado de la Facultad de derecho y Ciencias Sociales, fue Subdirector y Co Director de El País y se erigieron en guía y fuente de información y opinión autorizada para expertos y el ciudadano común sus análisis a fondo y de incisivo estilo de la economía uruguaya e internacional, primero en el Mirador Económico y luego en la Página Económica. Desarrolló actuación valiosa y de ejemplar rectitud en la función pública y en representación de Uruguay en los principales foros económicos del mundo.

En la administración de la empresa, Carlos E. Scheck asimiló las enseñanzas de su padre, y durante 57 años siempre fue un adelantado para incorporar al diario las novedades tecnológicas y los nuevos conceptos periodísticos que respondieran a las crecientes exigencias del público e imaginar nuevas formas de ampliar el alcance y repercusión del diario. Presidió la Asociación de Diarios y fue un referente a quien consultaban desde grandes medios del exterior.

Al asumir otro cargo importante —la Dirección de Publicaciones— le sucedió su hermano Daniel Scheck, abogado, pero por sobre todo, apasionado por todo lo relacionado con el periodismo y con una veta de humor natural que lo llevó a ser reconocido en Uruguay y fuera de fronteras con libretos memorables de televisión y una disfrutable página semanal, durante años, en El País. Un hombre con una capacidad creadora y de conducción que siempre sorprendía por su frescura de ideas y sus proyectos visionarios para hacer que, con el apoyo del público, "El País, 1° Siempre" se tradujera en una realidad cotidiana.

Eduardo Scheck eligió la profesión de arquitecto porque tenía inclinación y sensibilidad por el arte, la estética y el diseño. Por eso, desde que dio sus primeros pasos en la Redacción del diario, en las páginas que cubrían los deportes, hasta que por mérito de su talento ascendió hasta la presidencia del Directorio de El País S.A., demostró que dominaba y hacía docencia en todos los aspectos y mecanismos que hacen a la esencia de un diario, desde el diseño hasta la impresión, y el periodismo más puro. Fue un pilar de la grandeza empresarial.

Una constelación de talento en las páginas diarias
Las rotativas en pleno funcionamiento. Foto: Archivo El País

Las páginas de El País son un imán para las grandes figuras que ejercieron el periodismo, la fotografía, la literatura, las artes plásticas, la filosofía, la ciencia y la generación de ideas. En José Flores Sánchez —en la década de los 20 impuso una nueva presentacion al diario y difundió en detalladas crónicas el episodio que tuvo por trágico protagonista a Dionisio Díaz, de 9 años, inmortalizando ese acto heróico—, Dionisio Alejandro Vera, Daniel Herrera Lussich y Enrique Etchevarren, se expresan cuatro estilos de dirigir la Redacción, en cuatro épocas, que llevaron a que El País ganara cada mañana en el veredicto popular.

Pero, ese resultado también fue fruto de un manantial inagotable de figuras de la estatura intelectual de Javier de Viana, Carlos Roxlo, Felisberto Hernández, Juan J. Morosoli, Francisco Espínola, Carlos Maggi, a los que se sumó el periodismo en alta expresión de Carlos María Gutiérrez —uno de los pocos corresponsales en el mundo que estuvo en la Sierra Maestra con Fidel Castro cuando éste combatía contra la dictadura de Fulgencio Batista— Ramón Mérica, Miguel Carbajal y Elina Berro, y con el transcurso de los años desde una Sección Espectáculos deslumbrante, la crítica, entrevistas y comentarios de Emir Rodríguez Monegal, Homero Alsina Thevenet, Antonio Larreta, Washington Roldán y Jorge Abbondanza. Hubo lugar también para el humor de Arthur García Núñez —dicho así, casi nadie lo reconoce, pero si se menciona a Wimpi, no hay nada que agregar— y en los apuntes desde ángulo diferente surgió Julio César Puppo, "El Hachero". Pero, el clima acogedor e inspirador de la Redacción también albergó a Horacio Arturo Ferrer, quien en innumerables madrugadas compuso su famosa "Balada para un loco" y gran parte de "María de Buenos Aires", mientras otra autoridad en materia tanguera, Erasmo Silva Cabrera, conocido por todos por su seudónimo de Avlis, investigaba y demostraba que el mayor e inigualable intérprete de ese género musical, Carlos Gardel, era oriundo de Tacuarembó.

En otra vertiente del arte —la caricatura que refleja y define en sus trazos el alma de un personaje y el cerno de una situación— aparecen Hermenegildo Sábat, Emilio Cortinas y Lanfranco Baselli, con la característica compartida de haber iniciado y afianzado su camino en El País, para después también alcanzar el éxito en el exterior. En ese grupo, con otra característica inconfundible, está Julio E. Suárez, "Peloduro". En Deportes y por sobre todo en el fútbol que forma parte fundamental de la identidad uruguaya, El País tuvo a periodistas de fuste como Manuel Flores Mora —"Salvaje", en el comentario futbolero de raíz popular— antes de volcarse a la política, Davy, con lo que no decía la crónica, Trifón Illich y Marcelino Pérez. Y, en las columnas dedicadas al turf, el Arq. Carlos Rodríguez Larreta atrapó a los aficionados con "El Caíd de la Aldea" —de fama rioplatense— y Julio Folle Larreta como "Doncaster" realzó ese espacio. En la fotografía, Mario Marotta, que hizo de esa vertiente un arte.

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