Realeza

La reina Isabel no quiere más sorpresas ni escándalos

La reina reemplazó al jefe de la casa real por un especialista en contraespionaje; ¿las razones? Quiere vivir sus últimos años sin escándalos ni intrigas.

La reina Isabel II en su primera salida pospandemia. Foto: AFP
La reina Isabel II en su primera salida pospandemia. Foto: AFP

Quizás sea el cumpleaños más triste de su vida. La reina Isabel cumplió 95 años en medio del luto por su esposo, con quien compartió 73 años y que murió el pasado 9 de abril. Todavía con la imagen de la soberana sola durante el funeral de Felipe, ni siquiera el número redondo que alcanza anima a la celebración.

Pero ni siquiera en su nueva soledad la reina se muestra débil ni fuera de la realidad. Por eso, ahora Isabel quiso hacer coincidir el relevo de su jefe de la casa real con la apertura de esta nueva etapa orientada definitivamente hacia su sucesión. 

Desde principios de abril, un nuevo jefe reemplaza al anterior. Se trata de una persona conocida por la opinión pública: es el exdirector de la inteligencia británica, el MI5, Andrew Parker, el barón Parker de Minsmere.

La pregunta obligada que surge a continuación es por qué su majestad eligió a un especialista del contraespionaje para ordenar su sucesión: ¿qué motivos la han llevado a tomar esa decisión? Se pueden ensayar distintas respuestas pero la definitiva parece ser la determinación de la reina a evitar sorpresas en sus últimos años. Isabel quiere contar con todos los datos para no tener que lidiar luego con intrigas y escándalos.

Andrew Parker tiene 59 años, está casado con dos hijos y es licenciado en Ciencias Naturales, además de un apasionado observador de pájaros. Desde 1983, Parker está vinculado con los servicios de inteligencia británicos hasta llegar a ocupar el cargo de director general de 2013 a 2020.

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