Con los hijos

Guardia pediátrica: lesiones no intencionales, cómo prevenirlas y qué hacer si se producen

Alicia Fernández nos explica que hay circunstancias que favorecen las lesiones: las vacaciones o la permanencia en casa por la pandemia.

niño lastimado
Foto: Pixabay

En otro momento hubiéramos hablado de “accidentes” para abordar este tema pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone sustituir esta palabra por la de “lesión no intencional” por ser situaciones evitables y en las que se puede influir de alguna manera para que no sucedan, término y explicación a la que nos adherimos completamente.

Para que se produzca una lesión debemos considerar, por un lado, al huésped, en este caso el niño/a que a medida que avanza en edad adquiere rápidamente destrezas, se sientan con apoyo, son capaces de rolar o rodar sobre sí mismos, gatean, se paran, caminan, trepan, circulan entre muebles, alcanzan objetos y se tropiezan. Para pararse muchas veces se ayudan con las patas de las sillas, las mesas, los manteles que cuelgan de estas. En general tocan todo lo que ven y les queda al alcance, meten los dedos o cosas en los enchufes y todo lo llevan a la boca. Los niños que además tienen alguna discapacidad visual, motora, auditiva, están aún más predispuestos a padecer lesiones.

No siempre tienen la coordinación necesaria para reaccionar ante ciertos riesgos y tampoco reconocen los mismos. Luego cuando crecen y llegan a la adolescencia suelen asumir consultas de riesgos, propias de la edad, que también pueden desencadenar una lesión.

El segundo elemento a tener en cuenta es el agente o mecanismo que produce la injuria. Pueden ser peligrosos los objetos en sí mismos como los cables, enchufes, cuchillos y tenedores de metal, tijeras, medicamentos, productos de limpieza; peligrosos por el uso incorrecto como sucede con los sistemas de retención infantil vehicular o cuando se deja una sartén u olla con el mango hacia afuera del perímetro de la cocina o ser peligrosos por defecto de fabricación o no estar recomendados para la edad en que se están utilizando.

En tercer lugar hay contextos o circunstancias que pueden favorecer las lesiones como sucede durante las vacaciones o la permanencia de los niños en casa, como vimos durante la pandemia.

Caídas fácilmente evitables

Escaleras: en caso de tener niños menores de 2 años recomendamos colocar barreras protectoras en cada tramo de la escalera con barrotes verticales, para evitar que trepen, y mantenerlas cerradas.

Ventanas, balcones, terrazas: no se deben colocar muebles a los que el niño pueda trepar delante de una ventana. Existen productos en el mercado adaptables a las aberturas. Es importante tener en cuenta que deben ser sólidos para soportar el peso del niño en caso que se apoye. Si piensan alquilar una casa o apartamento tanto para vivir como para ir de paseo, es importante tener en cuenta esta protección con la que deberían contar si tienen niños pequeños.

Camas: en caso de las cuchetas es importante que los menores de 6 años no duerman en la cama superior, que tengan baranda protectora y que la escalera para la cama de arriba esté bien sujeta. No es recomendable que los niños salten en la cucheta superior para evitar no solo la caída del niño/a, sino también la rotura de la cama, que podría ocasionar lesiones al niño que esté en la cucheta inferior.

Sillita de comer y cochecitos: Siempre deben colocarse los elementos de sujeción con los que cuentan.

Cambiadores altos: son para comodidad del adulto, por lo que en caso de que se utilicen, no se debe dejar nunca al bebé solo en él. Las manos del adulto no deben separarse del niño.

Andadores: no es recomendable su uso. El niño no aprenderá a caminar antes ni está más seguro en ellos, por el contrario, los riesgos de lesiones aumentan por la mayor movilidad del niño, la velocidad y altura que alcanzan. Si pese a todo esto se decide tener uno, la base debe ser amplia, estable y de un ancho que no permita se pasen las puertas.

¿Cómo actuar su se produce esa caída que no queremos?

Hay que intentar mantener la calma independientemente de lo que haya sucedido y tener en cuenta que en el caso de una precipitación al vacío como sucede desde una ventana, terraza o escalera, hay que llamar al 911 o al servicio de emergencia con el que cuenten y no moverlo aunque esté llorando (lo consolamos en la misma posición en que cayó hasta que llegue la ayuda), porque en caso de tener una lesión cervical puede agravarse la misma.

Si fue una caída de menor altura y está sin conocimiento o presenta movimientos anormales (convulsiones) hay que lateralizarlo, no colocarle nada en la boca y pedir ayuda inmediatamente.

En caso de que haya una herida sangrante se debe comprimir con una gasa o trapo limpio por lo menos durante 2 o 3 minutos seguidos sin mirar a cada ratito si paró, de forma de dar tiempo a que efectivamente deje de sangrar. No se debe colocar cremas ni ungüentos.

Si el niño no tiene una herida abierta pero sí una zona enrojecida, un hematoma o un chichón, se puede colocar hielo 10 a 15 minutos una vez por hora o tintura de benjuí con un algodón que ayuda como antiinflamatorio.

Si se cuenta con un servicio de emergencia móvil se puede hacer la consulta telefónicamente junto al niño mientras se trasmite al médico qué fue lo que pasó y cómo, cuál es la lesión y qué se hizo. De acuerdo a los datos que se aporte, no solamente guiarán a la persona que haga la consulta informándole si lo está haciendo bien o debe hacerlo de otra manera, sino que también clasificarán el llamado de acuerdo a la emergencia y eso determinará que asistan en mayor o menor tiempos según sea necesario.

Esperando que estas recomendaciones sean útiles, nos despedimos hasta la próxima columna .

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alicia fernández, pediatra,
Alicia Fernández
Médica Pediatra

Podés seguir a nuestra pediatra de cabecera en Twitter como @AliFernandezUY

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