Relaciones

¿Estás en una relación de renting?

El término renting se asocia a una clase de vinculo sentimental, exactamente al que une a aquellas "parejas" en las que uno quiere y el otro se deja querer.

Beso. Foto: Shutterstock
Beso. Foto: Shutterstock

Renting en español significa alquilar o rentar, términos ambos que por lo general aplican a propiedades, autos y otros bienes materiales y servicios por los que pagamos un monto de dinero a fin de usarlos determinado tiempo y que, a la vista de los demás, nos pertenecen.

Desde hace un tiempo la palabra también se asocia a una clase de vinculo sentimental, exactamente al que une a aquellas "parejas" en las que uno quiere y el otro se deja querer. ¿les suena? 

No se trata de casos en los que uno ama más que el otro; tampoco de amigovios ni de parejas abiertas. En las relaciones de renting, dicen los psicólogos, existen todos los ingredientes habituales de un lazo en apariencia estable, léase sexo, intimidad, cariño y afinidad etc; sin embargo, una de las partes se enamora y la otra se "entretiene" mientras espera que algo mejor aparezca en su vida, razón por la que con frecuencia practica ghosting y vuelve a escena cuando necesita, o le conviene. Es decir, está por la labor, no por el amor.

Ahora que identificamos la situación con su rótulo, si revisamos en nuestro archivo amoroso seguramente encontraremos varios ejemplos en los que hemos ocupado ambos roles, cuando noviamos entusiastamente con alguien que no nos correspondía, y al revés. No sos vos, soy yo.¡si lo habremos escuchado!

¿Pertenezco a este grupo?

¿Cómo saber si cabemos en la nueva etiqueta, en un momento en el que ya nada es estable, salvo el cambio permanente? Si apenas esa persona nos llama y salimos corriendo a sus brazos dejando todo lo que estábamos haciendo o habíamos emprendido, para entregarnos 100%... bueno, estamos nominados. Quizá nos cuesta verlo o admitirlo porque juntos la pasamos genial, tanto que hasta olvidamos los momentos de tristeza que nos provoca su ausencia recurrente y sus faltas de atención.

Para Cristina Lago, love coach y autora del blog Locos de amor, esa clase de vínculos surgen en momentos en los que tenemos miedo o la autoestima por el piso, y nos embarcamos en una aventura informal convencidos de que nos viene como anillo al dedo para pasarla bien sin comprometernos emocionalmente. Resulta que al final sí nos implicamos, y pasa el tiempo, pero no avanzamos a ninguna parte. Cuando intentamos plantear un cambio el otro nos convence de que es mejor así, que la "pareja" dura gracias a que mantenemos espacios propios. "Esperar por una persona que lleva un ritmo algo más lento que nosotros, pero en pos de un mismo objetivo, es razonable hasta cierto punto. Pasarse meses y meses (y hasta años) enganchados/as a una historia donde tu función se limita a ofertar unos determinados servicios sexuales y emocionales, es un indicador de alarma de bajísimos niveles de autoestima: vale, puede que no te quieran.

Pero ¿por qué estás con alguien que ni siquiera te ve como a un ser humano?" sostiene la terapeuta.

La mayoría de las relaciones surgidas en portales y aplicaciones suelen ser pasatistas, versiones de renting temporario (por ser citas casuales). Buscamos un match para tener con quien salir a comer los fines de semana o compartir alguna noche de invierno mirando películas en la cama. Aunque suene cruel eso de usar a un ser humano que tiene expectativas serias para nuestros fines recreativos, rentar y ser rentado es un síntoma más del miedo a la soledad, del clásico "mejor mal acompañados que solos".

He ahí dos individuos con idénticas carencias: uno se conforma con miguitas y otro que actúa mientras espera la llegada del gran amor o el mejor sexo de su vida. A veces no llega ninguna de las dos cosas y seguimos atrapados en parejas decorativas. "Tomar la decisión de finalizar una relación de renting puede ser un trabajo costoso ya que con frecuencia aparecen dudas, miedo a quedarse solo/a o a perder lo poquito que recibimos de la otra persona, Además, con frecuencia estas personas han intentado terminar en repetidas ocasiones, sin éxito: la otra persona vuelve y el enganche psicológico hace difícil finalizar de forma rotunda" agrega la psicóloga Laura Mitjana, en un artículo de La Mente es Maravillosa. "Es importante destacar que en estas idas y venidas la persona que sufre las consecuencias negativas suele vivir con la constante esperanza de que todo cambiará; esperanza alimentada por la otra parte que no nos quiere, pero que tampoco nos deja marchar".

Cada quien pasa por esta vida como quiere, o puede, pero a como está el mundo hoy, queda claro que la única fortuna es el tiempo por lo que siempre será mejor solos que mal acompañados.

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