Mujeres

Sarah Gamal, la árbitra egipcia de básquet que entra en la escena olímpica

La egipcia será la primera mujer árabe y africana de dirigir partidos en la historia de los Juegos Olímpicos cuando llegue a Tokio.

Sarah Galman. Foto: AFP
Sarah Galman. Foto: AFP

La árbitra de básquetbol egipcia Sarah Gamal, rara representante del mundo árabe y de África en los Juegos Olímpicos, entrará en escena este verano (boreal) en Tokio en el torneo de baloncesto de tres contra tres.
Con su velo negro de una marca deportiva estadounidense, la joven se encuentra rodeada de los jugadores del Alexandria United Club, un importante club egipcio.

"Desde el comienzo de mi experiencia como árbitra, no he escuchado un solo comentario negativo ni he encontrado obstáculos por mi velo. Para mí, el velo es normal y no genera ningún problema", cuenta a la AFP.

A sus 32 años, Gamal ya cuenta con una importante experiencia internacional, incluido el Mundial femenino sub-17 de 2018 en Bielorrusia y el campeonato de África femenino de 2017.

"El velo no ha afectado a mi trabajo en ninguna competición", añade, asegurando que está "preparada" para los próximos JO.

Hasta el momento, tan solo la árbitra marroquí Chahinaz Boussetta había representado al mundo árabe como mujer en los Juegos, en Río-2016, en básquetbol cinco contra cinco.

La FIBA cambió su reglamento en 2017 para permitir a las jugadoras llevar el hiyab (velo) bajo ciertas condiciones.

La FIBA adoptó en 2007 la competición de 3x3, que se disputa en solo medio campo y con una canasta, para atraer a jugadores jóvenes.

El partido solo dura 10 minutos, pero también puede terminar cuando un equipo anota 21 puntos.

Sarah Galman. Foto: AFP
Sarah Galman. Foto: AFP

"Gran pasión"

La nueva disciplina hará su debut olímpico en Tokio.

Gamal, que trabaja como ingeniera civil en Alejandría (norte de Egipto), no teme abrirse paso a codazos entre los jugadores de básquetbol.

"He arbitrado partidos entre hombres en el pasado con éxito, es lo que me ha valido la confianza del comité de árbitros egipcios", explica la joven.
Luego de comenzar en el básquet como jugadora, se pasó al arbitraje a los 16 por su "gran pasión por conocer las reglas a fondo".

"Mi familia siempre me ha apoyado", asegura Gamal, quien afirma que su entorno está "contento con su selección (para los Juegos). Es una gran recompensa por todo el sudor y las lágrimas" de los últimos años.
A los cinco años se enamoró de este deporte, aprendiendo con su hermana mayor y dividiendo su tiempo entre el entrenamiento y más adelante los estudios de ingeniería.

"Fue difícil, porque es un campo de estudio que requiere mucho esfuerzo", asegura.

Preguntada sobre la presión que puede provocar el hecho de representar a su país, al mundo árabe y África en la escena internacional, Gamal se muestra relajada.

"Ser la primera mujer árabe y africana que arbitra un tres contra tres en los Juegos es positivo. No siento ninguna presión y tengo confianza en que ésto allane el camino a otras árbitras árabes y africanas", expresa a la AFP.

Aunque nada le da "mucho miedo", Gamal se declara no obstante "responsable" luego de haber sido seleccionada y quiere "mostrar lo mejor" de sí misma en Tokio.

Su familia no está preocupada por el largo viaje a Japón en estos tiempos de pandemia mundial y su "apoyo entusiasta no ha descendido", según Gamal.
Mientras se prepara para los Juegos, la ambiciosa árbitra egipcia ya piensa en otros retos de cara al futuro.

"Quiero ir a Mundiales masculinos y femeninos y conservar la confianza que los organismos internacionales han tenido en mí hasta ahora", confiesa la egipcia.

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